Gentil Duarte y el “sueño de la guerrilla propia“ (II)

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Tras la caída de Iván “Mordisco”, disidente de las FARC acusado de asesinar a 3 policías y controlar las rutas del narcotráfico, el nombre de Miguel Botache Santillán (a) “Gentil Duarte”, aparece como el gran coordinador de por lo menos 14 grupos armados que andaban sueltos en plaza.

Durante treinta años se movió como pez en el agua  en los entonces  territorios liberados de las FARC, secundado por Gener Jarcia Medina (a) “John 40”, pero siempre movido por su “sueño de la guerrilla propia”, proclamándose más radical que sus compañeros aunque  guardando perfil bajo a la espera de una oportunidad.

Era el encargado del manejo de las rutas del narcotráfico y conocido como uno de los carceleros que mantuvieron por varias décadas en jaque  a soldados y políticos en las selvas del Caquetá y Guaviare.

Durante la  décima conferencia de las FARC  simuló ser uno de los jefes guerrilleros que  apoyaba los acuerdos de paz y el Secretariado  le encomendó frenar a los disidentes del Frente Primero, lo que aprovechó para apartarse con seis de sus hombres de confianza y cerca de 4.000 millones de peso, así como armamento de guerra.

Las autoridades consideran  empezó desde esa fecha a  organizarse con cerca de 200 en el suroriente del país pero ahora se esfuerzan en reunir a los hombres de catorce grupos antes que sean captados por los carteles de la droga o el Clan del Golfo de Dairo Antonio Úsuga (a) Otoniel.

Insight Crime,  la Fundación Ideas y el  International Crisis Group (ICG) coinciden en la influencia de Gentil Duarte para coordinar a los disidentes, por sus experiencias en los combates, dejando de lado a los desertores.

Un informe de estas organizaciones precisa, por ejemplo, que en Tibú se han producido deserciones sin que esto haya dado lugar a una disidencia, ´pero  lo contrario ocurrió con el Frente 40 en Meta, cuyos miembros abandonaron un punto de preagrupamiento territorial y se mantuvieron en armas.

Los grupos de disidentes

Para que un grupúsculo armado sea considerado como disidencia de las FARC, el ICG considera que  debe tener una organización interna con la presencia de un líder que dirige al grupo y su experiencia en los enfrentamientos.

En ese sentido se menciona  el Frente Ché Guevara en Nariño que  no tiene aún un líder visible, pero ha librado combates con sus ex camaradas del Ejército de Liberación Nacional, ELN, actualmente en conversaciones de paz con el gobierno colombiano en La Habana.

Informes del International Crisis Group (ICG)

Hay casos cuya información no es muy precisa, como ocurre con el Frente 48. Algunas fuentes hablan de una disidencia en San Miguel y Siberia, un corregimiento de Orito en el Bajo Putumayo, mientras que otras señalan que hay desertores del Frente 48 que operan con un grupo local llamado los Comuneros, mencionan los informes.

Adicionalmente, en el Cauca se sabe que en junio del 2017 una disidencia de la Columna Móvil Miller Perdomo se enfrentó con el Ejército Patria Libre, en Suárez, pero no está claro el posible vínculo entre la disidencia de alias Pija y la de Miller Perdomo.

Según información recogida en Tumaco, tras la desmovilización de alias Pollo, quién logró que 128 miembros de las milicias de las FARC abandonaran las armas, un poco más de 200 milicianos se mantuvieron como facción disidente en la zona.

 Estos se dividieron en dos grupos: uno liderado por alias el Mocho y otro, por alias Junior; el primero fue capturado y el segundo asesinado.

Hugo tomó control del grupo que era liderado por el Mocho, y otro cuyo nombre no está claro comanda el de Junior. Estos exmilicianos de las FARC se han enfrentado a muerte en la cabecera de Tumaco, aunque información reciente indica que en algunos barrios se han unido para enfrentarse con lo que en la zona se llama “paramilitares”, liderado por alias Cusumbo.

En esta red intricada  las Guerrillas Unidas del Pacífico, encabezada por Julián Ríos, según un panfleto en el que anunciaron su presencia, se mantienen en San Pedro del Vino mientras que  Frente 1 se ha fortalecido y ha sido receptor de grupos de los frentes 16, 44 y del Acacio Medina, y tiene presencia en todos los municipios de Guaviare, en varios lugares del Vaupés e incluso en Mapiripán (Meta).

El grupo que ejerce un control estrecho sobre el río Apoporis, conocido en la región como “la ruta de la mafia”, era precisamente liderado por Iván Mordisco.

En este panorama, se estima que Gentil Duarte reclutó a los disidentes del Frente 1 y del Frente 7.

Cabe destacar que el Frente 14 no fue incluido por ICG como una disidencia independiente, a pesar de que así se dio a conocer el grupo; pero hace poco sus miembros entraron a formar parte de la disidencia del Frente 7, a través de Euclides Mora, exjefe del Frente 62.

Hay casos cuya información no es muy precisa, como ocurre con el Frente 48. Algunas fuentes hablan de una disidencia en San Miguel y Siberia, un corregimiento de Orito en el Bajo Putumayo, mientras que otras señalan que hay desertores del Frente 48 que operan con un grupo local llamado los Comuneros.

Adicionalmente, en el Cauca se sabe que en junio del 2017 una disidencia de la Columna Móvil atacó el  campamento de alias ‘Iván Mordisco’.

Durante la avanzada de las Fuerzas Militares se hallaron computadores y memorias con los reportes contables del grupo al margen del proceso de paz, así como un arsenal conformado por más de un centenar de bombas, además de granada y metralla por kilos.

Este fue  el primer golpe contra alias ‘Gentil Duarte’ quien optó por una retirada estratégica, convirtiéndose el nuevo enemigo público n.º 1 de los colombianos y una amenaza en la frontera con el Perú, especialmente en la región de Putumayo.

 Su desplazamiento es constante y en sus correrías trata de convencer que él y sus hombres son las verdaderas Farc y que quienes firmaron la paz son los traidores al legado de ‘Manuel Marulanda’ y ‘Alfonso Cano’.

Llegó en una ‘voladora’ por el río Inírida con seis hombres uniformados y armados de fusiles. La visita sorprendió porque llevaba meses escondido, desde que un francotirador del Ejército mató a ‘Euclides’, uno de sus hombres de confianza y quien fue jefe de los frentes 39, 52,54 y 62.

Por sus más de 30 años en la guerra, su ascendiente sobre las poblaciones de esas zonas selváticas y su proceso de expansión han determinado a las autoridades colombianas calificar su captura de primera prioridad.

Por  su cabeza se ofrece una recompensa de hasta 5.000 millones de pesos, una cifra que solo se estaba pagando por la caída de Dairo de Jesús Úsuga, ‘Otoniel’, con la gran diferencia de que este capo empezó desde el año pasado un intento para someterse a la justicia, desgastado por una persecución sostenida por más de dos años (las operaciones Agamenón I y II) que eliminó a sus principales lugartenientes.

EL diario El Tiempo tuvo acceso a una serie de documentos de las agencias de seguridad del Estado que evidencian el poder criminal de ‘Gentil Duarte’ tras recordar que su disidencia empezó a finales del 2016 con 150 hombres y hoy cuenta con más de 500 en armas y otros 500 milicianos, cifra que peligrosamente se viene incrementando.

En la obsesión perversa del “sueño de la guerrilla propia”, Gentil Duarte viene sembrando vientos de guerra en la selva, en medio de narcotraficantes, olvidando la pesadilla que dejó durante más de medio siglo el conflicto interno armado con una secuela de sangre, dolor y muerte.