Cuantas veces Pedro, tantas veces Víctor Raúl

 

Tantas Veces Pedro, fue la novela de Alfredo Bryce Echenique. Cuantas veces Víctor Raúl, es la constatación de que en el Perú, no hay uno. Son cientos y quizás miles, cuyos padres, admiradores del líder aprista, Víctor Raúl Haya de la Torre, quisieron eternizar en sus hijos su condición de sacrificados militantes del Apra, que comieron el pan del exilio, la persecución y las catacumbas.

A uno le pusieron el nombre del apóstol primero de Jesús. Al segundo, lo llamaron así, con el nombre casi mítico del fundador del Apra. Ninguno de los dos, ni Pedro Chávarry ni Víctor Raúl Rodríguez, siguieron los pasos de sus epónimos. Y, podemos afirmar, que incluso, son los antípodas.

De Pedro Chávarry, se ha dicho tanto, que debe ser uno de los más célebres fiscales en sacarle la vuelta a la ley. Amparado en su investidura, ha tenido la osadía de violentar una oficina clausurada por los fiscales que investigan a Keiko Fujimori e investigaban a Alan García Pérez. Dañó, y parece no darse cuenta, no sólo su investidura, sino su relación política con Fuerza Popular y el Apra, al recurrir a ellos para que lo protejan en el congreso.

Que documentos sacó Chávarry. Nadie lo sabe, pero deben ser importantes, políticamente hablando, porque deben comprometer a los dirigentes del Apra y de Fuerza Popular. No se explica de otra manera esa intrusión en un local sellado.

El otro Fiscal Supremo, Víctor Raúl Rodríguez Montesa, no es un desconocido en este tipo de malas artes.  Para comenzar, en un acto inusual, en lugar de respaldar al equipo de la fiscalía que investiga la corrupción, ha resultado defensor de la imputada: el defensor del Estado contra el Estado. Vaya representante del Ministerio Público.

Porque no otra explicación se encuentra cundo adelantó su opinión, a favor del recursos de casación presentada por la abogada de Keiko Fujimori. ¿Para quién iba su mensaje? ¿Para las barras bravas del fujimorismo? ¿Para la Botika o la Mototaxi? ¡Vaya uno a saber! Lo que si es cierto, es que, quedará registrado como un capítulo más de la historia de la corrupción en el Perú.

Pero esto no es novedad. La actitud de Víctor Raúl Rodríguez es la continuación de la de Pedro Chávarry.  No olvidemos que éste, intentó, cuando ejercía el cargo de Fiscal de la Nación, separar a Rafael Vela y Domingo Pérez de la investigación a Keiko y Alan. Sólo la opinión pública lo obligó a retroceder.

¿Existe una consigna política en el Ministerio Público contraria a las indagaciones que realiza el equipo del Fiscal Rafael Vela? Alan García, el maestro de las frases célebres, dejó una del tamaño de una catedral: en política no hay que ser ingenuos. Y, por tanto, lo que hace la dupla de tantas veces  Pedro con tantas veces Víctor Raúl, es eso: cumplen la consigna de entorpecer el proceso contra Keiko –Alan ya está muerto- pero existen implicados que deben responder.

Ambos son políticos. No podemos asegurar que sean militantes del mismo partido, porque Pedro parece ser más fujimorista, mientras que Víctor Raúl, es indiscutiblemente un seguidor –no de Víctor Raúl Haya de la Torre- sino de Alan García Pérez.

Y reiteramos que es política su conducta, porque busca proteger a políticos de esos partidos que han sido beneficiados con dinero mal habido. Las propias empresas están reconociendo que sobrevaluaron las obras, para tener mayores utilidades, pero además tenían que pagar las coimas a los gobernantes y sus funcionarios.

No era dinero de las empresas. Era dinero del Estado, era dinero de todos los peruanos. Nos han  asaltado a través de adendas y sobrevaloraciones, para apagar coimas, financiar campañas electorales de partidos y de congresistas. ¿Eso no lo entiende la dupla de Pedro y Víctor Raúl? No hay que ser ingenuos. Es el partido quien manda. Y, ¿ellos son, o se hacen …?