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Todavía esta claro el recuerdo, su avión esta a punto de despegar, dejando al amor de su vida atrás, pero ella detiene al piloto, baja corriendo a la pista de aterrizaje y va hacia su amado, se da el último beso, todo en medio de la canción que su propia voz interpreta, y dice Siempre te amare.
Los amantes del cine saben que me refiero a la escena final de la película El guardaespaldas, aquella cinta de los 90 que protagonizaron Whitney Houston y Kevin Costner. El filme no era la “gran cosa”, pero para los románticos, entre los que me cuento, siempre es agradable volverla a ver. Desgraciadamente la ficción es eso, sólo fantasía. La realidad es muy distinta, Whitney hoy vive su peor pesadilla, envuelta en el espiral de las drogas, que insistentemente intentó dejar, pero esa fue una empresa en la que siempre fracasó. Los hechos son fríos, y francamente lamentables, la otrora exitosa cantante y actriz se encuentra auto recluida en su mansión de Atlanta. De donde sólo sale para internarse en los más lúgubres bares de Georgia para conseguir más droga. Su adicción, que hace unos meses se limitaba a la marihuana y la cocaína, hoy abarca el crack y la heroína, estupefacientes mucho más poderosos que han minado la salud mental de la Houston. Sus allegados han señalado que su habitación esta repleta de basura. Además, se conoció que Whitney había hecho un hueco en la pared de su baño para poder observar quienes estaban dentro de su casa. La paranoia, conocida en nuestras calles como “noica”, hace que la artista crea que va ser constantemente atacada. Por supuesto, no faltan “los buitres”, sus propios familiares que comercian con la desgracia de la antaño exitosa cantante. Con la excusa de “darle a conocer al mundo” el crítico estado de Whitney, su madre y su hermana han entregado a los medios de comunicación fotografías donde se ve la miseria de la Houston. Yo, por mi parte, no busco “hacer leña del árbol caído”, pero creo que sí es importante tener en cuenta las consecuencias que la adicción a las drogas, legales e ilegales, pueden llegar a ocasionar. Este es sólo un caso más de alguien que fue seguido por multitudes y que posteriormente se hundió en la triste soledad. La droga no es un mal que afecta únicamente a artistas o deportistas, basta ver a muchos jóvenes y adultos que hacen de su adicción “un arte” al ocultarlo de todo el mundo, hasta que son vencidos por sus propios demonios. Hoy, quizá Whitney recuerde entre sus alucinaciones aquella otra escena de El Guardaespaldas en que Kevin la rescata de una turba descontrolada, y, a lo mejor, desea que vaya a salvarla de sus propios temores, que imaginarios o no, están a punto de acabar con su vida. Comente este artículo | Visitas: 382 |