¿Habrá alguien como “Lolo” Fernández?

 

Si hay alguien que merece el recuerdo de toda la afición futbolística, por su valentía, entrega y, sobre todo, por sus goles, ese es Teodoro Fernández Meyzán. No ha existido ni existe ahora alguien que se le compare a su gloriosa trayectoria y que, efectivamente, le dio lauros al Perú. Era el centro delantero, el clásico nueve, a quién simplemente se le llamaba bajo el apelativo de “Lolo”.

No hay mucho que discutir sobre lo que han hecho hasta ahora, quienes han tenido el honor de lucir la camiseta bicolor, entre ellos Paolo Guerrero y otros pocos que le han antecedido, en la noble tarea de marcar tantos a favor de la selección. Pero nadie ha logrado igualar, en cuanto a pergaminos, al formidable “Cañonero”, el mismo que el año 1936, en el lejano Berlín y con motivo de los Juegos Olímpicos marcó, nada menos, cinco goles de los siete, con los que Perú venció a Finlandia en su estreno en el Horte-Plate Stadium de la capital alemana.

¡Qué equipo ese! “El mago” Juan Valdivieso en el arco, su hermano Arturo Fernández con Víctor Lavalle en la defensa, Carlos Tovar, Segundo “Titina” Castillo y Orestes Jordán en la línea media, y en el cinco ofensivo “Prisco” Alcalde, Adelfo Magallanes, el maestro Alejandro Villanueva y José Morales. Una mixtura de players del Sport Boys, Alianza Lima y Universitario de Deportes. Ese mismo elenco se encargó después, con la inclusión del gran Jorge “Campolo” Alcalde, dar cuenta del seleccionado de Austria. Fue un encuentro tremendo. Los austriacos nos encajaron dos goles, pero “Campolo” y el maestro Villanueva se encargaron de lograr el empate. El match tuvo tiempo suplementario y “Lolo” fue el responsable de marcar el tercer gol a favor de Perú. Ganamos, pero la mano política de Adolf Hitler se encargó de demostrar lo contrario, aduciendo que como los hinchas peruanos habían ingresado a la cancha, el partido tenía que anularse. Y para no dejar dudas de tal mandato, concluido el partido se sacó de la manga el cuento de que el campo donde se había jugado carecía de las medidas reglamentarias. La FIFA cumplió a ciegas lo dispuesto por el autócrata y Perú se quedó sin los lauros olímpicos.

¡Cómo olvidar en estos tiempos de escasez de goleadores en la selección peruana de fútbol, la figura del inimitable “Lolo” Fernández!. Es casi seguro que las actuales generaciones de aficionados no tomen en cuenta estas notas del recuerdo. Claro, son muy jóvenes y es posible que no se preocupen de lo ocurrido en otros tiempos. A ellos va dirigida esta sencilla nota, haciéndoles saber que “Lolo” fue, precisamente, elegido como el mejor jugador y el goleador del certamen en el que Perú ganó por primera vez la Copa América. Llegamos a la cima de la gloria y quienes saben de fútbol han escuchado o han leído que su desempeño fue tal que sobraron propuestas para contratarlo y llevarlo al extranjero.

“Lolo” vistió la camiseta nacional en 32 ocasiones e hizo suyos 24 goles. La estadística le favorece si se le quiere comparar con quien haya vestido más veces la bicolor. Quienes lo hemos visto jugar, incluyendo el histórico 30 de agosto de 1953, cuando se retiró a los 41 años , no sin antes hacerle tres goles a Alianza Lima, podemos afirmar que su ausencia se siente ahora más que nunca. Es cierto que hay nuevas alineaciones, otras funciones de los jugadores de acuerdo a las estrategias y a las tácticas de los entrenadores, ahora llamados directores técnicos, pero goles son goles y eso perdura en el tiempo. “Lolo” con la potencia de sus piernas, sigue siendo eterno.

Humilde, sencillo en extremo, no hacía alarde de sus conquistas. Al contrario, al igual que en la selección, tenía el mismo comportamiento cuando jugaba por Universitario de Deportes. A este club le entregó 23 años de su vida deportiva, y en base a sus goles, la institución crema obtuvo los máximos títulos en la era amateurs y en la era profesional. Fue el máximo goleador. La identidad de “Lolo” con el equipo, inicialmente conformado por estudiantes universitarios de San Marcos, fue tal que siempre se negó a abandonarlo. El Colo-Colo de Chile, el equipo más popular del sur, trató de contratarlo e hizo esfuerzos supremos, a tal punto que inclusive le hizo llegar un cheque en blanco para que el “cañonero” peruano, pusiera cifras definitivas. Este prefirió romper el documento valorado.

La sencillez de este personaje es ejemplo para muchos jugadores de estos tiempos, que se distinguen por acumular fortunas y, lamentablemente, también, indisciplina. El prestigio de Teodoro Fernández hizo que estuviera presente vistiendo los colores patrios, con verdadera pasión y amor sin límites por la camiseta nacional. En las páginas de la historia figura su desempeño en la gira con el Combinado del Pacífico. Eso ocurrió en 1933. Su grandeza fue tal que inclusive Alianza Lima lo requería como refuerzo en compromisos internacionales. Los goles eran fruto de su pundonor, fuerza y habilidad sin par. Eran verdaderos cañonazos que disparaba desde sus pies y también de sus formidables cabezazos. Estos sirvieron para escribir hasta leyendas, ubicándolo como alguien que podía, con sus remates, traerse abajo redes, parantes y hasta desinflar la redonda de cuero, se jugara o no en canchas adecuadas. ¿Qué fue el goleador por excelencia del Perú? ¿Quién lo podría dudar? Fue grande entre los grandes. Nació el 20 de mayo de 1913 y falleció el 17 de setiembre de 1996. Han transcurrido 23 años de su desaparición. No dejó fortuna, en tanto que sí dejó la herencia de deportista cabal. Alguien a quienes los de ahora deberían tener presente.