Elecciones, poder y dinero

 

Ya estamos en plena campaña electoral local y regional aunque sin mucho interés ciudadano. En el debate está el financiamiento de las campañas y los vínculos entre el dinero y la política y su repercusión en la organización democrática.

Por mucho tiempo el continente estuvo alerta ante autoritarismos que podían regresar y los políticos tuvieron como primer interés fortalecer la democracia. Y así ha sido, vivimos el ciclo democrático más prolongado de nuestra historia pero el milagro no se ha realizado, el fantasma puede volver sino conseguimos vencer ese cáncer no localizado que es la corrupción. Cada día nos trae una sorpresa más repulsiva que la anterior y en todas está presente el vínculo entre el poder y el dinero. Necesitamos limpiar la política de los daños que venimos presenciando. El poder del dinero puede desvirtuar la voluntad del pueblo, alterar la competencia electoral, sobornar, dictar políticas públicas y en especial tornar frágil la democracia.

Las campañas irrigadas con dinero privado abren puertas al dinero ilegal. Pero esta discusión no tiene la relevancia equivalente al peligro que representa. Todo puede derrumbarse si el voto se decide como resultado del dinero gastado en propaganda política o por el que aportan quienes dictan la decisiones del Estado, alejando al gobierno de sus compromisos sociales. Lava Jato ha demostrado como funcionan las hipotecas políticas vía el financiamiento electoral. Y como prosperan las cuestiones unidas no al dinero en abstracto, sino a los intereses que representa el dinero. Y este gran tema es uno de los que está siendo postergado por la mayoría fujimorista en el Parlamento.

Nos toca discutir la pérdida de las condiciones igualitarias de competencia, la distorsión de la agenda política y la limitación de las opciones donde temas esenciales quedan fuera de la elección ciudadana. Y en especial descartar al dinero como el gran componedor que otorga el acceso a los medios de comunicación y a la opinión pública. Los medios son decisivos, pero el dinero aumenta su influencia. Y lo que es peor cierra la puerta a quienes no lo tienen aunque cuenten con honestidad, preparación y patriotismo. Es este el gran tema que Vizcarra ha puesto sobre la mesa y que no deberíamos dejar de lado.