PPK debe renunciar

 

PPK ofrece reconciliación y con ella un cogobierno con el fujimorismo que hasta hace poco fue su adversario más fuerte al punto de querer sacarlo del poder vía la vacancia.

Es con el fujimorismo que PPK se apresta a presidir un régimen sin confianza ni credibilidad, totalmente deslegitimado ante su organización política y ante quienes lo llevaron al poder.

El antifujimorismo votó por PPK para impedir el retorno del fujimorismo a través de la hija del ex gobernante de los noventa. Ese sector ahora está defraudado por esta estafa política. El indulto negociado es un agravio a los hombres que le fueron leales, de ahí la seguidilla de renuncias de altos funcionarios lesionados en la confianza que le concedieron.

El desprestigio es nacional e internacional. The New York Times habla de la venalidad del indulto que alienta la impunidad y hace tambalear el estado de derecho en el Perú. Nada más grave que eso y si PPK piensa que puede seguir adelante haciendo caso omiso a la caldera que ha encendido está equivocado. Ni siquiera la renovación del gabinete, con eficaces operadores políticos -como los voceados Ántero Flores-Aráoz o Jorge del Castillo- podría hacer mucho ante un escenario marcado por las contradicciones, las falsedades y las medias verdades.

La única forma de impedir ese cogobierno contranatura es que PPK renuncie ahora que es el buen momento. De otra forma vendrán tiempos peores para él y para el país. Que entregue el poder constitucionalmente a Martín Vizcarra quien con apoyos democráticos podrá conseguir que en los 3 años y medio que faltan se haga políticamente algo consecuente con el mandato que recibieron en las urnas.

PPK debe renunciar para protegerse. Nadie lo defenderá cuando la tormenta de las declaraciones de Marcelo Odebrecht y de Jorge Barata, previstas para enero, lo ponga nuevamente contra las cuerdas dando argumentos para otra vacancia que podría terminar con la entrega del poder al fujimorismo vía un gobierno de transición.

Si no renuncia tendrá que pactar la gobernabilidad y conceder todo lo que el fujimorismo exija. Su jefe histórico está en libertad y lejos de estar al borde de la muerte, parece listo a compartir el poder con su benefactor hoy huérfano de todo apoyo. PPK es hoy el rehén del fujimorismo.