Preocupan Gareca y su equipo

 

Si en marzo del próximo año comienzan las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial de Qatar 2022 y, encima a la vez en forma paralela habrá una Copa América en junio con sedes en Colombia y Argentina, viendo la noche del jueves último perder al seleccionado nuestro frente a Ecuador (0-1) tras una modesta exhibición futbolística, se me ocurre pensar que ya hemos comenzado a pisar un terreno blando del que nos va a resultar muy difícil elevarnos. Ello después de habernos creído que por llegar al Mundial de Rusia 2018 ya teníamos Selección para enfrentar a la más pintada del planeta. Porque, aunque parezca mentira, triunfos como el alcanzado por nuestros vecinos del Norte -así sea en un amistoso- terminan fortaleciendo a los propios jugadores, a su comando técnico y a la selección en sí, mientras que para los dirigidos por Ricardo Gareca todo quedará en un estado de duda tanto colectiva como individual y donde el entrenador argentino a solas con su almohada se va a desgañitar pensando “ahora a quien pongo esta vez… ahora a quién saco” cuando es verdad que no hay mucho que escoger porque nuestro número de jugadores seleccionables sigue siendo pobre..

Es justamente en estos partidos como el de ante Ecuador y donde todos quienes seguimos las acciones por el televisor resultamos testigos que solo a los 75’ de juego el arquero Pedro Ortiz detuvo sin problemas el único remate directo (de André Carrillo) porque el balón fue justamente donde él estaba parado. No hubo más. Volver a ver esa inoperancia ofensiva, mucho más con la ausencia de Paolo Guerrero, nos volvió a trasladar a lo que fueron dos partidos concretamente para no sumergirnos en más divagaciones: uno por la Eliminatoria última disputado en Buenos Aires donde empatamos 0-0 con los capitaneados por Leo Messi y otro el de la Copa América de Brasil 2019 que empatamos con Uruguay 0-0. No perdimos con los argentinos porque esa noche del 6/10/2017) el arquero Pedro Gallese atajó hasta aire. Y contra la Selección de Óscar W.Tabárez al que le anularon tres goles (bien cobrados gracias al VAR) pero al que solamente logramos superar por penales en la rueda definitoria el pasado 29 de junio. Y fueron esos dos partidos de pura resistencia porque los peruanos siempre jugamos atrás. A defender y punto y si por ahí salía un contragolpe pero a la de Dios, en buena hora. Entonces todos, incluida con mayor razón la crítica deportiva (el diario “Depor” le dio el calificativo de ‘partidazo’ el jugado por los peruanos), comenzamos a pensar que se había jugado bien y lo cierto fue que si salimos airosos y no se perdió fue porque ingresamos a la cancha con el única convicción de que no nos hicieran un gol. Como que así ocurrió.

Ahora bien, volviendo a la derrota contra Ecuador siempre con goles en jugadas de contragolpe (miremos atrás el escenario del estadio de Miami cuando El Salvador, ¡sí, El Salvador! nos ganó este año 2-0 con un segundo tanto donde el autor (Óscar Cerén)  recorrió casi 30 metros para batir a Gallese. La última pasada noche en Nueva Jersey fue el ecuatoriano Erick Castillo en veloz desplazamiento terminó batiendo por única vez a Gallese. Se insistió en tocar la pelota a 40 metros del arco rival mientras se iba perdiendo el desgaste físico y apenas se atinaba a levantar el pie para interceptar un pase pero sin mayor suerte. Raúl Ruidíaz falló una intercepción, lo mismo Carrillo mientras Cueva y Flores se perdían en un mar de piernas ecuatorianas. Así a la zaga rival solo le bastó esperar bien agrupada atrás para resolver todo intento peruano. No quiero dejar de lado el foul de Miguel Trauco que mereció tarjeta roja pero se la perdonaron. Allí nomás vuelven las rojas que sí merecieron en partidos pasados Carlos Zambrano y Josimar Yotún lo que evidencia que por este camino tampoco andamos bien.

Por la forma como Ecuador planteó el partido cerrándose muy bien tras, más que la falta de Guerrero la gran ausencia de esa noche fue Yotún. Porque sin Yotún nuestra selección se perdió en la salida limpia con el pelotazo largo y en profundidad que caracteriza al actual jugador del Cruz Azul mexicano. Para colmo ‘Canchita’ Gonzalez si bien es un hábil jugador, que lleva muy bien el balón pero tiene la costumbre de lateralizar su juego restándole profundidad al ataque donde Ruidíaz será siempre un finalizador nato, que toca y recibe desmarcado para así anotar y contra Ecuador no llegó y tampoco lo dejaron hacer nada.

A todo ello cabe preguntarse ¿qué hay que achacarle, entonces, a Gareca? Hay varias respuestas: primero, en reemplazar al reanudarse el segundo tiempo a Gabriel Costa que, en un verdadero contrasentido, en la posterior conferencia de prensa declaró que le había agradado su juego en los primeros 45’. Entonces ¿por qué lo cambió? Si el entrenador está en búsqueda de jugadores que se acoplen al equipo y lleguen muy bien arriba por la posesión que tienen, Costa rendía en esa función: perdía el balón pero rápidamente lo recuperaba; tocaba preciso. Estaba enchufado en el partido y Gareca debió mantenerlo. Fue una pena su cambio. Segundo, en no darse cuenta, al menos que Carrillo siempre insistió en jugar por el centro cuando es por las bandas donde mejor saca provecho de su juego. Tercero, en ordenar que no se insistiera más en los centros aéreos ¿a quienes? a Ruidíaz y por allí Yordi o Cueva cuando atinaban a pisar las últimas posiciones del rival. Ninguno de los tres pasa del metro 76.

Ahora toca enfrentarnos a Brasil el próximo martes. Están las dos últimas confrontaciones contra el equipo de Tite en la última Copa América y que fueron derrotas. Una por 5-0 y la otra 3-1 en la definición por el título donde Paolo Guerrero, ausente nuevamente este martes, se encargó de anotar el único gol de tiro penal. Gran ausencia del ‘9’ porque sigue sin aparecer en la Selección un delantero con las características de él que no solamente anote goles sino que infunda respeto a los defensas. Eso hoy está algo venido a menos. Aun cuando Brasil es Brasil ojalá que nuestros seleccionados no retornen con otra derrota a cuestas y, mucho menos que sin haber leído la historia de Luis XIV se escuden en  lo que una vez dijera durante su reinado que “no siempre la impaciencia de ganar, nos hace perder”. A recuperarse que en el fútbol todo se puede…