Tortugas hasta el infinito

 

Difícil resulta creer que exista todavía gente convencida de que la Tierra es una superficie plana, aunque, ¿quién sabe?.

Una anécdota recogida por el célebre astrofísico Stephen Hawking en su libro Brevísima historia del tiempo (A Briefer History of Time, 2005), ilustra cuán imaginativa puede ser la mente humana a la hora de explicarse los misterios más complejos ¿Por qué si no, surgieron las mitologías?.

En Brevísima historia … cuenta Stephen Hawking que en cierta oportunidad, el científico Bertrand Russell (1872-1970) estaba ofreciendo una conferencia sobre astronomía: cómo gira la Tierra alrededor del Sol, el cual a su vez lo hace dentro del inmenso conjunto de estrellas que es nuestra galaxia y todo lo demás que conocemos. Tiempo atrás, Bertrand Russell había pedido no escandalizarse por las ideas extravagantes ya que a veces con el tiempo son reconocidas como verdades.

Finalizada la conferencia referida en Brevísima historia, una vieja señora se levantó del fondo de la sala para encarar al expositor: “Todo lo que nos ha contado son disparates. En realidad, el mundo es una placa plana que se sostiene sobre el caparazón de una tortuga gigante”.
Con sonrisa condescendiente le respondió Bertrand Russell “¿Y sobre qué se sostiene la tortuga?”

-Se cree usted muy agudo, joven, “¡Pero hay tortugas hasta el fondo!”.

“La mayoría de nuestros contemporáneos –comenta Hawking en su libro- consideraría ridícula esta idea de la torre infinita de tortugas, pero, “¿por qué nos empeñamos en creer que sabemos más?”

Los habitantes del Paleolítico encontraban prodigiosa la sucesión del día y la noche. Los astros, planetas y estrellas que poblaban el firmamento nocturno infundían terror y goce a un nivel metafísico, hasta que con el tiempo y la observación, fueron encontrándoles el sentido funcional.

Mucha ciencia ha corrido desde que los antiguos adoraban a los objetos celestes; hoy tenemos hasta una nave espacial, Mars Curiosity, en plena exploración del planeta rojo cuya eventual colonización futura está siendo analizada. ¿Qué diría ante esto la vieja dama que llamó mentiroso a Bertrand Russell hace un siglo?.

Lo notable de la anécdota de las tortugas es que quien la consideró relevante como para incluirla en uno de sus libros, es el más grande astrofísico de hoy, y que, al igual que muchos de sus colegas está empeñado en hallar una teoría en la cual unificar la relatividad con la física subatómica, una “teoría del todo”.

Stephen Hawking, como científico riguroso, mantiene la mente abierta y reflexiona: “¿Qué sabemos en realidad del universo, de dónde viene, adónde va? ¿tuvo un inicio? y si es así, ¿qué pasó antes de ese inicio? ¿cuál es la naturaleza del tiempo?”.

Algunas de estas preguntas -aclara- hoy tienen respuestas, llegará el día en que “nos parecerán tan obvias como que la Tierra gira alrededor del Sol…o quizás tan ridículas como una torre de tortugas. Solo el tiempo (o lo que sea) lo dirá”.

El motivo para recordar esta anécdota es que la astronomía recupera protagonismo cuando faltan pocos días para terminar el año; nuestro planeta completará una nueva vuelta alrededor de su estrella –el Sol- cumplidos los 365 días 5 horas 48 minutos, etc… y el ciclo recomenzará.

Es también buena ocasión para contemplar y disfrutar las imágenes de la Tierra que publica la Agencia Espacial estadounidense NASA en su cuenta en Twitter: @nasa_astronauts.

La belleza del planeta en que vivimos se muestra en toda su magnificencia en esas 16 imágenes. Menos mal que desde el espacio exterior no es posible observar lo que ocurre con los habitantes de esos parajes terrestres que desde arriba –solo desde arriba- sugieren un edén.