Choque de poderes

 

El conflicto de poderes forma parte del paisaje político. Hay un tira y afloja con fuertes tensiones que muchos no ven pero que algunos quisieran exagerar para propiciar extremos indeseables.

En el Ejecutivo poca política, exceso de ambiciones y pugnas internas rodean a un Presidente que tiene un Consejo de Ministros de tecnócratas que no lo ayudan mucho y una bancada en el Parlamento que lo ayuda aún menos.

En el Congreso los naranjas no evidencian lo que quieren respecto del fundador del fujimorismo hoy en prisión. ¿Querrá Keiko Fujimori que salga libre? ¿y si no es así de qué manera continuará con la confrontación con el Ejecutivo sin que Fuerza Popular salga electoralmente lesionada?

Ya se anuncia la interpelación y posterior censura de dos ministros que, con razón o sin ella, han sido escogidos como cabezas de turco. Son el motivo de la venganza naranja porque el gobierno supuestamente habría jugado con la suerte de Alberto Fujimori. Pero pocos perciben la injuria cuando han sido los mismos fujimoristas los que se han opuesto con su dominio numérico aplastante a la ley que le hubiera permitido la prisión domiciliaria para salir de la DIROES.

Lo peor es que la salud del ex presidente se ha agravado después del episodio que Kenyi salió a censurar enérgicamente. Hay sangre en el ojo en la tienda naranja y al mismo tiempo desdibujamiento ante su electorado. Están ante una crisis interna que ellos desconocen o no quieren ver. Y que tendrá consecuencias más temprano que tarde lo que no les impide que ahora se propongan el choque abierto con el Ejecutivo al cual quieren avasallar como fuerza congresal.

Estamos ante una trama de pronóstico reservado, de rumbo y desenlace desconocidos, que no deja de ser peligrosa para la estabilidad y la gobernabilidad democráticas. Lo importante es no tirar de la cuerda en sentidos contrarios pues alguien caerá. Una advertencia para los que tienen ojos para ver y oídos para escuchar.

Nuevamente surgen los termocéfalos que frecuentan el oído de PPK para exigirle mayor energía ante un fujimorismo que presuntamente quiere aplastarlo. Y desde el otro lado advierten a Keiko Fujimori de un supuesto complot del gobierno para dividir al fujimorismo ante lo cual debe salir a responder con todo y ese todo no excluiría la vacancia presidencial.

Entramos nuevamente a la indeseable ruleta entre disolver el parlamento o vacar al presidente. El que pega primero pega dos veces. Pero nada de esto conviene al país. Indispensable poner paños fríos para que el conflicto de poderes se siga llevando como hasta ahora, negociando, conversando, haciendo política del mejor nivel.

Nadie dijo que sería fácil llevar las relaciones entre los dos palacios separados fácticamente por los votos. La polarización está planteada desde el inicio del régimen. Pero los reyes inteligentes no van a la guerra si no tienen huestes o teniendo pocas no las quieren perder.

Las especulaciones y los rumores son lo cotidiano en nuestra Ciudad de los Reyes y los Virreyes. Que queden en eso para no tener nada que lamentar. Y que más bien se dediquen a terminar con la impunidad ante tanta corrupción. Es lo que la ciudadanía espera.