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Uchuraccay: sin perdón ni olvido
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| Uchuraccay: sin perdón ni olvido |
| Martes, 26/01/2010 | ||||||
(Fotos)Hoy se cumplen 27 años de la masacre perpetrada contra 8 periodistas y un guía, en la puna de Ayacucho, sin que se esclarezca a plenitud esta matanza, atribuida únicamente a los comuneros de Uchuraccay.El 9 de marzo de 1987, el Tribunal Especial, presidido por Luis Serpa Segura, e integrado por César Tineo Cabrera y Arsenio Oré Guardia, condenó a las penas de 10,8 y 6 años de reclusión a Dionisio Morales Pérez, Mariano Ccasani Gonzáles y Simeón Auccatoma Quispe, pese a que el fiscal había solicitado 25 años por homicidio calificado. ![]() Los periodistas mártires Jorge Sedano , de La República y Amador García de la revista Oiga, a la que se unieron después los corresponsales ayacuchanos Félix Gavilán (El Diario de Marka) y Octavio Infante (diario Panorama), y el guía Juan Argumedo, Jorge Mendívil y Willy Retto de El Observador, Pedro Sánchez y Eduardo de la Piniella de El Diario de Marka. El tribunal consideró que los acusados no actuaron deliberadamente y eran campesinos semianalfabetos sin antecedentes judiciales ni penales, sometidos a un estado genérico de violencia, es decir entre dos fuegos. ![]() Informe de la Comisión Vargas Llosa exculpó a los autores intelectuales de la matanza Esta masacre no es olvidada por los gremios de la prensa que, encabezados por la Asociación Nacional de Periodistas, ANP, les rinden homenaje y reiteran su compromiso de buscar la verdad y sancionar a los autores manuales e intelectuales que siguen en la sombra de la impunidad. El periodismo no los olvida. La Justicia tampoco. Sentencia olvidadaEl 9 de marzo de 1987, el Tribunal Especial, presidido por Luis Serpa Segura, e integrado por César Tineo Cabrera y Arsenio Oré Guardia, condenó a las penas de 10, 8 y 6 años de reclusión a Dionisio Morales Pérez, Mariano Ccasani Gonzáles y Simeón Auccatoma Quispe, pese a que el fiscal había solicitado 25 años por homicidio calificado. El tribunal consideró que los acusados no actuaron deliberadamente y eran campesinos semianalfabetos sin antecedentes judiciales ni penales, sometidos a un estado genérico de violencia, es decir entre dos fuegos. ![]() Romería de la ANP en la comunidad ayacuchana de Uchuraccay Presencia policial La sentencia del tribunal declaró comprobada la presencia militar y policial en Uchuraccay en el día de la masacre, basándose en las siguientes evidencias irrefutables: ![]() Presidente de la ANP, Roberto Mejía, en vigilia. b) Las fotografías de Willy Retto que mostrarían a una persona con pantalón de material diferente al usado en el atuendo tradicional, con zapatos y un porte distinto. c) La presencia de personal encubierto reconocido por el uso de relojes y sortijas. d) Las declaraciones de Juana Lidia Argumedo quien hablaba sobre la presencia de un joven extraño el día de su detención, quien se expresaba en castellano, usaba reloj y tenía encendedor. Han pasado 24 años y la herida abierta en la puna de Uchuraccay sigue abierta mientras los autores intelectuales de la barbarie siguen cobijados en las sombras del anonimato. El periodismo independiente no los olvida. La Justicia tampoco. ![]() Romería en el cementerio El Ángel de dirigentes de la ANP y familiares de los periodistas mártires En busca de la verdadSin arredrarse ante el peligro del fuego cruzado y la desidia de los mandos militares que les negaron protección, el 26 de enero de 1983, ocho periodistas y un guía partieron hacia la puna de Ayacucho para descorrer los entretelones de la guerra sucia que estremecía al país en una pesadilla de sangre, dolor y destrucción. Los informes oficiales eran confusos sobre enfrentamientos en