Golpe bajo al karate

 

Más de veinte años como cabeza visible del karate –llamarlo presidente o dirigente sería un exceso– y Pedro del Rosario no pudo capitalizar la realización del Mundial Lima 2018 para consolidar una disciplina que con intermitencia ha traído importantes lauros al país en virtud al trabajo sacrificado de los deportistas.

Esta última afirmación queda más clara con el lamentable comunicado lanzado desde la Federación Peruana de Karate (FPK) donde puntualizan que ese certamen “estuvo condicionado a la construcción del Polideportivo de San Isidro ubicado en la Av. Del Ejército, distrito de San Isidro, con una capacidad de 8,000 espectadores”.

Y en ese juego del gran bonetón agrega: “El polideportivo de San Isidro está considerado dentro del programa de construcciones para los Juegos Panamericanos Lima 2019 y cuya construcción según informaciones recabadas empezará en junio del presente año”.

Esas excusas son inadmisibles hasta para un aficionado. Acaso el señor Pedro del Rosario desconocía el desbarajuste provocado por el aún presidente del Comité Olímpico Peruano, José Quiñones, por la falta de rendición de cuentas de los Juegos Bolivarianos 2013.

¿Acaso no sabía el titular de la FPK que hay un retraso considerable en las obras? ¿No se enteró que Carlos Neuhaus reemplazó al inoperante Luis Salazar en la presidencia de la Copal? ¿Dónde estuvo el señor del Rosario cuando la responsabilidad de realizar los Juegos Panamericanos Lima 2019 pasó del Ministerio de Educación al Ministerio de Transportes y Comunicaciones?.

Resulta increíble y lamentable que haya cedido el Mundial de Karate a España. Cuántos años desperdiciados en la búsqueda de un certamen para renunciar a él sin dar pelea. Qué ejemplo más deplorable para una disciplina que le exige el máximo esfuerzo a sus integrantes. Qué manera más deplorable de rendirse sin siquiera salir a la pista de combate.

No hay nada que hacer y el precedente es pésimo. La programación de otros certámenes internacionales en otras federaciones encenderá la luz de alarma en sus matrices internacionales. El Perú figurará como un país incierto donde no es posible planificar una competencia mundial. Ese será el infausto legado de Pedro del Rosario al karate, después de más de dos décadas al frente de esa entidad deportiva.

También será recordado por haberse ‘olvidado’ de informar al Instituto Peruano del Deporte de la realización de elecciones en la FPK. Por esa razón el karate se encuentra dentro de las 33 federaciones informales que no recibirán subvenciones del Estado. Un golpe más en contra de los deportistas que están pagando las consecuencias de haberle otorgado un mandato demasiado largo a quien no lo ameritaba.

El karate no solo es un arte marcial que exige una entrega física descomunal, también es una disciplina que obliga a defender altos valores morales. Nada de eso se ha visto en esta bochornosa renuncia a la realización del Mundial Lima 2018. Lamentable.