Ser inoportuno

 

Uno de nuestros maestros nos decía que uno de los secretos para llevarnos bien con los demás es saber ser oportuno. Es decir, tener el buen criterio de cuándo y cómo actuar o decir las cosas. Es algo aparentemente simple, pero en la vida diaria hemos observado diversas situaciones en las cuales no todos sabemos ser oportunos.

Una pareja que acaba de reconciliarse se encuentra en un rincón apartado de cierto restaurante. Están bebiendo una copa de vino, no dejan de mirarse a los ojos, coquetean y constantemente se toman de las manos. Es una situación íntima que debe respetar cualquiera que tenga sentido común. Pues bien, una amiga de ambos, que los estima mucho, recorre el lugar buscando la mejor mesa, los ve y prefiere no acercase a saludarlos, porque comprende la situación. No es malcriadez sino respeto a la intimidad de la pareja, que a pesar de estar en un lugar público, en esos momentos se encuentran en su propio mundo.

Diana, amaneció hoy dispuesta a pedir un aumento de sueldo a su jefe. Domina su trabajo, se ha capacitado permanentemente y está convencida que merece ganar más, pues sus ingresos no han mejorado en los últimos cinco años, mientras que algunos de sus compañeros ganan más ahora. Cree haber encontrado la mejor manera de hacerlo y llega a su trabajo con la decisión tomada. Su jefe está malhumorado pues acaba de perder un importante contrato que ya daba por aceptado. Pero nuestra amiga está convencida que es hoy o nunca y decidida ingresa a la oficina del jefe para pedir aumento. No es el mejor momento para hacerlo y recibe una negativa. Le faltó el tacto suficiente para esperar un poco más.

Juan está velando a su padre. Llega uno de sus conocidos, le da el pésame y lo primero que le pregunta es los detalles de cómo murió. Esta es una conducta muy inoportuna y una falta de respeto por el dolor de la persona, que lamentablemente algunas personas toman como normal.

En los casos mencionados estuvo de por medio el criterio de oportunidad, que es indispensable aprender. Debemos analizar rápidamente la situación, evaluar el impacto de nuestra conducta o nuestras palabras y de acuerdo a ello actuar o decir las cosas. ¿No les parece?