Archie Shepp: Un saxo para los panteras negras

 

Archie Shepp toca el saxo tenor y soprano. Ciertas veces, también toca el alto. El diccionario de jazz de Robert Laffont, Bouquins, define a Shepp como “un artista de primer nivel e intelectual. Archie Shepp ha estado a la cabeza del movimiento Jazz Avant-Garde libertario y ha sido capaz de unirse a la corriente principal del jazz, sin dejar de ser fiel a su estética”. Archie Shepp es conocido especialmente por su música apasionadamente afrocéntrica de finales de los sesenta, con un fuerte compromiso con la denuncia de las injusticias sufridas por la raza negra. También es recordada su obra con los New York Contemporary Five, con Don Cherry, y sus extensas colaboraciones con sus contemporáneos vanguardistas Cecil Taylor y John Coltrane.

Archie Shepp nació en Fort Lauderdale, florida e L 24 de mayo de 1937 pero creció en Filadelfia, Pensilvania, donde estudió piano, clarinete y saxo alto, antes de centrarse en el saxo tenor (aunque en ocasiones toca el saxo soprano). Hijo de un banjoista, Archie Shepp, (Fort Lauderdale, 1937), empezó desde niño a estudiar piano, clarinete y saxo contralto. Más tarde se pasó al tenor con el que toco en grupo de rhythm and blues con el trompetista, Lee Morgan y el saxofonista, Kenny Rogers. Al margen de la música estudio leyes, arte dramático, donde llego a diplomarse, y un frustrado intento de enrolarse en un grupo teatral. En 1960, conoció al pianista, Cecil Taylor entrando a formar parte de su grupo con quien grabó en varias ocasiones entre 1960 y 1961.

Sus composiciones estaban dedicadas a las grandes figuras negras del movimiento conocido como “Black Power”, entre ellas, Malcon X. En 1967, el quinteto de Archie Shepp, viajó a Europa de nuevo, introduce en su grupo un piano, cosa que no hacia desde los tiempos de Cecil Taylor, como queda de testimonio en su disco “The Way Ahead” (Impulse!, 1968). Archie Shepp, comenzó los setenta alternando sus conciertos y la docencia, dando clases de historia y sociología del Jazz en la Universidad de Ahmherst. Graba también con Jeanne Lee, Chet Baker, y Max Roach, forma la “Attica Blues Big Band”, pero nada volverá a ser igual, aún produciendo obras de interés y demostrando ante el publico que puede ofrecer satisfactorias actuaciones, y sin haber renegado de su enorme interés por el pueblo afro-americano y su legado musical, sus últimos veinticinco años han pasado sin hacer demasiado ruido.

Su capacidad técnica y emocional le permite integrar los diversos elementos heredados por los Maestros del saxo tenor desde Webster a Coltrane en su propio juego, pero de acuerdo con su propia combinación. Su trabajo con los clásicos y con sus propias composiciones (Black Blues Bessie Smith agua o Rose Mama) contribuye a mantener vivo el poder de la extrañeza de estas dos músicas en relación a la música europea. En 1988 Archie Shepp fue, junto con Sonny Rollins, uno de los mejores intérpretes en la historia del jazz babeliano. Con su amante de la libertad sensibilidad Archie Shepp ha hecho una contribución inestimable a la recopilación y divulgación del jazz.
“Attica Blues” resulta así, uno de los grandes discos del periodo más fructifero del maestro del saxo tenor, Archie Shepp. Un álbum que, ya desde la primera nota y desde el primer tema, expone claramente de que se traTa: jazz puro, sin concesiones a la comercialidad, con cierto paroxismo a la hora de desarrollar el discurso musical y con toda la libertad intrínseca del jazz.

No fue hasta bien entrada la década de los sesenta cuando el jazz dejó atrás la larga estela de Charlie Parker. Tras el maestro de Kansas llegaron otros músicos que le dieron una nueva vuelta de tuerca a esta música. Encabezados por Cecil Taylor, Charles Mingus, Ornette Coleman y John Coltrane, el jazz tomó otros derroteros y una oleada de músicos, primordialmente negros, profundizaron en la brecha que estos habían iniciado unos años atrás.

