Florencia, las bellas damas y sus películas

 

Florencia, la “cuna del Renacimiento”, es una ciudad rebosante de cultura. Desde los tesoros artísticos de la galería Uffizi hasta el pintoresco Ponte Vecchio con su abundancia de joyerías, Florencia o Firenze es sencillamente mi ciudad en Italia. También por sus escritores, Dante Alighier, Lapo Gianni y Guido Cavalcanti, y por cierto, por sus mujeres. Las damas de la región toscana tienen un encanto especial, como las muchachas de La Punta.. Recuerdan a Stefania Sandrelli. Sí la bellísima Luciana Zanon de ese filme maravilloso del maestro Ettore Scola, C’eravamo tanto amati (en español: “Nos habíamos querido tanto”.) Bueno así es Florencia.

Quiero trasladarles esta información sobre ocho películas que utilizaron a Florencia como escenario de sus historias. Así, Florencia resulta una verdadera estrella del cine. Con sus magníficos edificios y su atmósfera única, son muchos los directores que la han transformado en un plató de rodaje al aire libre aunque con ángulos muy diversos: algunos nos muestran una Florencia de postal cuya belleza favorece el nacimiento del sentimiento amoroso; otros, a una ciudad angustiosa, incluso sangrienta, cuyas callejuelas medievales pueden transformarse fácilmente al caer la noche en inquietantes escenarios de emboscadas; incluso hay una minoría que ha logrado reflejar consideraciones políticas o sociales. Escenario, decorado, inspiración… En cualquier caso, la ciudad es más que una figurante de lujo, es una verdadera estrella de la pantalla.

Aquí los filmes:

1 ‘Una habitación con vistas’

Casi treinta años después de su estreno, Una habitación con vistas (1985), del americano James Ivory, sigue siendo la película más emblemática sobre Florencia dentro del género dramático. Fiel a la novela de E. M. Foster en la que se inspira, cuenta la historia de una joven inglesa y su dama de compañía de viaje por Italia a comienzos del siglo XX. Lucy Honeychurch (interpretada por Helena Bonham-Carter) conoce en el hotel florentino a un compatriota encantador y, frente al Arno resplandeciente, se enamora locamente del muchacho. Entre los latidos de corazón es feliz en Santa Croce, se pasea por las callejuelas del centro histórico y aprovecha la tranquilidad de la apacible Piazza Santísima Annuziata.

Nos detendremos en uno de los escenarios: la piazza y la basílica de Santa Croce. Esta plaza de origen medieval servía en tiempos de Savonarola como lugar de ejecución de los herejes, aunque luego tuvo otros usos menos inquietantes, como escenario de los calcios storicos, torneos y festivales. Presidiéndolo todo, la gigantesca basílica, con una magnífica fachada neogótica y un interior que presume de sus joyas: las tumbas de Miguel Ángel, Galileo o Ghiberti, y los espléndidos frescos de Giotto.

2 ‘Retrato de una dama’

Más perturbada que la de James Ivory, la heroína de Retrato de una dama (1996), adaptación a cargo de Jane Campion de la novela de Henry James, vive una búsqueda del amor tan intensa como la búsqueda de sí misma. Aturdida por el vertiginoso Duomo, Isabel Archer (Nicole Kidman) se deja seducir, bajo su cúpula, por un enigmático aficionado al arte (John Malkovich).

El Duomo no solo es la imagen más representativa de la ciudad italiana, también es uno de las tres grandes emblemas arquitectónicos del país, junto con la inclinada Torre de Pisa y el Coliseo de Roma. Su famosa cúpula de tejas rojas, su grácil campanile y su extraordinaria fachada de mármol rosa, blanco y verde son increíbles. La cúpula bajo la que pasean Kidman y Malkovich fue construida en el siglo XV según el diseño de Brunelleschi, inspirado en el Panteón de Roma, con novedosas aportaciones que la convirtieron en una obra excepcional para su tiempo. Merece la pena subir por la escalera en espiral para llegar a la balaustrada, en la base de la cúpula, y tener una vista aérea del coro octogonal de la catedral y de las siete vidrieras redondas que perforan el tambor octogonal. La parte final del ascenso recompensa con una inolvidable panorámica de 360 grados de Florencia.

3 ‘Té con Mussolini’

El florentino Franco Zeffirelli pretendió con su Té con Mussolini (1999) una película pintoresca, pero no solo es eso. Sus protagonistas, un grupo de anglosajonas apasionadas por el arte, toman bajo su ala a un muchachito huérfano de madre y abandonado por su padre. Pretenden hacerle descubrir los tesoros de su ciudad cuando el ascenso del fascismo ensombrece sus tranquilas vidas.

Con un aire mucho más turístico que otras películas, se van mostrando como telón de fondo los impresionantes monumentos florentinos; el Ponte Vecchio, la Piazza del Duomo, la Piazza de Santa Maria Novella, la Piazza Santissima Annunziata, el Cementerio Inglés, el Palazzio Vecchio o la Piazza della Signoria.

Esta última es un escenario imprescindible. Bordeada de antiguos cafés, repleta de esculturas renacentistas y presidida por el magnífico Palazzo Vecchio, esta bella plaza ha sido el centro de la vida de la ciudad durante siglos. Al atardecer y durante todo el día los fines de semana, los florentinos se entregan a la sacrosanta passeggiata (paseo), con paradas para tomar un café, un chocolate caliente o un aperitivo, tal vez en el local más famoso de la ciudad, el Caffe Rivoire.

