Una papa más al caldo

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La sede mundialista del Campeonato Mundial Sub 17 la perdimos sin que FIFA se tomara el trabajo de explicar en detalle las razones para que el dulce se convirtiera en un bocado amargo para los peruanos.
Una decisión FIFA de esta naturaleza deja al país con un traje que le queda grande. Una aporreada que ante la mirada extranjera aparezcamos más perdidos que Tongo en el Festival de Viña del Mar.

Los dirigentes de la FPF han tenido que recurrir a un maquillaje grosero para obtener la sede del Mundial Sub 20 dentro de cuatro años. Puede que FIFA escuche el ruego y se logre la nueva sede.

Sin embargo la música sonará agradable si se logra convencer a FIFA que la improvisación ya no forma parte de nuestro quehacer cotidiano. Un punto en contra es buscar el limpiador adecuado para sacarnos la suciedad. La charada futura de resolver este acertijo significa que convencernos que somos capaces de emprender empresas de gran envergadura.

Como premio consuelo FIFA aceptó que podamos organizar el Sudamericano Sub 17 entre el 21 de marzo al 14 de abril. Se realizará en el estadio de San Marcos cuyas instalaciones se han remodelado para usarse como único escenario.

Algo extraño porque generalmente estos torneos se realizan en varias sedes, como sucedió con el Sudamericano Sub 20 que se realizó en enero pasado en Chile donde Perú no pasó al Hexagonal final ni clasificó para la oferta de una nueva participación mundialista.

La selección peruana que participará en el Sudamericano Sub 17 tiene como entrenador a Carlos Silvestre cuyo trabajo técnico-táctico podría causar envidia al mismísimo Pep Guardiola.

Pero en su desempeño arrastra un desacomodo en cuanto a la parte física, musculatura y peso, que hace pensar que iremos al certamen en desventaja.

La selección bicolor de Carlos Silvestri es bastante light, muy desprotegida cuando tenga que ir al choque con selecciones que privilegian la parte anatómica aun cuando –se asegura- que el estilo peruano se aleja de las fricciones porque en ese terreno estamos en desventaja.

No es un hecho actual, desde siempre el problema nutricional ha afectado especialmente a los jóvenes que juegan en las categorías menores. No se ha hecho mucho para corregir esta faltante.

El problema tiene más espinas que un ramo de rosas. El caso viene desde casa donde los futbolistas en formación crecen sin vigilancia. Sin atención médica para que el joven futbolista tenga una historia médica donde quede escrito lo que necesita para su desarrollo.

Lo que hablaba hace más de 20 años el doctor Carlos Alvarado Jaico que presentó un proyecto ambicioso para trabajar con los jóvenes, formarlos en su crecimiento óseo y nutricional y todo lo que conlleva al desarrollo de los que mañana serán la base de las selecciones peruanas.

De hecho el proyecto del doctor Alvarado de una Clínica Deportiva cayó en el olvido porque no interesa a los que están comprometidos a hacer un trabajo a largo plazo y una inversión que no usan para caer en lo más fácil. Derivar los recursos a otros trabajos que no causen tanto cansancio.

Así estamos, hay mucho por hacer. Se darán cuenta de que los futbolistas de la selección Sub 17 se alimentan con caldo solo. Ni siquiera una papa para disimular que la falta de olla es terrible mal.