 (Fotos)Dejar a los Toribianitos sin colegio por deudas, es una más de las barrabasadas del Cardenal Cipriani y su “ interpretación auténtica” de los evangelios. Las movilizaciones de los alumnos ni la protesta de los padres de familia conmovieron al cardenal Juan Luis Cipriani quien, dejando el purpurado para hablar como empresario reaccionario, dispuso el cese “ temporal” (sin fijar fecha) del Colegio Externado Santo Toribio, cuna de Los Toribianitos, por deudas económicas.  Cipriani privilegia lo económico sobre los fines educativos Arrojando los evangelios por tierra, y olvidando la caridad cristiana de la que tanto habla desde el púlpito, señaló que la suspensión de clases en el 2010 “se debe a las numerosas y abusivas demandas judiciales de ex trabajadores que impiden el futuro económico del colegio”. El cardenal criticó duramente a los administradores del centro educativo y aseguró que “ el cese (de clases) es para limpiar esta situación completamente, para afrontar con claridad y honestidad las dificultades económicas y de autoridad en el colegio”. “ Cuando una empresa ha tenido una administración poco eficiente (...) eso obliga al cese del colegio. De un tiempo a esta parte hemos recibido denuncias judiciales de ex trabajadores que, en total, suman 2 millones de soles. Es imposible que el colegio consiga esa suma”, indicó. En buen cristiano, Cipriani confirma se aferra a una práctica terrenal, que la Biblia condena, donde los negocios son negocios; y la educación, también, deslindando su responsabilidad en la administración que critica.  La protesta de los Toribianitos cayó en saco roto  Padres de familia realizaron vigilias, Cipriani no los escuchó  En realidad, el caso de los Toribianitos, es solo una perla del rosario de barrabasadas del controvertido cardenal Cipriani. Derechos Humanos En 1997, tras retirarse, por límite de edad, el Arzobispo de Ayacucho, Federico Richter, Cipriani es nombrado arzobispo y ayudó a la recuperación de muchas iglesias, reabrió el Seminario Mayor de Huamanga, cerrado durante muchos años, y recuperó la celebración de la Misa todos los domingos en la Catedral. Pero su labor episcopal, durante la época del terrorismo en esa zona, fue totalmente contraria a los evangelios al negar asistencia a las personas que fueron víctimas de la violencia. Todos lo recuerdan por su desafortunada frase “ Los derechos humanos son una cojudez”. Entre sus patinadas figuran:Según el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, CVR, , en la puerta del Arzobispado de Ayacucho colocó en una pizarra " No se aceptan reclamos sobre derechos humanos", y cuando un jesuita le llevó a los familiares del señor Mansilla, desaparecido por el ejército, se molestó y no los atendió. Tildó a un jesuita de " terrorista" por el sólo hecho de enseñar en la universidad de Ayacucho. Ante ello, en una entrevista de abril de 1993, en El Peruano, le preguntan:  ¿ Qué opina sobre aquellas denuncias de violaciones sistemáticas de los derechos humanos?- Yo creo que estos organismos abusan y manipulan el concepto de derechos humanos. En segundo lugar, quien hace una denuncia debe firmarla e identificarse. Normalmente estas instituciones utilizan documentos que no tienen ni firma ni identificación de nadie… Lo que yo sostengo es que la proporción de errores o de abusos de los derechos humanos no es tal como anuncian estos organismos. Actualmente hay directivas claras que velan por el respeto a los derechos humanos, y por parte de la Iglesia hay un apoyo total para tratar de ayudar a aquellas personas que ni tienen medios para aclarar su reclamo.¿Ha recibido denuncias sobre desaparecidos?
- Si, pero en muchos casos se ha comprobado que se trata de gente que ha huido o que se ha enrolado en la subversión, e incluso, es posible que en algún enfrentamiento haya caído. No los hemos identificado. No es ese mi papel. No es común en mi arquidiócesis recibir denuncias sobre abusos, sin embargo, es curioso, me llegan de Austria, de Alemania, Bélgica, Inglaterra; cuatro o cinco cartas con una fecha muy similar de denuncias. Uno ve que existe claramente una campaña, un montaje. Esto no es honrado, no es transparente.Otras perlasEl enfrentamiento con el jesuita Luis Bambarén Gastelumendi, obispo Emérito de Chimbote, cuando este era Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su costumbre de hacer proselitismo político desde el pulpito, aprovechando su posición como máximo representante de la Iglesia Catolica en el Perú.  ¿Y la campaña contra el tabaquismo y los fumadores?. No se oye padre Rechazo a la participación del Centro Carter como observador en los comicios del año 2000. Según el Informe Final CVR se expresó en favor de la pena de muerte a Abimael Guzmán. (Ver la página 418) Su cercanía con la dictadura de Alberto Fujimori Fujimori (1990-2000), al que defendió en varias ocasiones de las acusaciones de sus opositores. Incluso el conocido escritor Mario Vargas Llosa escribió fuertes críticas a la actitud del Arzobispo de Lima en la revista Caretas en diciembre del 2002. Respaldó la amnistía otorgada a miembros del Grupo Colina, por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, durante el régimen de Fujimori. Ver Expreso y El Peruano 18-6-95. Respuestas cardenaliciasA la Comisión de la Verdad y Reconciliación:  Favorito de los caricaturistas políticos Rechazo totalmente el prejuicio que han hecho sin consultar a alguien que tuvo la responsabilidad de estar al frente de la iglesia de Ayacucho, cuando esto significaba permanente amenaza de muerte. Todo esto no ha sido reconocido, se ha hecho una interpretación pequeñita. No lo acepto por no ser la verdad. (30 de Agosto del 2003) Sobre el Museo de la Memoria, el 6 de marzo del 2009 declaró, en referencia a que no es pertinente abrir un espacio tan polémico cuando las heridas aún están abiertas, que: "no es cristiano, ni ayuda a la reconciliación entre peruanos un Museo de la Memoria". Universidad CatólicaEn la disputa con la Asamblea Universitaria de la Pontificia Universidad Católica del Perú sostiene que un representante suyo debe participar en el gobierno de dicho centro de estudios puesto que así lo dispuso el difunto José de la Riva Agüero, principal benefactor de universidad, que donó todas sus propiedades a esta, pero bajo la supervigilancia de una Junta Perpetua de dos miembros, uno de ellos designado por el Arzobispado. Las autoridades de la PUCP se oponen a sus propósitos porque consideran que una Junta Perpetua lesiona el goce de la propiedad de la PUCP, derecho fundamental al que debe ajustarse la disposición testamentaria. Se estima que el objetivo de Cipriani no solo es cautelar el legado de Riva Agüero sino el control ideológico de dicho centro de estudios, caracterizado por su apertura a la heterodoxia católica y al pluralismo y otras doctrinas que se consideran peligrosas para el conservadurismo en la Iglesia.
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