Así nació lo que hoy en día conocemos como “freejazz”. Y uno de los pilares de ese nuevo movimiento fue el saxofonista tenor Archie Shepp. Dotado de profundos conocimientos musicales y comprometido políticamente con el movimiento antirracista “Black Power”, Archie Shepp no engañó a nadie cuando quiso usar su música como altavoz de ese movimiento político que tenía a Malcom X, como líder indiscutible, y no dudó en dotar a su música de explícito contenido social y político. Su saxo era un arma en defensa de las reivindicaciones de su pueblo.
“Fire Music”, por ejemplo, fue su segundo disco como líder absoluto, y el primero que grababa para el sello Impulse!, gracias a la mediación de John Coltrane con los propietarios de ese legendario sello. Quizás como agradecimiento, “Fire Music” está lleno de composiciones “coltranianas” y algunos de los temas del álbum, responden con bastante exactitud a ese compromiso social y político que decíamos antes. En “Los Olvidados” un homenaje a la película de Luís Buñuel de 1950, resalta la voz solista de Marion Brown y convierte a “Malcon, Malcom, semper Malcom”, en una reelaboración del funeral en memoria del líder negro asesinado poco antes de la grabación de este disco.
A la atmosfera lúgubre y opresiva, se une el grito espeluznante del propio saxofonista que al comienzo recita la siguiente proclama: “…Una canción no es sólo lo que parece, un tema musical, un pájaro que puede cantar feliz, incluso en América. Escuchad. nostros tocamos, pero somos pisoteados siempre, somos asesinados”. Por ello, siempre que se trate de rememorar a músicos comprometidos con la raza afro-americana y luchadores por la obtención de sus legítimos derechos, Archie Shepp, será sin duda uno de los más notables que la historia del jazz ha dado; compromiso que ha mantenido desde que apareció en escena en 1960, a su llegada a Nueva York.

“The Way Ahead”, fue un punto de inflexión en la carrera profesional de Archie Shepp. Grabado en 1969, Shepp contó para la grabación con Ron Carter al bajo, Grachan Mocur III al trombón, Jimmy Owens a la trompeta, Roy Haynes a la batería y Walter Davis Jr, al piano. El resultado es un disco enormemente vitalísta, menos free que sus trabajos anteriores y por contra más arraigado en la tradición de la música negra, y de hecho, a lo largo de este trabajo, son constantes los guiños al gospel y al blues.

Tiempo después, Archi Shepp grabó dos álbumes a dúo con el pianista Horace Parlan, éste “Going Home” y otro, grabado en 1980 titulado “Trouble in Mind”. Ese es superior al segundo y en él, Archie desarrolla conceptos muy atrevidos en linea con lo que fue su carrera siempre.

Las bandas que ha liderado, sobre todo en la década de 1960, han incluido a músicos como Charlie Haden, Ron Carter, Lars Gullin, Tete Montoliu, Niels-Henning Orsted Pedersen, CedarWalton, Bernard Purdie, Wilton Felder, Hank Mobley, Harold Mabern, Cornell Dupree1 Bobby Hutcherson y Grachan Moncur III. En las décadas de 1970 y 1980, formó varios duos con Horace Parlan, Niels-Henning Orsted Pedersen y Max Roach, entre otros.

En 1962 tocó junto a Bill Dixon, con quien grabaría su primer disco a su nombre “Archie Shepp-Bill Dixon Quartet” (Savoy, 1962), y ello le sirvió de experiencia para formar el “New York Contemporary Five”, quinteto donde estaban además de Archie Shepp, Don Cherry, Don Moore, J.C. Moses y John Tchicai. De aquel periodo son sus primeras composiciones ligadas todas ellas al movimiento negro que germinaba en aquellos años. En ese sentido, el tema “Rufus” es la transposición musical del linchamiento de un negro, y “The Funeral” está dedicada al secretario de la organización negra National Association for the Advancement of Colored People (NAACP), – Asociación Nacional para el Progreso del Pueblo Negro – Medgar Evers, asesinado en aquellas fechas.

De aquel fructífero periodo quedan sus cinco espléndidos discos grabados todos en 1963. En 1964, y después de una breve gira por Europa, Archie Shepp, reconstruyó su quinteto con motivo de la grabación de un disco donde ya empezó a aflorar sus dotes de liderazgo. A continuación colaboró con John Coltrane, en el nacimiento de una obra maestra del freejazz, el álbum “Ascensión” (Impulse!, 1965) donde la participación de Shepp fue decisiva. Archie Shepp, formó parte de la “Jazz Composer’s Orchestra” junto con los músicos mas grandes de la vanguardia jazzística, entre ellos, Cecil Taylor, Sun Ra, Carla Bley, Paul Bley, Roswell Rudd, John Tchicai, etc.) y en 1965 graba la que está considerada su obra maestra discográfica, el álbum “Fire Music” (Impulse!, 1965). En él sus solos son imprevisibles, era capaz de pasar del sarcasmo al lirismo absoluto, y de éste a la aspereza en un solo tema.