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(Fotos)No solo los sacerdotes vudú sino la Cruz Roja Internacional condenan el entierro de miles de cadáveres sin identificar.
En medio del dolor, el pillaje y el miedo a nuevos sismos, miles de haitianos se refugian entre los escombros y carpas, ignorando si sus seres queridos desaparecidos están heridos o fueron enterrados en las fosas comunes. El hedor de los cadáveres descompuestos ha provocado esta práctica con los cadáveres en los sectores empobrecidos de Puerto Príncipe porque, cuando se trata de extranjeros o familias acomodadas, los entierros se realizan con todos los trámites de Ley para darles cristiana sepultura.
Los cadáveres han sido utilizados como barricadas de los desesperados haitianos que claman por víveres, medicinas y agua. Otras veces son incinerados en gigantescas hogueras o los entierran en las colinas, casi a flor de tierra, por lo que se teme queden al descubierto durante la época de lluvias.  Muerte, dolor, sangre y destrucción entre los escombros 
Ante esta situación, que se agudiza conforme pasan los días, el Ministerio de Defensa de Brasil anunció que propondrá a Haití crear un cementerio para los entierros de las víctimas del sismo, y cuyos cuerpos están esparcidos por las calles de la capital. “Un cuidado especial será tomado con los practicantes de vudú, una religión con fuerte presencia en Haití. Los parientes no aceptan que toquen a sus muertos hasta que no hayan terminado sus rituales”, precisó el comunicado.  Cadáveres y sobrevivientes entre las ruinas de la ciudad devastada de Puerto Príncipe 
Ese proyecto está dentro de un “Plan de Emergencia” que Brasil, que comanda el operativo militar de la misión de la ONU, lanzó para Haití, y que está siendo coordinado por el ministro de Defensa, Nelson Jobim, que viajó a Puerto Príncipe. Las autoridades haitianas estiman que el balance de muertos superará los 100.000 tras el devastador sismo que azotó martes al país más pobre de América Latina.  Comisarías, cuarteles militares y edificios públicos destruidos ¿Focos de infección?
Funcionarios de la Cruz Roja han advertido reiteradamente que nadie debe temer a enfermedades por la acumulación de los cadáveres tras el terremoto que se cree que murieron más de 100.000 personas.
"Yo no entiendo por qué todo el mundo está preocupado por el riesgo de enfermedad", dijo a Reuters la presidenta de la Cruz Roja de Haití, Michaelle Amedee Gedeon.  Miles de cadáveres siguen sepultados bajo toneladas de escombros  Una niña rescatada logra sobrevivir milagrisamente "¿No tenemos cólera en Haití?, no. ¿Tenemos la plaga en Haití?, no. Roedores, el agua no está contaminada. El único efecto malo de los cadáveres es el olor", dijo. "Existe este mito de que hay que librarse de los cadáveres lo más pronto posible, y esto ha conducido a que los cuerpos sean arrojados en fosas sin haberlos identificado" dijo Nicholas Young, presidente ejecutivo de la Cruz Roja Británica y miembro del consejo de administración del Comité de Emergencias por Desastres, a la cadena británica BBC Mundo.  La magnitud de la tragedia superó las peores pesadillas 
"Con esto es imposible que los parientes puedan tener un duelo. También es imposible saber cuántas personas murieron y es imposible que los familiares puedan identificar a sus muertos. Todo esto es una verdadera lástima", agregó. "El riesgo de enfermedades es extremadamente mínimo, a menos que la enfermedad ya esté en la población. Así que es un error y una pérdida de recursos", advirtió.  Para los más pobres solo quedan las fosas comunes  Otro niñp rescatado deambula en busca de alimentos Guía para cadáveres
En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido pautas para el manejo de cadáveres en una situación de desastre, un "manual" para los trabajadores de ayuda.
