El pueblo peruano reclama hechos que fortalezcan la democracia

 

La rendición del fujimorismo keikista antes de dar batalla en el pleno del Congreso, para demostrar que Daniel Salaverry merecía ser censurado, por haberse rebelado a los designios de la agrupación cuya camiseta naranja lucía hasta hace poco, da lugar a una serie de movidas que se pueden dar en el tablero del ajedrez político.
Una de ellas tiene que ver con la recomposición de las bancadas parlamentarias, debido a que luego de las sucesivas renuncias, incluyendo la del otrora aprista y luego fujimorista Salaverry, a sus correspondientes agrupaciones originales, es evidente que los keikistas tendrán que abandonar la postura arrogante y el lenguaje autoritario que más los caracterizaba.
Otra está relacionada con el teje y maneje del comportamiento de las antiguas y sobre todo de las nuevas bancadas. Los acuerdos, las alianzas, los pactos por debajo de la mesa de negociaciones estarán a la orden del día. Hay mucho pan que rebanar al respecto, principalmente en lo que se refiere a la futura mesa directiva, presidencia de comisiones y subcomisiones.
Ahora que ninguna bancada tiene poder para imponer su mayoría, de la mitad más uno, hasta el momento es una incógnita conocer cuáles se coalicionarán para convertirse en esa fuerza omnímoda y cuáles las que persistirán en ser minoría, a fin de contaminarse o embarrarse con el desprestigio del actual Congreso.
Se pueden hacer otras conjeturas. Pero lo importante es que todos los congresistas actúen con transparencia, hagan sus aportes para combatir de verdad ese terrible mal que se llama corrupción. El pueblo peruano, tan frustrado en tantas cosas, así lo demanda.