Don Chelo y la maldición de Chapo tras su muerte

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La muerte a balazos de José Luis Gutiérrez Valencia (a) “El Ojo de Vidrio” o “Don Chelo”, capo del Cartel Jalisco Nueva Generación, a los 9 días de ser liberado es ahora atribuido a una “maldición” de  Joaquín “Chapo”  Guzmán, encarcelado en Nueva York.

Esta truculenta historia, convertida ahora en una leyenda urbana del narcotráfico, demuestra una vez más no solo la guerra intestina entre los carteles de la droga en el norte de México sino los largos brazos de los capos de la droga y sus “maldiciones” con rivales acribillados a balazos por sus ambiciones por encumbrarse en el submundo de la cocaína.

Jose Luis Gutiérrez Valencia (a)  “El Ojo de Vidrio” o “Don Chelo” era consuegro  Nemesio Oceguera Cervantes  (a) “El Mencho”, un capo que trata de guardar perfil bajo en el CJNG que se ha convertido silenciosamente en el más poderoso cartel  que disputa el envío de cocaína hacia Estados Unidos del cartel de Sinaloa, ahora bajo las riendas de Ismael “Mayo” Zambada y los hijos del Chapo Guzmán.

De acuerdo  a la Procuraduría General de la República (fiscalía federal) y el último informe de la Agencia para el control de las Drogas de Estados Unidos titulado ‘2015: National Drug Threat Assessment Summary’, uno de los cárteles que más ha logrado expandir su territorio es el CJNG, que tiene presencia en Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Nayarit, Guerrero, Morelos, Veracruz y es el único que se reporta en la Ciudad de México.

El informe de la DEA incluye a Aguascalientes y también territorios internacionales como el Caribe.

Este grupo criminal también tiene gran  influencia en Michoacán, donde antes operaba el de Los Caballeros Templarios, que  se encuentra fuertemente debilitado.

Se le considera una de las organizaciones delictivas más estructuradas y para operar tiene divisiones en las células identificadas Gente Nueva, Los Cabrera, Cártel del Poniente, Los Bardales, El Tigre, Los Artistas Asesinos, Los Mexicles, Los Salazar y Los Menos.

Como era de esperarse, en su sangrienta trayectoria para hegemonizar el tráfico del polvillo blanco, el CJNG libra una guerra sorda con el Cartel de Sinaloa, avanzando a grandes trechos tras la caída del Chapo Guzmán y su enjuiciamiento en  Nueva York, y la furia de sus hijos Jesús Alfredo Guzmán Salazar e Iván Archivaldo Guzmán, conocidos como “Los Chapitos”.

La captura de Don Chelo

El 7 de enero de 2010 fue  detenido con dos menores de edad en Puerto Vallarta, Jalisco, cuando  portaba  un lanzagranadas, un fusil AK-47, tres pistolas calibre 38, 750 bolsas con cocaína en polvo y 550 con base piedra, con motivos nada inocentes.

Intentó infructuosamente sobornar a sus captores pero esta vez no obtuvo la impunidad de la que se vanagloriaba y terminó con sus huesos en la cárcel.

La policía descubrió que, en  la mejor tradición de los narcotraficantes aztecas, Don Chelo  tenía en su rancho animales exóticos y pistolas bañadas en oro, con imágenes religiosas y piedras preciosas incrustadas.

Entre las aves había una aguililla de Harris, un tucán pecho amarillo, dos aves Cara a Cara y tres guacamayas verdes. Todas son especies en peligro de extinción, amenazadas o sujetas a protección especial, de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Al llevar a cabo el cateo de su propiedad en el municipio de Tonalá, Jalisco, las autoridades encontraron un tigre de bengala, ocho aves en peligro de extinción y nueve pistolas, dos de ellas bañadas en oro.

En esos momentos sus abogados no pudieron evitar que fuese recluido en el penal Puente Grande de Jalisco donde estuvo recluido nueve largos años.

El que manda soy yo

Al crecer el poderío del Cartel Jalisco Nueva Generación también se incrementó la influencia de “Don Chelo”, consuegro del capo  “El Mencho” cuyos tentáculos se han extendido a sangre y fuego en el convulsionado norte mexicano.

Imágenes difundidas por medios locales mostraron a “Don Chelo” encabezando una gran celebración al interior de la cárcel, rodeado por decenas de reclusos que brindan y departen sonrientes, mientras que un grupo de música regional mexicana, conocida como “norteña”, anima la celebración.

“Aquí el que manda soy yo, pidan lo que quieran, yo les doy”, dice Gutiérrez en el video, filmado en junio de 2013, según los medios que lo difundieron.

El  pasado 24 de noviembre  fue liberado y salió por la puerta grande del penal estatal de Puente Grande, en Jalisco, gracias a que el Juez Tercero de Distrito consideró que habían elementos probatorios suficientes para ser acusado por la portación de armas.

Abatido a balazos

“Don Chelo” desapareció del escenario público para dedicarse de lleno a su papel de jefe de los gatilleros del Cartel Jalisco Nueva Generación  y recuperar los casi nueve años “perdidos” por encontrarse tras las rejas.

Su mano dura para imponerse en el mundo de los sicarios le duró poco tiempo porque “Don Chelo” murió la madrugada del lunes en un enfrentamiento con marinos en su rancho “La Esperanza “ en las afueras de Guadalajara, donde  había recuperado sus animales exóticos y se creía libre de todo mal.

De acuerdo a la versión oficial se registró un enfrentamiento a balazos y que el incidente se mantuvo en reserva para no entorpecer las investigaciones, pese a que “Don Chelo” oficialmente no tenía orden de captura.

Al día siguiente empezó a forjarse la leyenda urbana de una “maldición” del encarcelado Chapo Guzmán lo que, por cierto, no creen los sicarios del CNJ que lo atribuyen a un “soplo” y empiezan a retumbar los tambores de guerra contra el cartel de Sinaloa.