 El jefe de Estado, Alan García, sostuvo este viernes en Palacio de Gobierno una jornada de trabajo con los presidentes regionales, titulares de las comisiones del Congreso de Proinversión, de Descentralización, de Economía y de Presupuesto, el secretario técnico del Acuerdo Nacional, el secretario de Descentralización y la directora ejecutiva del Consejo Nacional de Competitividad, los presidentes del Banco de la Nación, Cofide y Agrobanco, entre otros altos funcionarios. La reunión tuvo por objeto evaluar las metas trazadas para la ejecución de obras de interés público, identificar problemas básicos, intercambiar puntos de vista, enmendar posibles errores y plantear alternativas de solución dentro de una política dinámica, antiburocrática, de concertación y participación social. Dentro de este contexto, los gobiernos regionales deberían realizar el máximo esfuerzo para alcanzar niveles óptimos de concertación social, de acuerdo y de participación de los profesionales, técnicos y expertos en las diferentes disciplinas del saber humano para la realización de las obras en sus respectivas jurisdicciones. Todo esto posibilitaría la conformación de equipos de trabajo funcional y productivo en cada región que les permita aprovechar las capacidades, los conocimientos, las destrezas, las habilidades y la imaginación creadora de su contingente humano. Así habría mayores posibilidades de enfrentar con eficacia el reto de la problemática regional, se liquidaría de manera progresiva la fuga de talentos de una región a otra o de las regiones hacia países de la órbita neoliberal. El surgimiento y la consolidación de la tecnocracia regional amenguarían en mucho el tradicional paternalismo del gobierno central hacia las regiones. Una política de estímulos a la mano de obra calificada, a la participación de técnicos y de profesionales en los gobiernos regionales debería ser la tarea histórica de las asambleas regionales si de veras se hallan comprometidos y se muestran responsables con el futuro de sus regiones. Nada mejor que los técnicos y profesionales de cada región para defender los intereses de sus pueblos y luchar por el crecimiento, desarrollo y progreso de sus regiones más allá de intereses subalternos, de grupos económicos o de aspiraciones de proselitismo político-partidario. Ponerse a pensar y trabajar todos juntos, en torno a la concepción y ejecución de un modelo económico autónomo y adecuado para sus propias regiones es lo menos que puede pedirse a los gobiernos regionales, más allá de actitudes egocéntricas o de posiciones políticas de extrema derecha o de extrema izquierda. Urge la aplicación de políticas coherentes, realistas y prácticas que les permita abrirse camino propio con determinación y destreza, apegándose a su derrotero con fidelidad. Y aun cuando los vientos del destino soplen en contra de los gobiernos regionales, -como seguro soplarán si hubiese el menor descuido, la excesiva burocracia, la falta de capacidad de gasto y la ineptitud de sus funcionarios -, deberían saber cómo arreglar sus velas para que hasta los ventarrones contrarios contribuyan a su avance y triunfo indetenible a corto, mediano o largo plazo.
(*) Eudoro Terrones Negrete, doctor en educación, magíster en docencia universitaria, profesor de filosofía y ciencias sociales, periodista profesional colegiado y coordinador académico de la Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Meza.
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