Huaychao, donde habían sido acribillados a balazos adolescentes catalogados como senderistas. ![]() La expedición de periodistas enrumba a Uchuraccay en busca de la verdad, ante el silencio de la autoridades militares Las autoridades militares suspendieron los vuelos en helicópteros para los periodistas que exigían investigar denuncias de los sobrevivientes sobre lo que se denominaba eufemísticamente como daños colaterales. Los encorajinados reporteros no dudaron en abandonar la eventual seguridad en Ayacucho en una búsqueda de la verdad, sin presagiar que las fuerzas oscuras no lo permitirían. ![]() Empezaban las desapariciones y se vislumbraba una guerra sucia Desde ese entonces se esbozaba el terrorismo de Estado para combatir a los terroristas y todo aquel que se cruzara en su camino. Participaban en la expedición Eduardo de la Piniella y Pedro Sánchez de El Diario de Marka; Willy Retto y Jorge Mendívil , de El Observador; Jorge Sedano , de La República y Amador García de la revista Oiga, a la que se unieron después los corresponsales ayacuchanos Félix Gavilán (El Diario de Marka) y Octavio Infante (diario Panorama), además del guía Juan Argumedo. Traición de MeliusLa ciudad de Ayacucho estaba controlada totalmente por efectivos policiales y militares mientras que los servicios de inteligencias se infiltraban para contrarrestar el avance senderista, vigilaban hasta en el mínimo detalle a los periodistas en busca de supuestos colaboradores subversivos. ![]() El alucinante fundamentalismo de Sendero Luminoso sembró la violencia salvaje en los andes El chuponeo telefónico era un secreto a voces , especialmente en lugares estratégicos como el hostal Santa Rosa, donde se hospedaban los enviados especiales de diarios, revistas y canales de televisión. Se comentaba que entre los infiltrados de inteligencia figuraba un execrable personaje conocido como Melius que informaba sobre cada uno de los pasos que daban los hombres de prensa. ![]() Oscar Retto se derrumba de dolor durante la exhumación "Ellos sabían que los periodistas habían salido de Huamanga. Es imposible que no se hubieran dado cuenta. Nadie salía sin salvoconducto. Los militares los dejaron pasar sabiendo quiénes eran. Pero nunca se tomaron las evidencias en cuenta, e increíblemente todas las autoridades, hasta la Comisión de la Verdad, libró a los militares", dijo con la herida a flor de piel pese al tiempo transcurrido.. Los titiriteros de la muerte nunca fueron tocados con el pétalo de un expediente pese a que desde sus cómodos despachos eran los que bajaban el dedo para los secuestros que terminaban en ejecuciones extrajudiciales. Era el secreto a voces en las zonas castigadas por la guerra sucia, el pacto infame de hablar a media voz. Inclemente Clemente Noel![]() Noel chequeaba al milímetro a los periodistas enviados a Ayacucho Dichos generales, así como oficiales del Batallón bajo su mando se instalaron en el Cuartel N° 51 Los Cabitos, en Huamanga, donde tuvieron su centro de operaciones. Tal como señala el informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, las violaciones de derechos humanos aumentaron. Oficialmente se registraron 138 casos de personas que fueron secuestradas, torturadas o asesinadas por las Fuerzas del Orden en 1983 y 1984. En esta estrategia de la muerte, los militares optaron por la espeluznante táctica de tierra arrasada. No vacilaban en asesinar campesinos inocentes ante la mera sospecha de colaboración con los subversivos. Cualquier error se consideraba daño colateral. Esa aberrante práctica fue comunicada a los comuneros. Los que llegaban en helicópteros eran amigos, es decir policías o militares, pero los que se desplazaban por tierra, eran terroristas. La orden de matar a todo sospechoso había sido impartida por los oficiales a los asustados