De Chapo al Mencho: narco pesadilla recrudece

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La captura del excapo de Sinaloa,  Joaquín Guzmán Loera (a) “El Chapo” abrió la puerta a otra pesadilla: el Cártel de Jalisco Nueva Generación , CJNG, encabezado por Nemesio Oseguera Cervantes (a)  El Mencho, cuyo salvajismo conmociona el norte de México.

Este siniestro personaje es descrito en el reportaje “El ascenso brutal de El Mencho”, firmado por el periodista Josh Eells de la revista Rolling Stone, donde  se expone el origen humilde del capo mexicano, su iniciación en el narcotráfico, se integración a los grandes cárteles del país, su ruptura con ellos, el comienzo de su empresa criminal y el rápido ascenso de su organización en una de las más poderosas que existe en México.

El narcotraficante más buscado por las fuerzas antidrogas de México y la DEA , que lo consideran el enemigo público número 1, demostró su salvajismo el pasado 1 de mayo  cuando sus guardaespaldas dispararon un cohete al helicóptero militar que lo  rastreaba , provocando que la nave se desplomara , lo que nadie se había atrevido hasta ese entonces.

Demostró además  la capacidad de fuego y movilización del  Cartel Jalisco Nueva Generación que, siguiendo los pasos del Clan del Golfo,  organizó bloqueos de carreteras y avenidas en ciudades de tres estados del centro del país y, como de demostró en videos difundidos por la prensa, se daba el lujo de obligar a jefes policiales a acatar sus órdenes o ser barridos a balazos.

Hace unos años Oseguera Cervantes era policía en el municipio de Tomatlán, en el sur de Jalisco y ahora es uno de los principales distribuidores de drogas sintéticas del continente, según el gobierno estadunidense.

En cinco años su grupo pasó de ser una banda local a las órdenes del Cartel de Sinaloa del “Chapo “ Guzmán  a una organización con presencia en nueve estados del país, cuyos tentáculos se extienden a Estados Unidos y Europa, detectándose además sus  vínculos con el mercado de drogas en Asia.

Algunas versiones dicen que Nemesio Oseguera nació en Uruapan y otras en Aguililla, ambos en la zona conocida como Tierra Caliente de Michoacán, una región con larga historia de narcotráfico, especialmente la siembra de marihuana y amapola.

Desde la década de los 90 se sumó también la producción de drogas sintéticas, a cargo del cartel conocido como Los Valencia o del Milenio, convirtiéndose en  una de las primeras en elaborar esas sustancias y en el  2005 una de las más poderosas del país.

El Mencho se unió al cartel en esa época, y junto con su cuñado Abigael González Valencia, El Cuini, heredó parte de su estructura a finales de la década pasada.

Para ese entonces el grupo tenía una alianza con el Cartel de Sinaloa, que se rompió en 2010 tras la muerte de uno de sus fundadores, Ignacio Coronel (a) El Nacho y, a partir de ese momento nació el CJNG que llevó  al  Mencho a la cumbre de la mafia azteca.

Algunos especialistas señalan que Oseguera Cervantes “trituró” a sus grupos rivales pero al mismo tiempo es un personaje con sentido empresarial que aprovechó las oportunidades del mercado, declaró a la cadena británica BBC Mundo Alberto Islas, de la consultora de seguridad Risk Evaluation.

Hace cinco años, explica, mudó la producción de metanfetaminas de Michoacán a Colima para alejarse de la zona controlada por el cartel de Los Caballeros Templarios y luego se benefició del repunte en el consumo de heroína en Estados Unidos.

“Actúan como revendedores, invierten en cosechas de amapola en Guerrero o Michoacán y luego se encargan de comercializar. Eso les deja mucha ganancia”, dice Islas.

 Ficha policial de Nemesio Oseguera Cervantes (a)  “El Mencho” en San Frsancisco, Estados Unidos. (Foto; Revista Rolling Stone)

Un análisis del portal de información de seguridad en América Latina Insight Crime señala que desde su nacimiento “el grupo ha estado asociado con el uso de violencia extrema” y de hecho la organización se dio a conocer en 2011 con el asesinato de 35 personas en Boca del Río, Veracruz.

La masacre fue ordenada por Oseguera Cervantes como una advertencia al cartel de Los Zetas.

En los últimos años el CJNG ha asesinado a más de 100 funcionarios y policías de Jalisco, como represalia por la captura de miembros del grupo o para atemorizar a quienes persiguen a El Mencho.

La estrategia de terror y habilidad comercial permitieron su expansión a una tercera parte del país, según el gobierno de Estados Unidos, y también apoyó a algunos grupos de autodefensas de Michoacán.

Nemesio Oseguera reclutó a ex militares y marinos de élite para su seguridad personal. En su primer círculo de protección siempre le custodian al menos 20 personas con fusiles de asalto y granadas.

Además en los vehículos que le transportan lleva armas de guerra, como el lanzacohetes utilizado para atacar al helicóptero militar el 1 de mayo, con lo que s convirtió en el objetivo del gobierno mexicano desplegó la Operación Jalisco con cientos de soldados, marinos y policías federales para capturarlo, sin mayores resultados.

La guerra con El Chapo

Los tambores de otra narcoguerra volvieron a  sonar en México, entre el Cartel del Pacífico que lideraba el ahora encarcelado, Joaquín “Chapo” Guzmán y sus archienemigos del Cartel Jalisco Nueva Generación, CJNG, apoyados por remanentes de los Beltrán Leyva.

El detonante de este enfrentamiento se originó cuando Dámaso López Nuñez (a) “Licenciado” compadre espiritual del Chapo Guzmán, no tuvo mejor idea que apoyarse en el CJNG para asumir el mando del Cártel del Pacífico, enfrentando a Ismael Zambada (a) “El Mayo” y los hijos del ”Chapo” Guzmán.

Llegó al extremo de secuestrar a los hijos del ‘Chapo’ Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar,  en un restaurante de Puerto Vallarta en agosto de 2016, con la colaboración de  sicarios del CJNG que manejaba con mano de hierro Nemesio Oseguera Cervantes (a)  ‘El Mencho’.

“El Chapo” le contestó al estilo mafioso: “Tu tienes a mi hijo y yo tengo al tuyo…” en un siniestro mensaje de venganza

Tras las negociaciones con “El Mayo”, los dos “chapitos”, como se conoce a los hijos de Guzmán Loera, fueron liberados ante la furia desatada en los capos del CJNG que se creían traicionados al perder la gran tajada del negocio de la cocaína en el norte azteca.

Luego de  su captura en mayo pasado “El Licenciado” se sintió acorralado y, temeroso de una venganza de los sicarios del CNJG, buscó entrar en contacto con la DEA para entregarse por un cargo menor a la justicia de EEUU y escapar de sus perseguidores.

Es de esa manera que su hijo Dámaso López Serrano (a) el ‘Mini Lic’, ahijado de Guzmán Loera, se entrega a la DEA, encolerizando aún más al CJNG que clamaron venganza contra el cartel de Sinaloa donde se encuentran refugiados los “chapitos”, como se conoce a los hijos del  Chapo Guzmán, bajo la protección de Ismael “Mayo “ Zambada.

Como en las rancheras mexicanas, el ambiente se siente cerquita del infierno, con sicarios armándose hasta los dientes y en una vorágine de alianzas con otros carteles, traiciones al por mayor y ejecuciones, en una nueva guerra de la coca por mantener su hegemonía en el narcoimperio con consecuencias impredecibles.