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(Fotos)Con una belleza tan letal como una metralleta, Sandra Ávila (a) “La Reina del Pacífico”, levantó su imperio del vicio como los más crueles mafiosos mexicanos.
En el turbulento norte mexicano, la bella Sandra impuso su belleza para su relampagueante trayectoria , seduciendo a los más perversos cowboys de la cocaína o jefes policiales corruptos, con dos de los cuales contrajo nupcias. Ahora es una reina sin corona, encarcelada y enfrenta cargos por delincuencia organizada, lavado de dinero y conspiración para el tráfico de drogas, pero convertida en una leyenda urbana en Tijuana, Ciudad Juárez o Guadalajara porque, a diferencia de la perversa Griselda Blanco, prefería el sexo como arma para abrirse paso.  Sandra Ávila, la Reina del Pacífico, sedujo a mafiosos y corruptos jefes policiales Dinastía mafiosa
 Su confianza la perdió y ahora es una reina sin corona en la cárcel Sandra Ávila Beltrán nació en 1970 en Baja California. Su destino parecía marcarla hacia el camino del vicio desde la adolescencia , cuando su belleza rendía a los sicarios que preferían tenerla a la distancia, debido a que era descendiente de una familia de contrabandistas en el estado de Sinaloa. Para mayores luces, su tío abuelo fue el implacable Juan José Quintero Payánes, y su tío el siniestro mafioso Miguel Ángel Félix Gallardo,conocido como "El Padrino" , el zar de la cocaína de México y fundador del primer cártel de Guadalajara. Félix Gallardo fue detenido en 1989 pero desde la cárcel, siguió siendo uno de los principales traficantes de México, daba órdenes a su organización a través de teléfono móvil, hasta que fue trasladado a una prisión de máxima seguridad. En ese momento, su organización se dividió en dos facciones: el Cártel de Tijuana, encabezado por sus sobrinos, los hermanos Arellano Félix y el cártel de Sinaloa, dirigido por los ex lugartenientes Héctor Luis Palma Salazar, Adrián Gómez González y Joaquín Guzmán Loera, El Chapo. Se casó con dos ex-comandantes de la policía , quienes se pasaron al crimen organizado y llegaron a ser traficantes. Ambos fueron luego asesinados por asesinos a sueldo. Honorable sociedad Baja California está ubicado en el extremo noroeste de México. Su capital es Mexicali y junto con Tijuana, son las ciudades más pobladas del estado, ambas ubicadas en la frontera con Estados Unidos y en donde los carteles ahora han centrado sus operaciones tras la caída de los capos colombianos.  Simulaba ser una incauta empresaria Es lo que se llama en términos de la Coca Nostra, una Honorable Sociedad donde los Padrinos se mantienen a la sombra con mano de hierro, como Vito Corleone, y sus ofertas son imposibles de rehusar. Son hombres razonables con los que aceptan sus dólares. Y malditos asesinos contra quienes que se cruzan en su camino.De esa manera , la bella Sandra se crió a sus anchas en medio de la corrupción de policías y políticos donde las coimas, a las que llaman “mordidas” es parte del presupuesto familiar. En este ambiente de derroche desenfrenado, sicarios a disposición para los infaltables ajustes de cuentas, Sandra inicia su relampagueante vida mafiosa en la red de Ismael Zambada, alias El Mayo, capo ligado a Joaquín El Chapo Guzmán y quien opera desde Guadalajara. Su turbulenta vida inspiró al escritor español Arturo Pérez-Reverte la novela La reina del sur, en la que se narran las aventuras de Teresa Mendoza, una mujer que convive con narcotraficantes y cuya vida es paralela a la de Sandra. Belleza fatal
Su subyugadora belleza le abrió camino en el submundo de la cocaína donde fue escalando peldaños con el encanto de su cuerpo y sin necesitar la violencia de la que hacía gala la colombiana Griselda Blanco . Ella prefería dejar en el camino a sus amantes que se dejaban matar por sus caricias y las promesas de noches de placer sin fronteras.  Su familia enviaba toneladas de cocaína a EEUU Su historia parece un cuento de hadas al revés. Amantes y maridos debían competir en audacia y coraje con esta mujer de mirada ensoñadora que podía pasar entre los agentes antidrogas sonriendo como inocente colegiala o con su caminar de fuego derritiendo corazones de militares, policías y políticos bobalicones que dejaban todo por llevarla a la alcoba. La bella no se enredaba con mafiosos de poca monta que terminaban en la cárcel o el cementerio. Tenía dinero y ambicionaba el poder. Su primer esposo fue el comandante de la Policía Judicial Federal, José Luis Fuentes Ávila, quien se rindió a sus brazos y, entre tantas “mordidas” le dejó una mansión lujosa en Culiacán, estado de Sonora. La celaba con su sombra y no vacilaba en descargar la cacerina de su pistola contra los que pecaban de demasiada curiosidad ante la mujer fatal. Fuentes Avila la catapultó en sus enlaces con los mafiosos colombianos que en esa época eran los reyezuelos del polvillo blanco hasta que malos negocios lo enemistaron con sus socios que, cansados de sus bravuconadas y celos cada vez más obsesivos solucionaron el impasse rociándolo de plomo. (Continúa) Comente este artículo | Visitas: 132 |