El Chapo Guzmán en su hora cero: Megajuicio

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Desde los rascacielos de acero y vidrio de Nueva York la convulsionada sierra en Sinaloa y el norte azteca,  el megajuicio del mafioso Joaquín Archivaldo Guzmán Loera (a) “Chapo”  se seguirá paso a paso, como si se tratase de un  campeonato mundial de fútbol, este lunes en la Corte Federal de Brooklyn.

Contra viento y marea, el juez federal Brian Cogan decidió mantener el inicio del proceso mientras un equipo especial de agentes se encarga de la seguridad de los miembros del jurado así como de los testigos , por lo que indefectiblemente se inicia el lunes.

El equipo de abogados que representa al capo de la droga intentó infructuosamente  que el comienzo del proceso se aplazara hasta comienzos de 2019. El argumento de Jeffrey Lichtman y de Eduardo Balarezo es que no pueden representar “apropiadamente” a su cliente por la gran cantidad de folios y  pruebas que deben revisar.

 

Pero Brian Cogan que acostumbra tomar el toro por las astas  dejó claro en una vista de emergencia que no va a permitir que el proceso contra Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, se vea dominado por el “frenesí”, el “pánico” y la “histeria”.

“Esto no puede seguir así”, advirtió  ante la lluvia de peticiones que le llueven desde la fiscalía y la defensa.

Para tratar de dar un impacto visual a su argumento, colocaron sobre la mesa los 14.000 folios que la fiscalía considera críticos para su causa. Estaban clasificados en una treintena de carpetas, formando un muro que hacía difícil ver al acusado cuando se sentó.

Brian Cogan no se dejó impresionar. “Tengo los mismos”, comentó con ironía, al tiempo que señaló que el volumen final es la mitad de la producción que se anticipó.

“Estamos haciendo lo humanamente posible para prepararlo”, insisten, “es imposible para la defensa cumplir con sus obligaciones éticas y los estándares constitucionales de la representación efectiva”. Balarezo recordó, además, que su cliente tiene el derecho de ver las evidencias. Cogan zanjó la discusión diciendo que todo sería muy diferente “si hubiera crecido a 50.000 documentos”.

De esta manera el llamado megajuicio  empieza 21 meses después de ser deportado desde México. La selección del jurado se espera que dure un par de días. La presentación de los argumentos iniciales podría comenzar una semana después, previsiblemente el 13 de noviembre.

Guzmán se enfrenta a 11 cargos penales por dirigir el cartel de Sinaloa, seis delitos menos que en la primera lista de acusaciones.

El Chapo podría llegar a ser sentenciado a una condena de cadena perpetua como jefe de una banda criminal. Entre los elementos para apoyar este cargo, la fiscalía quiere presentar evidencias que implican al narcotraficante en el asesinato de 39 individuos.

El juez dijo que no lo va a permitir y exigió a la acusación que “priorice”. “Es un juicio de conspiración para tráficar drogas que envuelve asesinato”, sentenció Cogan, no al revés.

La defensa se había quejado de que la fiscalía quisiera sumar nuevas víctimas de asesinatos que supuestamente fueron ordenados o cometidos por Guzmán. De ese total, 33 víctimas fueron identificadas con nombre y apellidos.

Las seis casos restantes ser refieren a categorías generales de víctimas, como miembros de los carteles de Los Zetas. “Seis, diez ó doce”, sostuvo el juez, bastaría para “concentrar el golpe”.

Para apoyar la causa contra El Chapo, el Departamento de Justicia tiene intención de llamar a testificar a 16 cooperantes cuyos nombres se mantienen en secreto.

Al no lograr el aplazamiento, la defensa solicitó tiempo suficiente durante el juicio para preparar el interrogatorio de una manera efectiva. Cogan se mostró favorable a que los abogados puedan conocer con una semana de antelación quién subirá al estrado. Se espera que el juicio dure cuatro meses.

A prueba de sicarios

Los capos  internacionales del narcotráfico, al igual que los gangsters internacionales nvían a sus sicarios para asesinar a las personas que planean comparecer como testigos en su contra, como sucedió con Al Capone al que solo pudieron condenarlos por fraude tributario.

 Ha sucedido con tanta frecuencia en México, por ejemplo, que algunos han descrito el programa mexicano de protección de testigos como un programa de detección de testigos, o una lista de aquellos a los que hay que asesinar.

Paralelamente se han tomado medidas extraordinarias para evitar que aquellos que testificarán sean asesinados. Los abogados de Guzmán dicen que esas órdenes de protección tan estrictas han dificultado enormemente montar una defensa sólida.

A continuación, presentamos algunas de las formas en las que la fiscalía ha mantenido en secreto tanto a los testigos como los temas del juicio relacionados con ellos, y por qué.

