|
Su figura espigada y aquella elegancia de aspecto sobrio, alimentaba en el rostro de pequeños y grandes del distrito de Villa María del Triunfo, una marcada curiosidad y un espontáneo entusiasmo por abrazarla y, tal vez, tocar la delicada piel de aquel hermoso rostro de Petra, la top model checa, quien también, reflejaba una tierna y feliz sonrisa en el calor de la gente.
Pero porque la presencia de la mundialmente famosa Petra, en un lugar dónde el hambre aprieta y la necesidad urge. Ella, envuelta en ese corazón altruista nacido del amor y la tragedia, quiso abrir su espacio solidario y extender ayuda a los que menos tienen y, de aquellos, que teniendo poco, la naturaleza cruel, les arrebató todo. Petra Nemcova conoce el dolor de la tragedia, la impotencia ante la muerte y la fuerza que inspira el amor para sobrevivir. En el 2004, ella se encontraba alojada en un hotel de Tailandia junto a su novio el fotógrafo Simon Atlee, cuando de pronto escuchó gritos y así relata lo vivido: "No imaginaba la magnitud de la catástrofe. No tenía ni idea de que éramos solo dos de los millones que luchaban contra las olas y que, en pocas horas, morirían 225 mil personas". En acto de arrojo, la modelo logró sobrevivir al maremoto que arrasó el Sureste Asiático en diciembre del 2004, agazapada a una palmera durante ocho horas, inconsciente y separada para siempre de su pareja, quien no logró ganarle a la muerte. Aquel volver a la vida, trastocó el sentir de esta chica de clase obrera que vivió su infancia en la Checoslovaquia comunista y acabó en la portada de Sports Illustrated, que construyó una historia de amor en el glamouroso mundo de la moda y que más tarde la tragedia cambiaría el rumbo de su vida. Petra, ha escrito ya un libro de memorias sobre la agonía del tsunami titulada “Love always, Petra”, lo recaudado es para obras benéficas. Precisamente su fundación Corazones felices en Villa María del Triunfo entregó un taller de panadería y sala de cómputo en un nuevo pabellón de un colegio del distrito. Ella visiblemente emocionada ante la dulzura de los niños dijo: "Vine acá, porque los niños peruanos son los que más me sensibilizaban. No crean que, porque soy modelo, soy frívola". Y claro, no podría serlo, porque no sólo irradia belleza física, sino en esa mano extendida hacia la solidaridad, se siente el aroma de una belleza espiritual. Comente este artículo | Visitas: 130 |