Publicidad

Tipo de Cambio

Dólar C:3.103 V:3.105
Euro C:4.047 V:4.196
Globum - Semanario digital de la Comunicación Social
Portada arrow Prisma político
Prisma político
El hombre según la teoría liberal


En la era de la globalización, los defensores de la teoría liberal sostienen que el hombre es el único protagonista de la historia, que busca lograr la mayor libertad entre los seres humanos, la igualdad  de deberes y que procura alcanzar el mayor bien para el mayor número de personas.

La teoría liberal postula la defensa de los derechos del hombre: educación libre; libertad de opinión, expresión y difusión; sufragio universal; libertad empresarial; trabajo competitivo, etc., condicionados a parámetros de una sociedad regulada por el libre mercado.

Esta teoría valoriza al hombre según lo que tiene,  produce, consume o es capaz de contribuir a su propio bienestar, originando así una sociedad individualista, egoísta e injusta, en permanente lucha de ricos y pobres, de opresores y oprimidos.

Es así como se engendra y enraíza la plutocracia, el odio de clases entre los que más tienen y los que menos tienen, a la vez que se consolida y profundiza la  sociedad de consumo y la división de la sociedad  en función a su poder adquisitivo.

El hombre es concebido como una simple máquina que produce bienes materiales y servicios básicos para la población, los mismos que son ofertados en el libre mercado, a fin de que los propietarios del capital puedan acumular grandes utilidades. Así el hombre común y corriente deviene en un medio al servicio de los que más tienen el poder económico y el poder político. El dinero – y no el hombre- es el centro del universo; don dinero es don caballero; tanto tienes, tanto vales.

El hombre resulta siendo un objeto (materia) y no una persona (materia, espíritu y moral); un «que» y no un «quien»;  «algo» y no «alguien», una cosa entre todas las cosas del universo.

Y el hombre liberal, desprendido de principios y valores éticos, con una visión superficial, estrecha, materializada y monetarizada de sí mismo, de la sociedad y del mundo, construye un tipo de sociedad deshumanizada, cosificada y dependiente de la tecnología sofisticada.

No le falta razón a Ítalo Gastaldi, cuando en su obra «El Hombre, un misterio», afirma categóricamente:«Las máquinas nos infunden una aguda conciencia de poder y una grata sensación de autosuficiencia. Nos encierran en lo inmediato, en lo presente, en el «aquí» y el «ahora», haciendo que olvidemos toda preocupación por el futuro. Nos lleva a vivir en la superficie de las cosas y no nos dejan tiempo para la reflexión y la contemplación».

Los adelantos científicos y tecnológicos plantean por ahora situaciones, temas y problemas nuevos, a la vez que generan dilemas éticos y decisiones éticas también nuevos, que afectan hondamente la vida del hombre en lo referente a sus formas de pensar, producir, trabajar, consumir, estudiar, descansar y relacionarse con las demás personas.

La sociedad del conocimiento tiene por columna vertebral a los multimedios de comunicación, al libre mercado y a las finanzas por medios electrónicos, pero se olvida sustantivamente de la persona humana, de su derecho a vivir en comunidades libres, con vivienda y empleo dignos. Así el hombre deviene en un ser excluido, en “otro” por antonomasia.

En la sociedad global se afianza el predominio del Individuo-Total-Neoliberal, es decir: anti-igualitario, competitivo en desigualdad de condiciones y oportunidades, consumista a ultranza y autoreferido. Este nuevo tipo de hombre considera al Otro como objeto o cosa (cosificación del hombre por el hombre), como ser oprimido o explotado por el propio hombre (explotación del hombre por el hombre) y como ser excluido, sobrante, descartable y sacrificable dentro del libre mercado (el hombre light).

El Estado convencional, que según las Constituciones políticas de los países es el protector, promotor y defensor de los derechos del hombre deviene en letra muerta y es sustituido por el Estado-Red que resulta siendo un Estado cibernético, insensible, indolente e inmisericorde.

Estado-Red que globaliza la desigualdad social, las tecnologías de punta, la especulación financiera, pero no globaliza la justicia social, el pleno empleo, los principios y valore éticos para una sociedad con rostro humano.

En la sociedad global todo se mide en términos de operación de función, de eficiencia, de competitividad y de rendimiento. No importa la condición de la persona humana, más importa qué producto de calidad es capaz de producir o de comprar, más importa que el hombre en su condición de trabajador cumpla a plenitud sus deberes a costa de recibir cada vez menos derechos. Y el Estado convencional así va desprendiéndose cada vez más de sus responsabilidades sociales, permitiendo o haciéndose de la vista gorda que el propietario del capital incremente sus utilidades a través de cualquier medio, inclusive medio  ilícito y antiético (el fin justifica los medios).

¿Es este el tipo de hombre que la sociedad del presente y del futuro se merece? Apuesto que no. (www.eudoroterrones.com; Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla ).

Comente este artículo | Visitas: 210

 
<< Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Siguiente > Final >>

Resultados 11 - 15 de 136

Opinión Plural

El INEI dice que este año la inflación será menor que la del 2008. ¿Lo cree usted?

Suscripción vía e-mail

Ingresa tu correo electrónico:

Caras Vemos

Las “pelas” que no te puedes perderLas “pelas” que no te puedes perder
Pasa que cuando quieres ir al cine, a veces no sabes que película escoger. Sobretodo con los consabidos multicinemas, bueno aquí les mando unos cu...
Leer más

Goles y Autogoles

La «U» encendió la alarma   La «U» encendió la alarma
Es el tema del día, no puede obviarse el tremendo campanazo que atronó en Ate anunciándose la contratación de Nolberto Solano para q...
Leer más

Las Maravillas del Perú

Playas del norte de Lima: paraíso de los viajeros (II)
Playas del norte de Lima: paraíso de los viajeros (II)
Pescar, correr olas, tomar el sol o disfrutar de un buen cebiche, cualquier pretexto es bueno cuando la recompensa es la misma: descansar el espíritu. El mar ofrece éstas y muchas otras ...
Leer más...

Crítica de Cine

Crepúsculo
Crepúsculo
Una película que tiene todos los ingredientes necesarios para convertirse en un boom entre los jóvenes, y no tan jóvenes. Crepúsculo reúne el mito del ...
Leer más...