 ( FOTOS)Niña de 13 fue apedreada hasta morir y embarazada correrá la misma suerte apenas dé a luz, en el sur de Somalia. En plena era de la globalización y la defensa de los derechos humano, en numerosos países islámicos se sigue aplicando el cruel castigo de la lapidación o apedreamiento a los culpables de adulterio, en una escena de horror donde participa la muchedumbre exaltada. No son los horrores del pasado sino la pesadilla de un presente en el convulsionado Oriente y que los países occidentales se mantienen a distancia, en un silencio exasperante.  La cruel lapidación revive con los grupos islámicos radicales.
El espeluznante castigo ha retornado con fuerza desde el sur de Somalia y Afganistán hasta regiones dominadas por fundamentalistas islámicos como Indonesia e Irán, mientras que en otras naciones del Medio Oriente los castigos son más “civilizados” como la decapitación o latigazos, en Arabia Saudita.
 Los salvajes latigazos es el menor de los castigos. Amnistía Internacional denunció que, al menos en 31 países, las penas corporales forman parte de la legislación vigente, pese a que muchos de sus gobiernos han firmado el Pacto de Derechos Civiles y Políticos que prohíbe expresamente penas crueles, degradantes e inhumanas y la Convención contra la Tortura. Las potencias occidentales se hacen de la vista gorda cuando de por medio están los intereses petroleros. Afganistán, Arabia Saudí, Bahamas, Botsuana, Emiratos Árabes Unidos, Rusia (Chechenia), Irak, Irán, Kenia, Libia, Nigeria, Pakistán, Singapur, Somalia, Sri Lanka, Sudán, Tanzania, Yemen y Zimbabue, son algunos de los países que aplican penas físicas.
Además de la pena de muerte, los tribunales imponen castigos corporales como la amputación de miembros, la flagelación o el marcado a fuego.
 Latigazos en plazas públicas se practican en más de 30 países Para que no queden dudas, los castigos son supervisados por funcionarios del Estado, en ocasiones en público y están revestidos del manto de respetabilidad que rodea a los castigos legales.
En algunos países, las víctimas han sido condenadas a penas de hasta 100 latigazos, que les han producido discapacidades permanentes y otras han muerto. Estos son algunos de los crímenes sin castigo perpetrados hace pocos días. ¿ Y los países defensores de los derechos humanos?. Silencio con tufillo a petróleo y otras cosas más.
Niña lapidada El pasado 27 de octubre, la niña Aisha Ibrahim Duhulow, de 13 años de edad, fue acusada de adulterio según la ley islámica de la región sureña de Somalia, y lapidada por 50 hombres en un estadio del puerto meridional de Kismayo, ante un millar de espectadores.
Dentro del estadio, miembros de la milicia abrieron fuego cuando algunos de los testigos del homicidio intentaron salvarle la vida, y mataron a disparos a un niño que presenciaba los hechos.
 La condenada es enterrada medio cuerpo para que no escape del apedreamiento. Más tarde un portavoz de Al Shabab se disculpó por la muerte del chico y afirmó que el miliciano que había disparado sería castigado.
De acuerdo a los testigos de esta espeluznante lapidación, los funcionarios ordenaron a personal sanitario que comprobara si Aisha Ibrahim Duhulow, que estaba enterrada medio cuerpo, seguía con vida.
La desenterraron agonizante y ensangrentada. Los sanitarios declararon que aún vivía, y volvieron a colocarla en el agujero para continuar con la lapidación hasta rematarla.
 Preparando a la condenada a lapidación .
Su delito fue ser violada Pesadilla se extiende en Somalia Este espeluznante castigo llega a niveles espantosos si revisamos los expedientes por los que la pequeña Aisha fue acusada de adulterio y condenada a ser lapidada. En el informe de Amnistía Internacional se menciona que la menor fue violada salvajemente por tres hombres y acudió en busca de justicia ante la milicia Al Shabab, que controla la región de Kismayo.
Lejos de acoger la denuncia, los funcionarios ordenaron la detención de Aisha porque, de acuerdo a su “razonamiento” alucinante había cometido adulterio al ser sometida a relaciones sexuales por varios hombres, son importar que fue violada.
Durante el tiempo que permaneció recluida, la menor desesperada sufrió alucinaciones. Ninguno de los tres hombres que la violaron fueron detenidos ni castigados.
Terrorífica espera En la tercera lapidación perpetrada este año , Abas Hussein Adirahman, de 33 años de edad, fue lapidado por adúltero, por orden del grupo islamista radical al Shabab que controla la mayor parte del sur de Somalia.
El gobierno que se opone a estos espantosos castigos, con apoyo de la ONU, no puede hacer nada porque apenas controla una parte de la capital, Mogadiscio.
 Lapidado por adúltero. Su amante correrá la misma suerte apenas dé a luz el hijo que espera. Con escalofriante serenidad , el jeque Suldan Aala Mohamed, dijo que el condenado había confesado el adulterio ante un tribunal islámico y que la mujer “cómplice del adulterio” sería sometida al mismo castigo pero que se mantiene a salvo, por el momento, debido a que está embarazada.
Es decir, apenas alumbre a su hijo, será enterrada medio cuerpo y apedreada hasta morir.
La dulce espera del hijo se convierte en terrorífica espera.
Su hijo la lapidó Entre las terribles historias de las mujeres condenadas a morir a pedradas, la de la madre de Ahmed Hachen, demuestra la miseria humana de los fundamentalistas islámicos de Agadir, en Marruecos, cuyo ejemplo se sigue extendiendo en el mundo arábigo con su secuela de horror y pesadilla.
Este trágico suceso se registró el 12 de septiembre del 2007.
Ahmed denunció a su madre de ser “inmoral” y que no era “buena musulmana”, lo que fue suficiente para que se le condenase a ser lapidada. Los funcionarios ordenaron que el propio Ahmed lapidase a su madre, lo que el perverso hijo cumplió con entusiasmo creyendo haber ganado el paraíso. (Continúa)
 Video del salvaje degüello del norteamericano Nicholas Berg a manos de miembros de Al-Qaeda.
Visitas: 1018
|