Ocultar los nombres en los documentos judiciales

A partir del momento en el que Guzmán fue extraditado a Brooklyn desde México el año pasado, los fiscales han argumentado que representa un “peligro extremo” para los diversos exaliados, rivales y subordinados que testificarán en su contra.

En varias ocasiones el gobierno se ha negado a identificar a los testigos en los documentos públicos; afirma que, si lo hace, el Cártel de Sinaloa, que fue dirigido por Guzmán durante veinte años, fácilmente podría buscar venganza.

A finales del año pasado, por ejemplo, cuando el gobierno dio información básica sobre los testigos a los abogados de Guzmán, lo hizo en un memorando de cien páginas, y casi la mitad habían sido editadas para tachar información.

La reserva ha cubierto el caso a tal grado que cuando la defensa respondió el memorando tres días después —con la solicitud de más información sobre los testigos—, el documento se presentó ante el tribunal como reservado; para dar a conocer su contenido, es necesaria la autorización del juez.

La principal queja del abogado de Guzmán, Eduardo Balarezo, es que el gobierno está planeando mantener ocultas las identidades de los testigos hasta la víspera del juicio, lo que obstaculizará la capacidad de la defensa para investigar las afirmaciones de estos testigos e idear una defensa en su contra.

Mantener a los testigos fuertemente protegidos

Algunos de los testigos del gobierno ya están en la cárcel y se les resguarda en lo que se conoce como unidades de custodia de protección “en vista del gran riesgo que corren sus vidas”, según los documentos judiciales.

 Otros forman parte del programa de protección de testigos en ubicaciones que no se dan a conocer y se les han dado nuevas identidades. Conforme a las reglas del programa, afirman los documentos, se les ha dicho a esas personas que “corten todo tipo de vínculos con familiares y amigos a fin de mantener el máximo nivel de protección”.

A los fiscales también les preocupa la seguridad del jurado en el caso. Hace unos meses, convencieron al juez federal, Brian M. Cogan, de permitir que los miembros del jurado participen de manera anónima.

El juez Cogan decidió seleccionar a los miembros del jurado en una sesión cerrada extraordinaria que se llevó a cabo en su despacho privado.

Prepararse para lo que pueda ocurrir

Las estrictas órdenes de protección para los testigos son necesarias debido a que Guzmán tiene antecedentes de asesinar y secuestrar a aquellos que se han atrevido a hablar en su contra, afirmaron los fiscales.

En octubre de 2016, Vicente Bermúdez Zacarías, un juez mexicano que estuvo involucrado en el juicio de extradición de Guzmán, salió a correr en su ciudad de origen, Metepec, y un hombre le disparó en la cabeza.

Los fiscales mencionan que en 2009 el padre de dos hombres de Chicago que estaban colaborando con las autoridades estadounidenses en contra de Guzmán fue capturado y asesinado cuando estaba en México.

En el caso de Brooklyn, se ha acusado a Guzmán de ordenar la muerte de miles de personas cuando dirigía el cártel. Esto se suma a las acusaciones de que ingresó ilegalmente más de 200 toneladas de cocaína a Estados Unidos.

Antes de su extradición, Guzmán también escapó en dos ocasiones de prisiones mexicanas en osadas fugas.

Aislar al Chapo

No obstante  los abogados de Guzmán rechazan la idea de que representa una amenaza para cualquiera, dado que ha pasado los últimos dos años en el ala de máxima seguridad del Centro Correccional Metropolitano, conocida como 10 Sur, la cárcel más impenetrable de la ciudad de Nueva York.

La prisión federal de alta seguridad conocida como Centro Correccional Metropolitano, en Manhattan, donde Guzmán se encuentra preso Credit Karsten Moran para The New York Times-

Ahí ha permanecido encerrado bajo llave, excepto durante una hora al día, cuando se le permite recibir visitas solo de sus abogados y sus hijas de 7 años. Cada mes, a Guzmán se le permiten dos llamadas de quince minutos con su madre y su hermana, que el gobierno escucha. Excepto eso, está “totalmente aislado del mundo afuera de su deprimente celda”, escribió Balarezo el mes pasado.

Teniendo en cuenta esas “condiciones extremadamente restrictivas”, Balarezo ha argumentado que es imposible que Guzmán pueda mandar instrucciones a sus socios para que acaben con algún testigo.

“De hecho”, escribió recientemente, “salvo que el gobierno esté sugiriendo que el equipo que trabaja en su defensa podría propagar órdenes de ataque de Guzmán, no hay ninguna forma realista en la que él pueda hacer algo” en contra de los testigos. Pero con la mafia nunca se sabe.