Argentina: Cadena perpetua a ex marino Astiz por crimen de lesa humanidad

shadow

 

BUENOS AIRES.-Un  tribunal  condenó este miércoles a prisión perpetua al excapitán de navío, Alfredo Astiz, por los delitos de lesa humanidad cometidos en el principal centro clandestino de detención y torturas durante la última dictadura militar.

 En el mayor juicio de su tipo en la historia de Argentina, Astiz fue sentenciado por los delitos de secuestro, torturas, privación ilegítima de la libertad, homicidio y sustracción y ocultación de identidad de menores de edad.

El tribunal continuaba leyendo las sentencias contra los otros 53 acusados de los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), situada al norte de la capital argentina, que albergó a más de 5.000 detenidos entre el golpe de Estado de 1976 y 1979.

La gran mayoría de los disidentes que fueron alojados en la ESMA figuran entre los 30.000 desaparecidos del régimen de facto (1976-1983), según organismos de derechos humanos.

Videos relacionados

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº5 también condeno a cadena perpetua a los represores  Jorge Eduarod  “El Tigre” Acosta,  Randolfo Agusti Scacchi, Mario Daniel Arru, Alfredo Astiz, Juan Antonio Azic, Ricardo Miguel Cavallo, Rodolfo Cionchi, Daniel Néstor Cuomo, Alejandro Domingo D’Agostino,  Hugo Enrique Damario, Francisco Di Paola, Adolfo Miguel Donda, Miguel Ángel García Velasco, Pablo Eduardo García Velasco, Alberto E. González, Orlando González, Rogelio José Martínez Pizarro, Luis Ambrosio Navarro, Antonio Pernías y  Claudio Orlando Pittana.

Nunca se arrepintió

Durante su último  proceso judicial,  Alfredo Astiz, conocido como el “Ángel de la Muerte” declaró al tribunal que no se arrepiente de sus crímenes y “nunca voy a pedir perdón por defender a mi patria”.

El genocida de 67 años  fue  procesado por su enésimo crimen, esta vez el asesinato de la adolescente sueca Dagmar Hagelin, perpetrado hace 40 años por quien se se infiltró en las Madres de Plaza de Mayo para asesinar a sus fundadoras.

Con una crueldad que alimentó su leyenda, aprovechó su cara angelical de veinteañero rubio de ojos azules –por eso lo llamaron el ángel de la muerte- para infiltrarse en el incipiente grupo de las madres de Plaza de Mayo y colaborar en 1977 en el asesinato de su primera líder, Azuzena Villaflor, y otras 11 personas de su entorno, entre ellas dos monjas francesas.

Todos murieron en los llamados vuelos de la muerte, arrojados vivos al Río de la Plata.(ECHA- Agencias)