Un escenario con dudas y certezas

 

El mejor jugador de la temporada en el Perú tiene varios pretendientes enhiestos en un campeonato regulado por presencias de Alianza Lima, Universitario y Sporting Cristal que de no estar en la Liga 1, mejor interés captaría el campeonato de exalumnos del colegio secundario de Comas.

En medio de todo, salen a flote algunos nombres como Fernando Pacheco, Brayan Valverde, el arquero Steve Rivadeneyra, Emile Franco, Jesús Pretell, Christopher Olivares. Oslimg Mora, Kevin Quevedo, Jesús Barco, Andy Polar, Enmanuel Paucar y Yuriel Celi.

Cierto es que hay material humano que a la larga podrían incorporarse a la selección peruana que es al fin al cabo la preocupación mayor de un proceso repetido.

No tenemos tantos jugadores que aparecen en Brasil y Argentina macerados tempranamente para ser incorporados a las grandes ligas. Acá los procesos demoran y en todo caso es la preocupación que no se atiende para fortalecer el trabajo de las categorías menores.

No estamos en la época en que Teófilo Cubillas desbordó como un jugador formado en las polvorientas canchas de Puente Piedra y la oportunidad no desperdiciada de brillar en la GUE Ricardo Bentín y pegar el salto en Alianza Lima donde a los 17años ya se perfilaba como un crack universal.

Otro jugador que brilló en el Barcelona, Hugo Sotil Yerén, llegó al equipo catalán con un pasado con poco ruido. En Deportivo Municipal apareció como un jugador formado en las sábanas de la informalidad.

Quiere decir que las grandes figuras del fútbol peruano no han salido producto de un trabajo planificado y escuelas formativas, repetimos, por la informalidad que se ha corregido a medias.

Si hubiera un mejor trabajo en menores sería otro el nivel del fútbol peruano y no tendría Ricardo Gareca que sufrir tanto para escudriñar entre las piedras para armar un once competitivo y no tendría que romperse la cabeza para buscar el reemplazo de Paolo Guerrero.

Y no solo del ‘9’ actual de la selección sino de otros integrantes de la bicolor que ya están en el conteo de la jubilación anticipada.

Cómo sería si se trabajara como lo hacen en Brasil y Argentina, otra ropa vestiría la ilusión de los peruanos de tener una mejor selección  y no se sufriría tanto para una clasificación mundialista, como sucedió para Rusia 2018.

Ahora avanzar a Qatar 2022 es el objetivo. Una búsqueda que se inicia en marzo del año entrante y se espera que el trayecto no sea de escalofrío como sucedió en la anterior clasificación.

Del equipo que actuó en el Mundial de Rusia 2018 queda una base y se ha apuntalado con Luis Abram, Carlos Zambrano y Gabriel Costa. Muy poco y queda esperar que de este último grupo, salgan los jugadores para cubrir una necesidad que se hace impostergable.