Los muertos también acusan

 

Señalar como aportante de más de dos millones dólares, para las campañas del 2011 y 2016, al empresario Juan Rassmuss Echecopar, fallecido en marzo 2016, para explicar la millonaria campaña del fujimorismo y negar el financiamiento de Odebrecht, abre varias hipótesis, cada cual con argumentos que llevan a un origen y uso ilícito del dinero.

Recordemos que Marcelo Odebrecht aseguró que se entregó dinero para la campaña de Keiko Fujimori en las elecciones generales del 2011 y le indicó a Jorge Barata, quien era el representante de Odebrecht en el Perú, que visite a Keiko y aumente 500 mil. Barata explicó que dio US$1’200.000, en dos partes: 500 mil en la primera vuelta y la misma suma en la segunda vuelta. En ambos casos fueron Jaime Yoshiyama y Augusto Bedoya los receptores.

Agreguemos las declaraciones de Jorge Yoshiyama, y reconocido por su tío Jaime Yoshiyama, quien le entregó 800 mil dólares en la campaña del 2011, para que figuren como aportes de amigos y familiares, y ocultar al verdadero mecenas de Fuerza 2011, hoy Fuerza Popular.

Indistintamente, quienes hayan sido los mecenas, quisieron ocultar su identidad, violando expresamente lo que dispone la ley de Ley 28094 de Organizaciones Políticas, que prohíbe expresamente el financiamiento privado de personas jurídicas con fines de lucro.

Las razones de Odebrecht han sido conocidas: estaba ejecutando obras en el Perú, había pagado coimas en el gobierno de Toledo y de Alan García para ganar licitaciones y ejecutar obras y estaba aportando a favor de los principales candidatos, y en la segunda vuelta a Keiko Fujimori y Ollanta Humala. Apostaba a ganador, gane quien gane.

En el caso de Juan Rassmuss Echecopar, se abre la caja de Pandora, porque Yoshiyama indica que “la donación lo hizo para que se mantenga el modelo económico” frente a la amenaza chavista de Humala. ¿Será cierto tanto desprendimiento?

Cuando se indaga en la vida de Rassmuss, se encuentra que es antigua la relación del empresario peruano-chileno-paraguayo, con el fujimorismo –y con Jaime Yoshiyama en particular- y fue uno de los beneficiarios de las privatizaciones de las empresas estatales durante el gobierno de Alberto Fujimori.
Es así, que cuando se remataron las empresas públicas, muchos empresarios las compraron muy por debajo de su valor real. Rassmuss compró en un millón de dólares Bayer Industrial -más conocida como Bayer Peruana -, hoy Sudamericana de Fibras.

Pero hay más en esta relación. Alberto Pandolfi, funcionario del grupo empresarial de Rassmuss (era gerente general de Mepsa), fue Presidente del Consejo de Ministro en dos oportunidades, Asumió la cartera de Pesquería, pasó luego a Energía y Minas y terminó siendo Ministro de Transportes y Comunicaciones, antes de la caída del fujimorismo.

Aparte de la compra de Bayer, ¿algo más obtuvo Rassmuss en esta relación con el fujimorismo? ¿Ayudó en algo la presencia de Pandolfi en el ejecutivo? En 1996, cuando Pandolfi era Ministro de Energía y Minas, Olympic Perú, una empresa de su grupo, obtuvo la concesión del Lote XIII en Piura, que produce 2,100 barriles diarios de petróleo.

Ese desembolso millonario, ¿podría entonces explicarse como un compromiso futuro entre el beneficiario de “un modelo económico” con uno de los hombres fuertes del futuro gobierno si Keiko Fujimori ganaba las elecciones del 2011?

Por lo que se sabe, tenía en proyecto instalar una planta de fertilizantes en el norte de Perú, proyecto relacionado con Energía y Minas, así como incursionar en el negocio inmobiliario, vinculado con Vivienda y Construcción. En ambos casos, ministerios en los que fue Ministro Alberto Pandolfi.

Hasta ahí llega la información sobre Juan Rassmuss. Como indican en las redes sociales, las declaraciones de Yoshiyama deben contrastarse con el movimiento contable de sus empresas para conocer, el origen de ese dinero que “donaba” a Fuerza 2011 y luego a Fuerza Popular, ocultando su identidad, para que busquen falsos aportantes, que de hecho, ya es un delito.