A propósito de la gran final…

 

El futbolista podrá ser Messi o Paolo Guerrero -para citar solo a dos- siempre se rendirá ante el profundo conocimiento de su entrenador. El buen aficionado entenderá que hay verdades absolutas en el fútbol y que finales como las que disputarán dentro de 15 días argentinos de River Plate y brasileños del Flamengo, en el estadio Monumental de Ate, solo se viven una vez. Desde hace dos días en la Gran Lima y los diversos rincones futbolísticos del país no se habla de otra cosa de este único partido que dejará a River o ‘Fla’ con la aureola de campeón de la Copa Libertadores 2019. River ya la ha ganado cuatro veces (1986, 1996, 2015 y 2018) contra una del Flamengo ( 1981).

Pero ¿qué hace que un partido de fútbol y de estas características apasione tanto y que sus protagonistas desde el pitazo inicial, por ejemplo, se encomienden a Dios? El famoso crack holandés Johan Cruyff (+) sobre este particular, dijo un día: “No soy creyente. En España, todos los 22 jugadores se santiguan antes de salir al campo. Si resultara, siempre sería empate”.

Mario Benedetti (+) quizá uno de los escritores de enorme influencias del fútbol en su literatura vio al fútbol como un juego cuyo calado trascendía la práctica totalidad de capas sociales. Y Jorge Luis Borges (+) si en un momento de su vida definió al fútbol “como un invento estúpido de los ingleses” con el paso de los años lo reconoció como un deporte de “orden y aventura”.

Ni qué decir de Jean Paul Sartre (+) que comenzó cada vez a interesarse más por el fútbol asistiendo a los estadios a ver jugar al París Saint Germain donde hoy juega Neymar. No me atrevería a decir qué escribiría hoy de estar vivo viendo jugar al brasileño al lado de Thiago Silva, Kylian Mbappé, Mauro Icardi o Edison Cavani. Y menos se perdería un partido cuando jueguen estos cracks.

Umberto Eco (+) fue muy sarcástico cuando trató el tema del fútbol. Llegó a escribir esto: “No voy a los estadios por la misma razón que no iría a dormir por la noche a los pasos subterráneos de la Estación Central de Milán (o a pasear por Central Park, de Nueva York, pasadas las seis), pero, si se presenta la ocasión, veo un buen partido con interés y placer en la televisión porque aprecio los méritos de este noble deporte. Yo no odio el fútbol. Yo odio a sus fanáticos”

Albert Camus fallecido a los 46 años en un accidente de tránsito y que llegó a ser portero del Racing francés dejó una frase para la posteridad: “Todo lo que sé de los hombres lo aprendí en el fútbol”.

El uruguayo Eduardo Galeano (+) fue rotundo en su amor por el fútbol. “No tengo nada de original porque, como se sabe, en mi país las maternidades hacen un ruido infernal porque todos los bebés se asoman al mundo entre las piernas de la madre gritando gol. Yo también grité gol para no ser menos y como todos quise ser jugador de fútbol”.

Mario Vargas Llosa que jugó fútbol en los juveniles de Universitario de Deportes definió así esta popular práctica deportiva:  El culto al as del balompié dura lo que su talento futbolístico, se desvanece con éste. Es efímero, pues las estrellas de fútbol se queman pronto en el fuego verde de los estadios y los cultores de esta religión son implacables: en las tribunas nada está más cerca de la ovación que los silbidos”.

Gabriel García Márquez (+) el popular ‘Gabo’ no se quedó atrás en su apreciación sobre el más popular de los deportes: A alguien a quien verdaderamente le gusta el fútbol nada le importa quién gana o quién pierde, porque solo el verlo jugar es un gran y bello espectáculo”.

Paco Umbral (+) el famoso poeta, periodista, novelista, biógrafo y ensayista español tampoco dejó de hablar del fútbol. “Soy un profesional de lo mío, y es la verdad. Yo lo que hago es hablar de mi vida, de mis escritores, de la gente que he frecuentado en la literatura y en la amistad. Igual que el portero de fútbol es profesional de su portería, yo lo soy de mis cosas, de mi gato, de mi jardín…”.

Pero fue el antropólogo brasileño Roberto de Mata quién dijo que “la popularidad del fútbol expresa la vocación innata de los pueblos por la legalidad, la igualdad y la libertad”. Una argumentación que el propio Vargas Llosa la definió como “astuta y divertida”.

Cierro estas apreciaciones con dos personajes argentinos famosos: César Luis Menotti Jorge Valdano. El primero de ellos dijo que en el fútbol, “el público ve representada una sociedad modelo… y que “una cancha de fútbol es un espacio igualitario, que excluye todo favoritismo o privilegio”. Valdano, a su vez, sentencia que “el fútbol no es la vida, pero es un gran simulador de lo que es la vida”.

Así estamos hoy los aficionados peruanos aguardando esta final que debe ser ampliamente disputada, aun cuando Cruyff en un pasaje de su existencia terrenal explicó que “jugar al fútbol es muy simple, pero jugar un fútbol simple es la cosa más difícil que existe”.