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La vergonzosa derrota sufrida ayer ante Uruguay (0-6) no merece mayores explicaciones y comentarios. Ahora todos pedirán la cabeza del técnico y la dirigencia le bajará el dedo con la finalidad de zafarse de una responsabilidad que les atañe.
Creo sinceramente en la frase muerto el perro, muerto la rabia y si el Estado quiere intervenir la Federación Peruana de Fútbol (FPF) para acabar con este círculo vicioso, pues creo que éste es el momento adecuado, Sr. Alan García. Que la FIFA nos desafilie sería un gran castigo para todos los estamentos del fútbol que solo medran indiscriminadamente con el Statu Quo. Lamentablemente los clubes ‘Grandes’ como Alianza Lima, Universitario, Cienciano y Sporting Cristal solo son patente de corso en la FPF y se conforman con tener ciertas preferencias en los torneos locales y en algunas de las decisiones de los órganos de justicia del futbol peruano, pues a los clubes solo les interesa cuidar su negocio. Que diferente se maneja México o Chile por ejemplo, donde los clubes son los que manejan el futbol a nivel federativo y los propios presidentes de cada club tiene un voto. Allí, se establecen procesos, indicadores, visión, misión de cada una de sus categorías, cosa que aquí nunca harían porque serían formales y tendrían que abandonar la égida que les brinda la informalidad. Una desafiliación también puede traer cosas buenas pues se acabarían las barras bravas que tanto aterran a algunos barrios de Lima. También obligaría a un sector de la prensa deportiva a darle más cabida a otros deportes, ante la falta de futbol. Alguna personas pensaran de que de no tener fútbol se generaría desocupación, pues que los futbolistas aprendan a ganarse la vida de otra manera, pues ellos son también responsables en lo que se degenerado el futbol peruano. Los que son realmente buenos encontrarán equipos en otros países como Bolivia, Ecuador, Colombia o Chile y los que no pueden pues que estudien y la sufran como la mayoría de jóvenes. Me parece absolutamente contradictorio que la mayoría de jugadores que no han terminado el colegio, estén ganando cinco mil dólares mensuales, lo mismo que un gerente de una empresa estatal en el Perú. Esa sobrevaluación, hace daño, crea jugadores autosuficientes y ególatras que solo buscan como máxima meta comprarse su 4x4 y ropa de marca, sin importarle otra cosa. Todos los estamentos del fútbol, llámese dirigentes, jugadores, entrenadores, empresarios intermediarios, clubes no funcionan como deberían. Por lo tanto, ello debe ser arrancado de raíz para que pueda germinar una nueva forma de trabajar en el futbol que nos pueda ayudar a salir del hoyo en el que nos encontramos. Comentarios (1) | Visitas: 257 |