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Se nota que no se está respetando la tradición referente al estilo futbolístico que por años caracterizó al fútbol peruano por la obcecada creencia de los entrenadores que con destrucción y fuerza se pondrá en retirada al fútbol pícaro y de ingeniosa inspiración.
Una pared bien hecha, un taco irreverente, un pase al vacío y todo lo que sirva para desarmar defensas duras y macizas, escasea en los partidos oficiales. La genialidad y la habilidad es marca registrada de nuestro fútbol, pero cada vez es menos el número de jugadores acuñados a practicarlo. En el fútbol actual predomina el vértigo y la preparación atlética, dos columnas donde descansa la modernidad de las nuevas tendencias conductores al éxito para asegurarse los resultados. Lo que interesa es hacer un gol y defenderlo con uñas y dientes aún a costa de hacer un fútbol chocante e insípido. Al futbolista peruano no se le puede preparar para meter encontronazos e imponer la fuerza cuando por cuestión de raza tenemos jugadores de 58 kilos y metro y medio de estatura. En estos días en que los clubes están en los ajetreos para el inicio de la pretemporada los profesionales de la educación física se empeñan en aumentar la masa muscular, fortalecer brazos y piernas y darles a sus dirigidos aspectos cercanos a lograr la estampa de un Rambo en dosis pequeña. La habilidad, la destreza y la picardía no pueden enseñarse, no aparecen en los manuales pero tampoco debe impedirse que aflore ante la imposición de esquemas que de alguna manera robotizan al jugador. En la selección adulta que prepara «Chemo» Del Solar se nota que el entrenador de la bicolor sacrifica el espectáculo por el resultado. Así, teniendo a Juan Carlos Mariño para que encare y con una pincelada dejar al atacante a tiro de gol, prefiere ponerlo como tapón para evitar que el marcador contrario tenga salida libre. En el fútbol doméstico, Cristal y la «U» han tenido mejores resultados en cuanto Carlos Lobatón o Donny Neyra tuvieron libertad para inventar jugadas. Cuando fueron utilizados para hacer labores mixtas, dejaron de crear zozobra en el área adversaria. El fútbol peruano está perdiendo su identidad para copiar las tendencias europeas que allá puede tener buenos resultados pero acá es diferente sin que con esto quiera decirse que se desprecie la preparación atlética. Maradona y Pelé fueron diferentes por la magia que aplicaron a su fútbol y en el Perú César Cueto no pierde su categoría de ídolo porque su zurda prodigiosa es todavía parte del culto al buen fútbol. Comente este artículo | Visitas: 45 |