El riesgo de la silueta perfecta

 

Elena era una jovencita algo subida de peso. Sufría mucho por esto y había probado varias de las dietas que aparecen en Internet que prometen una cintura perfecta: La dieta del agua, cero pan, full verduras, coma de todo y muchas más; pero ninguna le daba resultado y pese a sus esfuerzos sus amigas le seguían diciendo que “estaba gordita”. Ella insistía: “Quiero reducir algo aquí y aumentar algo allá”.

Una persona a quien conoció en una combi y le contó sus pesares, le recomendó ir a un spa en Villa El Salvador que según le dijo tenía a una especialista que hacía milagros con el cuerpo de las mujeres. Cuando llegó al lugar conoció a una persona que se presentó como cosmiatra y afirmó haber estudiado en el extranjero. Además, mostraba en las paredes de su oficina fotos con reconocidas personas de la farándula limeña que afirmaba haber tenido como clientes.

Le ofreció operarla por solo 600 soles y hasta le hizo una rebaja en el precio. Le dijo que todo era legal y que se tomarían todas las precauciones del caso para operarla y que por cierto, todos los insumos que se usaban eran importados. Que la cintura no era el problema sino que le faltaba aumentar unos kilitos en los muslos. Así luciría mucho mejor.

Muy ilusionada la jovencita fue en ayunas tal como le había indicado la aparente especialista y se sometió a la operación aparentemente sencilla que consistió en inyecciones en los muslos. Le habían dicho que esperara unos días, que se aplicara una crema reductora que estaba incluida en el precio y que pronto luciría la figura perfecta.

Con el tiempo, empezó a sentir dolores y se dio cuenta de manchas raras e hinchazón en varias partes cercanas a donde le había aplicado las inyecciones y que la cintura perfecta no era tal. Fue a consultar a la cosmiatra, pero le dijeron que ya no trabajaba allí. Debió realizar una consulta con un médico, quien luego de examinarla cuidadosamente y realizarle una biopsia comprobó que le habían inyectado biopolímeros, que no son para uso humano, que ocasionan alergias, dolor, inflamación crónica, deformidades, infecciones y hasta la muerte según el doctor Alberto Calvo, cirujano plástico de la clínica ‘La Luz’.

El spa donde se realizaban operaciones clandestinas de cirugía estética fue clausurado poco después en un operativo del Municipio de Villa El Salvador. Pero el daño ya estaba hecho. La jovencita tendrá que seguir un prolongado y costoso tratamiento y sufrir varias operaciones para extraerle la sustancia que mientras tanto le sigue causando daños.

Este caso, esperamos que sirva para alertar a quienes ante la cercanía del verano quieren tener la figura perfecta para lucirla en la playa. Cualquier tratamiento debe ser realizado por un médico, especialista reconocido. Esto es mucho más importante tratándose de operaciones o inyecciones.

En este caso como en otros, lo barato sale caro. No vale la pena arriesgarse. Lo primero es la salud ¿No les parece?