campesinos que sobrevivían en el fuego cruzado de dos terrorismos: de Sendero Luminoso y de los oficiales militares. Quien dudaba podía ser acusado de colaboracionista y víctima de las represalias de cualquiera de los bandos en pugna. En la ruta de la muerteEn la agreste puna de la provincia de Huanta, a 4 mil metros sobre el nivel del mar, la comunidad de Uchuraccay, se había convertido en la ruta clave de la guerra antisubversiva, una especie de tierra de nadie que convertiría en el trágico escenario para el martirologio de la prensa. ![]() Los periodistas hacen un alto para comer El informe de la CVR indica que desde ese año las comunidades de Uchuraccay, Iquicha y Huaychao estaban infiltradas como bases de apoyo de SL donde los subversivos azuzaban el ataque a los puestos policiales de Huanta y Tambo. Habían logrado una ruta de escape a las inhóspitas faldas del Rasuwilka. Los senderistas no eran, pues, desconocidos en Uchuraccay, Incluso , después del asalto al puesto policial de San José, en enero de 1982, escaparon a la comunidad y bailaron en la puerta del cementerio. Ante la escalada subversiva muchos puestos policiales fueron abandonados. El 22 de agosto de 1982, atacaron el puesto de Vilcashuamán, con el saldo de cuatro policías muertos y tres heridos. En Uchuraccay el Comité Popular es presidido por Severino Huascar Morales Ccente. Las presiones de los sediciosos provocó la reacción de los Varayoc y la comunidad clamó venganza pero los perdonaron con la promesa de que no regresasen jamás. SL cobró venganza con crueles asesinatos y Uchuraccay poco a poco asumió la rebelión multicomunal contra los terroristas. No eran, pues, campesinos que no reconocieran a los senderistas. Los habían sufrido en carne propia y combatido. Era imposible que confundiesen a ocho periodistas y un guía con sus enemigos. Huaychao![]() Noel se llevó a la tumba lo que sucedió en Uchuraccay Se informó del envío de una patrulla y un comando helitransportado para llevar alimentos y prestar protección a las comunidades. Ese día llega un helicóptero a Uchuraccay y descienden quince efectivos policiales, del destacamento Los Sinchis, quienes se quedaron a pernoctar en la comunidad, de acuerdo a los informes oficiales. Dejan la siniestra orden de matar a todo extraño que llegase a pie. Solo con la abierta incitación a la violencia y recompensa de alimentos y medicinas, los jefes policiales eran responsables en la masacre contra los periodistas. Se afirma que, en medio de esos incidente, todos los Sinchis se retiraron de la comunidad, seguros de que su orden se cumpliría. Otras versiones no descartan que, precisamente, por ser un corredor estratégico de Sendero Luminoso, se montó una base de inteligencia. Por lo demás, ¿ Cómo estaban seguros los estrategas de la guerra antisubversiva que los comuneros de Uchuraccay , armados con hondas y hachas, repelerían el ataque de senderistas que portaban fusiles FAL y granadas de guerra? ¿ El gobierno se arriesgaba a una nueva derrota en momentos que celebraba su victoria en Huaychao?. Expedición fatalEsas mismas dudas tenían los ocho enviados especiales de los diversos medios de comunicación, en Ayacucho, que decidieron viajar hasta la comunidad de Huaychao en busca de la verdad. Los partes oficiales pecaban de demasiado triunfalismo en plena guerra subversiba. ![]() Una foto para el recuerdo... A las 8.30 a.m. el taxi llegó a Yanaorco, luego de una breve parada en Paclla donde los periodistas desayunaron y tomaron algunas fotografías. Abandonaron el vehículo un poco más allá de la laguna de Tocto, para seguir su viaje a pie, conducidos por Octavio Infante, quien conocía esa ruta. Después de dos horas, en Chacabamba fueron atendidos por los familiares de Infante, que les comunicaron que el viaje era demasiado peligroso. Su medio