Esta guía ha sido compilada después de las experiencias vividas en varios desastres -el tsunami en Asia del 2004, las inundaciones en Haití en 2004, los huracanes Katrina y Stan y los terremotos de Pakistén e India- en donde quedó de manifiesto la falta de asesoramiento sobre qué hacer y cómo hacerlo. El manual está basado en las investigaciones de Oliver Morgan, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, quien encontró que los cadáveres en desastres naturales no son un riesgo de salud pública.  Lucha dramática contra el tiempo en busca de sobrevivientes "No hay evidencia de que después de un desastre los cadáveres sean un riesgo de epidemias" expresa el investigador, quien ha trabajado con grupos de ayuda como Oxfam y Médicos sin Fronteras en América Latina, India, África y los Balcanes. "Históricamente, las epidemias que causan un número alto de víctimas sólo han ocurrido a causa de algunas enfermedades como plaga, cólera, tifoidea, tuberculosis y viruela. Sin embargo, es poco probable que estas infecciones estén presentes en las víctimas de desastres". "Además, aunque algunos de estos patógenos son altamente infecciosos, no sobreviven durante mucho tiempo en el cuerpo humano después de que ocurre la muerte", precisó. "Por eso es poco probable que estas epidemias resulten del contacto con un cadáver. Más bien, es más probable que los sobrevivientes sean la fuente de un brote de enfermedad", expresa el científico. ¿Qué hacer? La guía de la OMS establece de qué forma la gente que ayuda en un desastre debe manejar la recuperación, identificación, almacenamiento y depósito de los muertos, y cómo ayudar a las familias a aceptar esa muerte, informa BBC Mundo.
Si es necesario, la OMS recomienda un entierro temporal. Pero no el uso de sustancias químicas cáusticas para tratar de "desinfectar" un cuerpo ya que, dice, éstas no tienen efectos y dificultan la identificación.
Lo que sí se debe hacer, como señala el doctor Egbert Sondorp, profesor de salud pública y ayuda humanitaria de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, es tener ciertas precauciones básicas con el manejo de cadáveres. "En el momento de su muerte es probable que la gente haya estado sana, pero como no podemos estar seguros de esto hay que tener precauciones de higiene básica. Fuera de esto, el cadáver no es un riesgo" explica el experto. Estas precauciones incluyen el uso de guantes y lavado de manos, lo cual ayuda a proteger de infecciones que pueden estar presentes en el cuerpo durante dos días, como tuberculosis, hepatitis B y C y enfermedades diarreicas. El virus de VIH puede sobrevivir seis días en un cadáver. 
Según el doctor Sondorp, otra de las razones por las que la gente está enterrando a los muertos tan rápido es el hedor. "Un cuerpo que se está descomponiendo huele. Psicológicamente, es lógico que la gente trate de deshacerse de esto", acotó. El problema en Haití, es que hasta ahora no ha habido nadie, ni funcionarios de gobierno ni organizaciones no gubernamentales, que imponga un control en el manejo de cadáveres. A largo plazo, sin embargo, un enfoque más meditado puede tener muchos beneficios en la salud mental de los familiares. 
"En todos los desastres, el instinto humano es deshacerse del terrible olor y apariencia de un cuerpo, además de que no es muy digno tener un cadáver abandonado en la calle" afirma Ute Hofmeister, asesor forense del Comité Internacional de la Cruz Roja. "Pero la experiencia demuestra que para la gente, incluso en desastres naturales, es importante saber lo que ha ocurrido con sus muertos. Es una gran ayuda psicológica saber dónde están enterrados", enfatizó. Sacerdotes vudú
 La descomposición de los cadáveres es otro de los graves problemas La macabra práctica de arrojar miles de cadáveres en las fosas comunes, sin ningún ritual de despedida ni identificados, ha provocado la alarma entre los sacerdotes vudú , quienes se oponen a los entierros masivos y anónimos , por lo que elevaron su queja al presidente René Preval. Las fosas comunes son considerados una profanación , lo que aumenta no solo el dolor de los deudos, sino el temor de que los cadáveres, enterrados en estas condiciones, puedan regresar a la vida por fuerzas sobrenaturales. "No está en nuestra cultura enterrar a las personas de tal manera", dijo el principal líder del vudú de Haití, Max Beauvoir, en una reunión con Preval. Las radioemisoras locales están emitiendo mensajes para que los haitianos coloquen los cadáveres, recuperados de entre los escombros de edificios que colapsaron por el sismo, en la calle para que sean recogidos. "Las condiciones en que las que los cuerpos están siendo enterrados no respetan la dignidad de estas personas", dijo Beauvoir, quien fue educado en el City College de Nueva York y en la Sorbona de París. Más de la mitad de los 9 millones de habitantes de Haití se cree que practican vudú, una religión con raíces en África. Alrededor del 80 por ciento también son católicos y la mayoría de los haitianos no ven ningún conflicto entre los dos.
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