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El vóley peruano vive nuevamente uno de sus períodos más tristes en cuanto a su organización y competencia, con una ineficiente Federación Deportiva Peruana de Vóleibol (FDPV) y una Liga Nacional Superior de Vóley Femenino (LNSVF) entretenida, pero con un bajísimo nivel técnico y físico para los que sabemos algo del deporte de la net alta.
Sin embargo, es loable la apuesta que ha tenido Telefónica por darle actividad al vóley , con la finalidad de motivar la competencia y puedan surgir nuevos valores, pero el andamiaje organizativo de los clubes deja mucho que desear y desmerece totalmente el esfuerzo económico que se hace. Así, de 14 clubes que integran esta liga, solo uno (Circolo Sportivo Italiano) cuenta con infraestructura propia, mientras que el resto entrena en condiciones no adecuadas. Si bien es cierto que esta apuesta de Telefónica es a tres años y se irá buscando que,poco a poco los clubes mejoren sus condiciones, el tema político dirigencial siempre entrará a tallar como la piedra en el zapato del desarrollo del deporte, pues los intereses individuales y prebendas son la moneda de cambio entre ellos. Las jugadoras de selección que actúan en el extranjero y que se integran a los diferentes equipos del LSNVF, bajan totalmente su nivel y pierden todo lo que ganaron en meses de trabajo en el extranjero. En todo caso, yo quisiera proponerle lo siguiente a Telefónica ,para ayudar a que la recuperación del vóley tenga mayores frutos. Organicen una Liga ‘B’ pero de nivel universitario, donde todas las casas de estudios puedan participar en esta competencia. En los torneos universitarios se ve un nivel superior de vóley en comparación por ejemplo a un partido entre el Huaquillay y Monterrey de la LNSVF. Para lograr esto, se debe hacer un trabajo de conciencia para entusiasmar a las autoridades de las diferentes universidades, que siempre se muestran algo reacios al deporte cuando éste es el vehículo por excelencia de formación humana. Por ejemplo, la U de Lima tiene equipo e infraestructura para trabajar, igualmente la U. San Marcos, la U. Católica, la U. Ricardo Palma, la U. San Martín, la U. Garcilazo de la Vega, la UTP, la UPC, entre otras. Tranquilamente se puede armar un torneo con ocho equipos que podría llegar a tener un buen nivel y que puede servir como el semillero de la LNSVF. Por otro lado, como el Banco de Crédito viene apoyando los semilleros del vóley junto a Telefónica, invitaría a esta empresa bancaria a que imite lo que hizo el Banco Do Brasil en su país. En 1984, esta entidad financiera estatal empujada por el presidente de la Confederación Brasileña de Vóley (CBV) de ese entonces Carlos Arthur Nuzman, firmó un convenio para apoyar al vóley juvenil brasileño y ahora es el principal auspiciador de ese deporte. Con ese apoyo, Brasil fue campeón mundial juvenil en 1987 y 1989. A esas chicas campeonas no las abandonaron y cada una fue contratada por el referido banco en sus diferentes áreas para que no se fueran a jugar al extranjero y actúen en la liga brasileña. Con ello, la Liga ganó en nivel, las voleibolistas más jóvenes, que venían atrás, jugaban en un nivel muy alto con jugadoras consagradas y ello posibilitó que el vóley brasileño sea lo que es hoy en el orden mundial. Si la FDPV es tan ineficiente para manejar el vóley y su dirigencia sólo busca entornillarse para no perder las prebendas de la Federación Internacional de Vóleibol (FIVB), pues Telefónica y el Banco de Crédito pueden unirse para manejar el vóley profesional y crear un entidad símil a la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional, que maneje todo el aspecto competitivo con una visión empresarial. El vóley sigue teniendo pegada en la gente, el problema es que la capacidad de difusión de la FDPV es nula y si hablamos de capacidad organizativa, mejor no quedamos callados para no herir susceptibilidades. El deporte de los mates necesita inyección de gente con visión empresarial para sacarlo del hoyo en que nuevamente ha caído, tras ensayar una buena recuperación en el 2006. Comentarios (6) | Visitas: 1550 |