Colombia: Tras salida de las FARC sigue enfrentamiento de Ejército y guerrilleros

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BOGOTÁ.- En medio de tensa calma se realiza el retorno de las 60 familias de la región del Catatumbo  que se vieron forzadas a abandonar sus casas por los fuertes combates que sostuvieron el Ejército y un grupo armado no identificado.

Su regreso se da luego del reporte de un organismo de la ONU publicado el domingo que denunció el desplazamiento de personas por dicho combate en la zona rural de Hacarí (Norte de Santander), informó el diario colombiano El Tiempo.

Una comisión de la Defensoría del Pueblo acompaña el regreso de cerca de 240 personas que salieron huyendo de las veredas Buena Suerte, La Laguna y Bélgica, tras quedar en medio del fuego cruzado.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) indicó: “Los combates se registraron en medio de las viviendas y la sede educativa de la comunidad, generándose violación a los derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario”.

De acuerdo con Nelson Arévalo, defensor del Pueblo de Ocaña, si bien hubo cese de los enfrentamientos, las secuelas en la población quedan y la respuesta del Estado para brindar la atención es lenta.

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“El daño psicológico queda, los daños en las viviendas también, y la respuesta institucional es demorada. Hay que pensar en lo que deja un desplazamiento, las comunidades pese a que retornan, quedan traumatizadas”, señaló el funcionario.

Según Wilfredo Cañizares, director de la Fundación Progresar, pese que se produjo la salida del frente 33 de las Farc del Catatumbo, en esa región el dominio es ejercido por las guerrillas del Eln y el reducto del Epl, conocido como los ‘Pelusos’, que hacen que esa zona siga siendo epicentro de combates con la Fuerza Pública.

En el Catatumbo la guerra no ha parado, ahí nada ha cambiado. Ese es el pan nuestro de cada día en esa región, ahí la gente tiene que sobrevivir y acostumbrarse a vivir en medio de la guerra

 “Entonces ahí, la situación de enfrentamientos, combates y militarización del territorio es permanente. En el Catatumbo la guerra no ha parado, ahí nada ha cambiado. Ese es el pan nuestro de cada día en esa región, ahí la gente tiene que sobrevivir y acostumbrarse a vivir en medio de la guerra”, indicó el defensor de derechos humanos.

Wilfredo Cañizares añadió que se le ha insistido no solo a la Fuerza Pública, que tiene responsabilidad constitucional, sino también a las guerrillas, para que se cumpla con el Derecho Internacional Humanitario (DIH), respetando a la población civil.

“Por encima de cualquier estrategia, salvaguardar la vida de los habitantes de esta región es la consigna”, precisó el director de Progresar. (ECHA- Agencias)

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