Tres estilos, un mismo objetivo

 

La buena campaña de UTC en el Torneo Apertura ubica a Franco Navarro en la rueda giratoria encaminada a un final feliz del certamen veraniego con todos los merecimientos por el buen trabajo que realiza.

Ser técnico en el Perú es poco menos que someterse a un exprimidor de resultados tal como están sometidos los entrenadores del mundo. En ese aspecto, no hay diferencias. El asunto es que los resultados mandan. Es buen técnico el que va de la mano con los triunfos y malo si los resultados no acompañan.

Franco Navarro por ahora está en una luna de miel con el elenco cajamarquino, convencido de que el Grupo B podrá ser suyo y después, conforme a las bases del campeonato, hacerse de la clasificación a la Copa Libertadores del 2018 como Perú 3.

En buena cuenta hay una pugna de poder entre Franco Navarro, Chemo Del Solar y Juan Reynoso. Son los que tendrán que escorchar el champán a fin de año para darle brillo y recuperar el valor del entrenador peruano.

Franco Navarro, Chemo y Reynoso tienen su propio estilo, una forma de entender el fútbol. Claro que el objetivo es el mismo pero con tácticas personales que se reflejan en la cancha.

Franco Navarro tiene un carácter explosivo con antecedentes de liarse con los árbitros, a quienes critica con acidez e incluso llegando a las manos con el propósito de defender su verdad.

Juan Reynoso es más explosivo, un malhumorado de escaso acercamiento a la prensa y ligero de lengua para criticar curiosamente el medio donde se mueve y lanza sus dardos.

Su crítica más reciente fue con ocasión de la derrota por 4-2 ante River Plate por la Copa Sudamericana. Reynoso lo llevó a decir que crecemos con malos hábitos, con malas costumbres. Creemos que todavía estamos en los 80, donde debemos jugar cortito, con sombreros, taquitos. Todavía se nombra a Cubillas y Cueto. No se puede jugar de esa forma. Desde menores se debe educar que se debe meter, correr, buscar de ingresar a zonas prohibidas y permanente búsqueda del arco.

‘Chemo’ Del Solar inculca la precisión en los pases con el propósito de llegar al arco contrario, ser contundente, frontal y rugosidad para defender. Debe tener razón porque Cristal está en la pelea por el título del Torneo de Verano.

Cierto que todavía está lejos para avizorar la mejor propuesta pero con la llegada de Pedro Troglio echa más leña a la hoguera para condimentar un campeonato peruano desabrido.

De hecho la presencia de Troglio hace más competitivo el campeonato y obliga a los entrenadores nacionales a estar más aplicados para imponer ese estilo que hoy entra a la polémica. Sirve o no el juego bonito y en su contraparte el destructivo hecho a pulso y pulmón.

Los estilos que vengan, son bienvenidos pero al peruano no les pueden quitar la sabrosura y la picardía que puede ser más sostenible, con una papa más al caldo para fortalecer el cuerpo.