Múltiples científicos sociales, historiadores, escritores, intelectuales y periodistas trataron de analizar y de explicar el centralismo político, económico y educativo-cultural como problema fundamental del Perú y de formular alternativas de solución. Uno de ellos, es José Carlos Mariátegui, con su obra “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana”.
Sentimiento regionalista
Mariátegui, al analizar la cuestión del regionalismo en el Perú, refirió que en algunos departamentos –sobre todo en los del Sur- era demasiado evidente la existencia de un sentimiento regionalista.
Malestar y descontento social
Luego de un examen exhaustivo y desapasionado de la realidad peruana, llegó a la conclusión que “El regionalismo no es en el Perú un movimiento, una corriente, un programa. No es sino la expresión vaga de un malestar y de un descontento”.
El problema del indio y la cuestión agraria
En su opinión, a la nueva generación no le preocupa en nuestro régimen lo formal –el mecanismo administrativo- sino lo substancial, la estructura económica, el “problema del indio”, la “cuestión agraria” interesan mucho más a los peruanos de nuestro tiempo que el propio “principio de la autoridad”, que la misma “soberanía popular” y la “soberanía de la inteligencia” o que el singular “sufragio universal” y demás temas del diálogo entre liberales y conservadores de entonces.
Acerca de la autonomía
Precisó que “la descentralización actuada sin otro propósito que el de otorgar a las regiones o a los departamentos una autonomía más o menos amplia, aumentaría el poder del gamonalismo contra una solución inspirada en el interés de las masas indígenas” y que dentro de esta óptica el Perú tenía que optar por el gamonal o por el indio, no existiendo “un tercer camino”.
El nuevo regionalismo
Por tanto, planteó la necesidad de un nuevo regionalismo que no sea una mera protesta contra el régimen centralista sino una expresión de la conciencia serrana y del sentimiento andino: “Los nuevos regionalistas –decía- son ante todo indigenistas. No se les puede confundir con los anticentralistas de viejo tipo”.
Descentralizar para unir, no para dividir
Para Mariátegui el fin histórico de una descentralización no es secesionistas, sino, por el contrario unionista. “Se descentraliza no para separar y dividir a las regiones sino para asegurar y perfeccionar su unidad dentro de una convivencia más orgánica y menos coercitiva. Regionalismo no quiere decir separatismo”.