Acuérdense de lo que hizo Cienciano

 

Cuando Cienciano ganó la Copa Sudamericana en 2003 nadie pudo calzarse los zapatos de adivino para acertar que el equipo cusqueño lograra el título que consiguió finalmente en aquella recordada final en Arequipa ante River Plate.

Esa ruta que conoce bien la gente cusqueña la van a emprender Sporting Cristal y FBC Melgar en una travesía de implantes borrascosos contra adversarios que tienen idéntico propósito.

El once bajopontino rivalizará contra Unión Española, equipo chileno que accedió a esta instancia tras superar 6-5 en tanda de penales al Musuch Runa de Ecuador. En el once hispano juega Yulián Mejía, colombiano que estuvo en la temporada pasada en el equipo de La Florida.

Melgar tendrá como adversario a los ‘cruzados’ de la Universidad Católica de Ecuador que pudo ser tercero al vencer en penales a Colo Colo en partido que se jugó en el estadio del ‘cacique’.

Rimenses y mistianos llegan a esta instancia con nubarrones por una campaña irregular en la fase anterior de la Copa Libertadores con credenciales no tan purificadoras ni limpias.

Melgar en uno de sus partidos que nadie quiere recordar cayó goleado 4-0 ante Palmeiras en Arequipa y de hecho eso no juega a favor para pensar en un poderío escondido de los characatos.

Igualmente los cerveceros allanaron el camino copero con altibajos y dolorosos resultados que se grafica con el 0-3 ante Olimpia en el estadio Nacional aunque el 1-0 en Asunción sirvió para lavarse la cara.

Se puede decir que abrazar la posibilidad de un título en la Copa Sudamericana es poco menos que pedir el cielo sin tarjeta de crédito. Ciertamente no tenemos abonos de ningún lado y con las cuentas en la miseria, vamos en busca de un imposible.

Sim embargo en materia de fútbol nada está dicho y hoy se puede dar fe que los milagros existen.

De hecho no podemos hablar de una ablación precipitada sin antes jugar, apostar lo poco que tenemos y confiar en que tanto Cristal y Melgar se reflejen en el espejo del Cienciano que avanzó con la bandera del optimismo y luego cuando se dio cuenta de que podía lo hizo para bajarse sin pudor al grande y al chico.

Ahí está el recuerdo del 3-3 ante River Plate en el Monumental de Núñez. Un partido inolvidable, un resultado grandioso que alimentó la entereza de que podía tumbarse al grande del Río de La Plata que tenía al ‘Matador’ Salas en la delantera y el ingeniero Manuel Pellegrini con el buzo de entrenador.

Cristal y Melgar tienen la gran posibilidad de que el fútbol peruano está necesitado de un combustible que lo saque del fondo. Al menos los clubes precisan darse una trajeada para ser más presentables.