La batalla por la verdad

 

Los papeles del Pentagono, filtrados por el periodista Dan Ellsberg -también ligado a las denuncias de Edward Snowden- demostraron que la administración del presidente Lyndon B. Johnson mintió sobre la guerra de Vietnam. Tras la decisión del Washington Post de publicarlos se esconde una gran batalla por la verdad que el director Ben Bradlee y la propietaria Kay Graham, libraron contra las amenazas del gobierno y del Poder Judicial de llevarlos a la cárcel acusados de traición a la patria y de dañar al sucesor de Johnson, Richard Nixon.

Un gran momento que Steven Spielberg recoge en The Post, título del film que hace referencia al prestigioso diario estadounidense, un notable largometraje inspirado en hechos reales e históricos para el periodismo de raza, pleno de mensajes, de ética y del buen periodismo orientado por la misión de servir a los gobernantes no a los gobiernos

Spielberg plantea la brecha que se da entre los hechos y el relato, enfrenta la propaganda del poder que trata de ocultar la verdad de lo sucedido. Realidad frente a mentira, información contra fake news, un homenaje, en última instancia a la necesidad de una prensa libre y de calidad.

Destaca la figura de Katharine Graham, propietaria, presidenta y editora del The Washington Post entre 1967 y 1991, miembro de la aristocracia cultural y política americana, que en 1971 tomó las riendas del diario y supo hacer frente con su director Ben Bradlee a la maquinaria de la administración Nixon, el presidente que fuera derrotado por otra batalla periodística, la de Watergate, a raíz de un robo de documentos en la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata de Estados Unidos, y el posterior intento de encubrimiento oficial.

En este año en que el debate público en Estados Unidos está centrado en la contaminación informativa y en las noticias falsas y que en el Perú la prensa enfrenta la misión de decir la verdad sobre la corrupción que alcanza al Presidente de la República en ejercicio, este film de Spielberg toma las lecciones del pasado y las torna tiempo presente. En esos momentos el liderazgo de Graham y el de Bradlee marcaron un hito en el periodismo estadounidense y mundial en su relación con los círculos del poder político.

Que entienda el que quiera entender, que vea el que quiera ver. Spielberg entrega una obra maestra mediante una narración rigurosa y accesible con una magistral introducción desde la selva de Vietnam hasta llegar a Washington, sede del poder político y mediático.

Con actores extraordinarios Spielberg le da a la cotidianidad de las redacciones una misión heroica y solemne contra el fenómeno de la post-verdad para enfrentar a gobiernos que como el de PPK quieren cobijarse en las noticias falsas o en el silencio o la complacencia de la prensa subsidiada. El mensaje es que la prensa solo se justifica cuando asume un rol fiscalizador de los poderes dentro del ejercicio democrático. Y se aferra a la verdad. Aplausos.