Los problemas urgentes del país y gobernabilidad

 

La presencia de nuevos rostros, altamente calificados para ejercer las delicadas tareas de la función pública, en el nuevo Gabinete Ministerial que preside Vicente Antonio Zeballos Salinas, debe interpretarse como un aire renovador que, en la medida que sintonice con los reales problemas del país, afirmará las posibilidades de una gobernabilidad más eficaz. Sin duda existe una suma de asuntos que deben estar, con carácter prioritario, en la agenda presidencial y que requieren de respuestas eficaces e inmediatas.

Dejando de lado, lo que no significa incurrir en el descuido jurídico, los berrinches que el pequeño grupo de ex parlamentarios que, en el papel, dirige Pedro Carlos Olaechea Álvarez-Calderón, el renovado equipo ministerial tiene la obligación de hacer suyos los códigos del mensaje popular. Hay clamor general para combatir con pulso firme la inseguridad ciudadana, protagonizada por bandas organizadas en todas las regiones del territorio; sistematizar la atención de la salud, poniendo frenos a los afanes de lucro excesivo de los fabricantes de productos farmacéuticos y optimizando la atención en los servicios a cargo del Estado; aplicar con sensatez las iniciativas que permitan una educación de calidad, si es que verdaderamente se quiere contar con nuevas generaciones ciudadanas, en capacidad de sacar al país del subdesarrollo; hacer de la protección social lo que en esencia significa para que los pobres no sigan siendo pobres por falta de sensibilidad gubernamental; promover y hacer realidad el cumplimiento de las normas que tutelan los derechos sociales y económicos de los trabajadores, haciendo un pare a las exigencias de quienes con el pretexto de la flexibilización, pretenden que la clase trabajadora siga expoliada por quienes todavía creen que el Perú es su hacienda.

Lo anterior no significa cruzarse de brazos ante la necesidad indiscutible de la presencia de nuevas y mejores inversiones de capitales. En este aspecto juega un rol de vital importancia la nueva Ministra de Economía, María Antonieta Alva, quien entre otros antecedentes, tiene experiencia en la compleja tarea de planificación. Se espera que ella tome en consideración  la viabilidad de los recíprocos derechos del capital  y también los derechos de los trabajadores.

Respecto a este punto, habría que traer al recuerdo lo ocurrido en  Europa Occidental en décadas pasadas, donde se encontraron nuevas formas de “democracia industrial” y se introdujeron sistemas de planificación democrática. Tuvo éxito, tanto así que en Alemania e Italia se reconstruyó una sociedad democrática después de un fascismo y corporativismo deplorables. Hubieron otras experiencias y se cambió el sistema económico, extendiendo el sector público e introduciendo un sistema de planificación. Hoy en día Europa Occidental, sin llegar a la perfección, es de lejos más humana que América Latina y en particular Perú, país nuestro que ha sido tomado como laboratorio del neo liberalismo, con las consecuencias de miseria que subsiste a pesar de los cantos de sirena de los devotos de esa perversa política económica.