Danza con lobos en la trasnacional de la cocaína

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Tras la declaratoria de culpabilidad de Fabio Lobo, hijo del expresidente hondureño, Porfirio Lobo Sosa, la fiscalía de Nueva York abrió una verdadera caja de Pandora donde la semana pasada fue involucrado  hasta el hermano del actual mandatario de esa nación centroamericana,  Juan Orlando Hernández.

Al igual que en el caso Odebrecht, el efecto dominó de las declaraciones de culpabilidad de los capos mafiosos y cómplices de todo pelaje, para evitar condenas mayores e incluso la cadena perpetua, se han revelado detalles escabrosos que superan los libretos de los más afiebrados cineastas.

La maquinaria empezó a descubrirse desde mayo de 2015 cuando Fabio Lobo desde su celda prefirió declararse culpable al ser acusado de conspiración para el envío de cargamentos de cocaína a Estados Unidos.

Mientras Porfirio Lobo Sosa era candidato a presidente de Honduras en 2009, los líderes de Los Cachiros le pagaron aproximadamente 500.000 dólares a cambio de protección política de investigaciones policiales, impedir la extradición a Estados Unidos y el otorgamiento de contratos de agencias gubernamentales hondureñas a compañías fachada para lavar dinero controladas por Los Cachiros“, añade la fiscalía.

Tras las denuncias del excapo de Los Cachiro, el expresidente Lobo declaró:  “Mi conciencia está limpia de todo acto ilícito que se señale contra mi persona. Me someto a las indagaciones y cualquier investigación minuciosa de las autoridades”.

La fiscalía hondureña anunció que investigará de oficio a las figuras públicas señaladas por Rivera Maradiaga, que confesó provocar la muerte de 78 personas y se enfrenta a una pena mínima de cadena perpetua con más 30 años.

El caso recobró vigencia la semana pasada cuando el excapo del cartel “Los Cachiros”, Devis Leonel Rivera Maradiaga, afirmó ante una corte de Nueva York que el hermano del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, le pidió un soborno millonario  para “pagar” una deuda con el Estado.

En ese sentido aseguró incluso que el el expresidente hondureño nombró a su hijo Fabio como “interlocutor” del cártel , de acuerdo a los expedientes de la fiscalía,

En un documento judicial elaborado en la corte federal de Nueva York se  señala que el expresidente hondureño Porfirio Lobo Sosa recibió US$500.000 por parte de la banda criminal Los Cachiros como soborno.

Al declararse  culpable, Devis Leonel Rivera Maradiaga, afirmó también que el hermano del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, le pidió un soborno para “pagar” una deuda con el Estado.

Aseguró  que el imputado, Tony Hernández, le ofreció conseguir fondos públicos para cubrir una deuda del Estado con una empresa de su grupo criminal.

Rivera aseguró que el gobierno de Honduras debía dinero a Inrimar, una empresa de construcción e infraestructura con la que tenía contratos públicos y que el cártel creó la compañía para lavar recursos generados por el narcotráfico.

Dijo que Antonio “Tony” Hernández, hermano del presidente Juan Orlando Hernández, iba a conseguir el dinero público para aliviar la deuda que la administración tenía con la empresa, a cambio de un soborno.

“Tony nos iba a ayudar a pasar un dinero a Inrimar, que se nos debía”, dijo el narcotraficante, que en la actualidad se encuentra preso y colaboró con la agencia antidrogas estadounidense del 2013 al 2015, antes de declararse culpable en el 2016 de asociación ilícita para traficar narcóticos y cometer asesinatos, entre otros cargos.

El capo afirmó que grabó la reunión con Hernández, aunque no especificó la fecha en que ésta ocurrió. Explicó que la reportó a las autoridades estadounidenses con las que colaboraba, precisa el diario nicaragüense El Heraldo.

“Tony” Hernández,  quien es actualmente diputado nacional, negó las acusaciones a través de una declaración leída ante los periodistas en un hotel de Tegucigalpa.

“No es cierto lo que se dice de mi participación en supuestas actividades ilegales. No es posible que nos parezca correcto que los patos quieran dispararles a las escopetas”, señaló a manera de defensa.

“Los Cachiros” hicieron daño a familias hondureñas con el tráfico de drogas, asesinatos y otras actividades delictivas “con todo el dinero, logística y armas que disponían”, agregó Hernández.

“La sociedad hondureña no debería permitir que estos delincuentes usen ahora como armas la mentira y la calumnia con el propósito de seguir haciendo daño a los que luchan de manera frontal contra estas bandas criminales”.

No obstante, Rivera decidió ahondar en sus declaraciones y aseguró que que además de Fabio Lobo, el expresidente Lobo, el actual ministro de Seguridad, Julián Pacheco, dos diputados, un alcalde y el hermano del actual presidente Juan Orlando Hernández tuvieron vínculos con el narcotráfico.

“Comenzando aproximadamente en 2009, cuando Lobo Sosa buscaba la presidencia de Honduras, el acusado (Fabio Lobo) se unió a una conspiración para traficar drogas con su padre y otros al aceptar sobornos a cambio de proteger y asistir a traficantes en Honduras”, señala el memorando, firmado por el exfiscal del distrito sur de Nueva York Preet Bharara -despedido por el gobierno de Donald Trump- y los fiscales adjuntos Emil Bove y Matthew Laroche.

“Mientras Lobo Sosa era candidato a presidente de Honduras en 2009, los líderes de Los Cachiros le pagaron aproximadamente US$500.000 a cambio de, inter allia, protección política de investigaciones policiales, impedir la extradición a Estados Unidos y el otorgamiento de contratos de agencias gubernamentales hondureñas a compañías fachada para lavar dinero controladas por Los Cachiros”, añade.

Honduras no autorizó la extradición de narcotraficantes a Estados Unidos hasta aproximadamente 2012, y “ninguna extradición ocurrió cuando el presidente Lobo Sosa estaba en el cargo”, recordó el magistrado.

La fiscalía de Nueva York asegura que el expresidente hondureño Porfirio Lobo Sosa acordó proteger a narcotraficantes junto a su hijo Fabio a cambio de sobornos, según un documento judicial al que accedió la AFP.

El documento, con fecha del 28 de febrero y archivado, es un memorando del gobierno estadounidense previo a la audiencia en la cual un exjefe de la banda de narcotraficantes Los Cachiros aseguró que el expresidente nombró a su hijo Fabio como “interlocutor” del cártel.

El proceso judicial se ventila en una corte federal de Nueva York donde las  declaraciones del exjefe narco, Devis Leonel Rivera Madariaga, testigo del gobierno en el caso contra Fabio Lobo, han sacudido Honduras con impredecibles consecuencias.