hermano, Juan Argumedo, se ofrece como guía hasta Wachwaqasa, a la entrada de Uchuraccay, desde la cual era fácil seguir a Huaychao. ![]() En medio del ataque, Willy Retto logró tomar reveladoras fotografías ![]() El informe de la CVR señala que en Uchuraccay, a mediados de la tarde, el gobernador de la comunidad, Fortunato Gavilán García, conversaba sobre las posibles represalias de Sendero, cuando los pobladores gritraron que venían los terroristas. De acuerdo con ese documento, los comuneros, armados con palos, piedras, hachas y lazos, salieron a enfrentar la supuesta columna terrorista. Es decir, se les acabó milagrosamente el temor a las bombas y ráfagas de metralletas. En todo caso habrían sido senderistas que extrañamente no llevaban ni una honda. Se menciona que un joven que hablaba español quiso defender a los periodistas pero fue amenazado de muerte y Silvio Chávez Soto, secretario de la comunidad, ordenó la matanza en la que participaron unas cuarenta personas, muchas de ellas presionadas por las autoridades. ![]() Dramática exhumación de los cadáveres en la comunidad de Uchuraccay La farsa militar- judicialEn conferencia de prensa, el general Clemente, negó haber conocido el viaje de los periodistas hasta el 28 de enero y aseguró que los mártires llegaron a Uchuraccay portando una bandera roja, por lo que fueron asesinados por la comunidad en defensa de su legalidad. Yno descartó que los campesinos pudieron confundir las cámaras fotográficas con armas. Es decir, el jefe del Comando Político Militar de Ayacucho desconocía lo que todos estaban enterados en Huamanga, el viaje de ocho periodistas que pasaron sin dificultades los controles. Si los campesinos confundieron las cámaras fotográficas con armas de fuego ¿ cómo se atrevieron a capturarlos amados solo con piedras y hondas? ![]() Hace 27 años la exhumación y el crimen sigue sin ser esclarecido plenamente En esta farsa, el juez instructor de Huamanga, Hugo Molina, se apresuró a tomar conocimiento del caso pese a que no se encontraba en su jurisdicción y de inmediato aceptó el pedido del Comando Político Militar de exhumar los cadáveres, sin contar con la presencia del fiscal de turno y del secretario judicial encargado de legalizar el acta- Este magistrado de pacotilla no tuvo mejor idea que nombrar como testigo actuario al Sinchi, Luis Mesías Román, pese a que los policías eran acusados de autoría intelectual en la masacre. Las mil y una barrabasadas de Molina determinaron que la Corte Superior de Justicia de Ayacucho ordenase su reemplazo. Del 9 al 14 de mayo, el juez ad hoc, Juan Flores Rojas, recorrió el escenario de la tragedia encontrando en los cerros de Uchuraccay la cámara fotográfica de Willy Retto .Las fotos demostraron que las víctimas dialogaron con sus verdugos y no existió la reacción irracional que señalaba la versión oficial. Asimismo el misterioso personaje llevaba calzado y no ojotas, así como pantalón propio de los citadinos. Pero el testimonio gráfico, que vale por mil palabras, no fue evaluado en su real dimensión. ![]() No a la impunidad de los autores intelectuales de la masacre de los periodistas en Uchuraccay.. Sin olvio ni pedón. El gobierno formó una Comisión Investigadora, presidida por Mario Vargas Llosa, cuyas conclusiones lejos de contribuir al esclarecimiento echaron más sombras. El informe se perdía en divagaciones sociológicas y señalaba que los culpables de la masacre eran la sociedad peruana misma, por permitir que los campesinos de Uchuraccay vivan en condiciones de aislamiento y marginación tan dolorosos que sólo producen violencia que es respondida con más violencia. Es decir, no señaló a los culpables directos, los autores intelectuales ni a los responsables políticos. Escribir Comentario
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