4 ‘Amici Miei’

Nubes políticas se ciernen también sobre Amici Miei (Amigos míos, traducida en español como Habitación para cuatro; 1975), una crónica firmada por Mario Monicelli de la Florencia de los 70, los años de plomo, cuando Italia sufría el azote de las Brigadas Rojas. Esta fue una de las películas más populares en su país en aquellos años y se rodó íntegramente en la ciudad, con un bar de la Piazza Demidoff, sobre el río Arno, como centro de referencia, convertido en el Bar Amici Miei. En los noventa cambió de nombre, se modernizó y perdió cualquier referencia a la película, así que no hay que intentar encontrarlo.La película narra la historia de un grupo de hombres ya entrados en años que se dedican a reunirse para hacer el gamberro, escapando de su vida cotidiana. Así se sienten realmente vivos. Es una película vital, desesperada y divertida, con personajes inolvidables.

El Arno es la gran arteria florentina, cruzado por uno de los puentes más románticos del mundo: el Ponte Vecchio. Al otro lado del río, en el “Oltrarno” se encuentran los talleres artesanales de la ciudad. La espina dorsal de este barrio es el bullicioso Borgo San Jacopo, lleno de restaurantes y tiendas.

5 ‘Obsesión’

La angustia se instala con Obsesión (1976), un remake de Vértigo, de Alfred Hitchcok, dirigido por Brian de Palma. Un americano que no consigue olvidar a su esposa fallecida decide regresar a Florencia, donde la había conocido. En la iglesia de San Miniato da con una joven restauradora italiana que se parece a ella como dos gotas de agua. Pero, ¿quién es en realidad esa florentina?

La Basílica de San Miniato al Monte es una preciosa iglesia románica dedicada a uno de los primeros mártires cristianos de Florencia, del cual se cuenta que voló hasta este lugar tras morir, con su propia cabeza decapitada bajo el brazo. El templo es del siglo XI, aunque su típica fachada toscana de mármol multicolor es un par de siglos posterior. Tiene una excelente cripta romántica, frescos del siglo XIII al XV que adornan la pared sur y, justo en medio de la nave, la diminuta Capella del Crocefisso, en cuya creación participaron Michelozzo, Agnolo Gaddi y Luca della Robia.

6 ‘Hannibal’

También resulta inquietante Hannibal (2001), la secuela de El silencio de los corderos, rodada por Ridley Scott. La película se abre con un amplio plano de Pizza della Signoría, en la que las palomas dibujan el rostro del psicópata Hannibal Lecter. El peligroso criminal, que también es un esteta, se ha refugiado en la ciudad renacentista. Reconvertido en bibliotecario y experto en Dante, vive sus apacibles días entre Piazza della Santísima Annunziata, la antigua farmacia de Santa Maria Novella, de la que es cliente asiduo, y los cafés de la Piazza della Signoria. Incluso imparte conferencias en la Sala del Cinquecento del Palazzo Vecchio. Un policía, descendiente de la famosa familia Pazzi, lo persigue por las calles de la ciudad.

7 ‘El Síndrome de Stendhal’

Por último, estremecimientos en el museo con El Síndrome de Stendhal (estrenada en español como El arte de matar; 1996), de Darío Argento, maestro del cine de terror italiano. La película está llena de referencias a las obras de artistas como El Bosco, Caravaggio o Magritte. El famoso síndrome de Stendhal es una sensación de confusión, temblores e incluso alucinaciones que sufren las personas cuando se exponen a un gran número de obras de arte particularmente bellas en un reducido espacio.

En la película, una agente de policía investiga en la galería de los Uffici a un violador que acaba amenazándola. Abrumada por la belleza de las obras expuestas, experimentará el llamado síndrome de Stendhal, perdiendo el conocimiento. Al despertar, no recordará nada. ¿Quién dijo que Florencia era una ciudad tranquila?.

La Galería de los Uffizi es la joya de la corona de Florencia. Está en el Palazzo degli Uffizi, un enorme edificio en forma de U que contiene una colección impresionante de obras de todos los tiempos. Su núcleo es la rica colección de obras maestras del Renacimiento creada por los Medici entre los siglos XV y XVIII. Botticelli ocupa toda una sala, pero es solo para abrir boca antes de pasearse entre piezas de Giotto, Miguel Ángel, Da Vinci, Rafael, Tiziano, Caravaggio… Imposible no sentir el famoso síndrome.

8 ‘Inferno’

Filmada en el 2015 la película Inferno es una adaptación de la popular novela de Dan Brown que se desarrolla, en buena parte, en la ciudad florentina. Con su peculiar forma de abordar las urbes históricas, el conocido autor de best sellers nos lleva a recorrer Florencia en tiempo récord, buscando las claves de uno de sus personajes más fascinantes, Dante.

Aquí se muestra los escenarios en los que discurre la novela, que comienza precisamente en Florencia, donde el protagonista Robert Langdon, interpretado por Tom Hanks, se recupera de una herida de bala. Pasearemos por la Galería de los Uffici, donde tiene que localizar uno de los cuadros de Botticelli que allí se exponen (el Mapa dell Inferno), se esconderán en los Jardines Boboli, recorrerán el corredor Vasariano, el pasaje que conecta el Palazzo Pitti y el Palazzo Vechio. Visitaremos el Duomo, donde seguirá buscando las claves del misterio, o la iglesia de Santa Margarita dei Cerchi, donde está enterrada Beatriz Portinari, el amor imposible de Dante; también la torre de la Badía o el Museo Nacional. Confiamos en darnos un magnífico paseo por la ciudad italiana siguiendo las huellas del autor de la Divina Comedia.