Los peligros de la publicidad exterior

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Según comentaba hace poco un colega quien viaja mucho por nuestro continente, Lima es la ciudad que tiene la mayor cantidad de paneles publicitarios en América Latina. Si paseamos por cualquiera de las grandes avenidas de nuestra capital, nos encontraremos casi en cada cuadra con decenas de estos grandes avisos aparte de otros de menores dimensiones que ocupan los lugares más inverosímiles. Tal como menciona Alexis Salinas en su libro “¡Ataque publicitario!”, la avenida La Marina, tiene la mayor saturación de elementos publicitarios en Lima Metropolitana, hecho que podemos comprobar quienes transitamos todos los días por dicha vía.

Según el sitio www.ecologiaverde.com, contaminación visual es todo aquello que afecta o perturba la visualización de una determinada zona o rompe la estética del paisaje. Por desgracia cada vez nos encontramos más con este problema tanto en las grandes ciudades como Lima, No es poca cosa este asunto si revisamos un estudio de la reconocida empresa peruana Arellano Marketing: en la Panamericana Sur, entre el peaje de Villa (kilómetro 20) y el boulevard de Asia (kilómetro 97.5) hay 380 paneles publicitarios de todos los tipos: grandes, medianos, pequeños, iluminados y sin iluminar. El estudio agrega que si se conduce a una velocidad promedio de 100 kilómetros por hora, se verán casi 8 paneles por minuto.

Pero no solamente es contaminación visual. Pensemos en lo que puede pasar si el conductor se distrae un segundo viendo un panel. Ha recorrido 28 metros distraído. Si detecta un peligro necesitará otros 40 metros para frenar bruscamente. Es decir 68 metros, que en una carretera pueden significar una desgracia de grandes proporciones.

El cerebro humano tiene una determinada capacidad de absorción de datos que se ve superada por la enorme cantidad de elementos “no naturales” en el paisaje, que incomodan o distraen la atención. Muchos paneles de Lima tienen grandes pantallas en las cuales se presentan avisos con movimiento que en muchos lugares del mundo están prohibidos por el riesgo que representan.

¿Dónde están los municipios que no regulan la publicidad exterior y que recién se percatan cuando aparece una denuncia o un informe en los medios de comunicación. ¿No se dan cuenta acaso cuando se comienzan a levantar las inmensas moles de concreto y fierro que sostienen los paneles?

Por supuesto que no estamos en contra de la publicidad, pero necesitamos regular su presentación en la vía pública ¿No les parece?