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A Dios le pido olvidarte pero al amanecer despierto tan solo para adorarte. Mezcla letal de amor y odio desata una ola de crímenes pasionales.
La hipocresía en esta era globalizada de cultura al paso vía Internet , conduce a los que se ufanan de “superados” a negar ser celosos ante los amigos…mientras patean por debajo de la mesa las canillas de la díscola pareja.  La tortura de los celos obsesivos... Esas pasiones furtivas, los triángulos amorosos y el rencor acumulado terminan en peleas descomunales y rupturas accidentadas pero, a veces m los celos se tornan obsesivos, tortuosos y perversos, sin aceptar el alejamiento del “ser amado” que deja todo por otro querer.Es en esa crisis emocional que el celoso puede terminar desquiciado y, como en los cantos flamencos, gritar al “ser amado” que la prefiere muerta antes que ajena, para luego acuchillarla, acribillarla a balazos, envenenarla, arrojarla al precipicio o, de acuerdo a la macabra modalidad en boga, contratar sicarios para castigar la perfidia. (Ver "Sicarios en otro crimen" publicado el 23-01-10 en la columna Cuestión Previa) Pero...¿cuál es el límite de los celos amorosos? ¿Cómo evitar cruzar esa línea difusa que puede desquiciar y convertir a pacíficas personas en implacables asesinos?. Triángulo fatal
Este cuadro patológico se patentiza con el caso de la suboficial PNP, Gladys Vásquez, cuya idoneidad profesional le valió a ser seleccionada como escolta de personalidades y desde hace pocas semanas, en la seguridad de la ministra de la Mujer, Nidia Vílchez.
 Rina Chiara, La Flor de Incuyo, tenía juventud, fama y dinero pero ingresó a la vorágine de un fatídico triángulo mortal Su coherencia se vino por los suelos cuando su ex esposo , el comandante PNP Ángel Vizcarra , pese a sus promesas de reconciliación, no solo la engañaba con la cantante folclórica Rina Chiara Prado, Flor de Incuyo, a quien le había comprado una casa para formalizar su relación clandestina, según declaró.  Espeluznante final de otra cantante folclórica enamorada Es en ese momento que la suboficial PNP empieza a urdir una venganza contra su rival , para lo cual contrata a sicarios que, aparentemente, le consigue su amiga Dina Pacheco.  Comandante PNP Vizcarra Palomino era la manzana de la discordia. Los familiares de la Flor de Incuyo sospechan del oficial. La coartada de que “se les pasó la mano a los sicarios” es motivo de investigación. Lo cierto es que presenció el asesinato de su rival y la incineración del cadáver, con un perfil psicológico tortuoso y cuyo debate debe abarcar los aspectos jurídicos y psicológicos.  Planeó el secuestro de su rival y dice que a los sicarios se les pasó la mano Esos malditos celos
Esta clase de crímenes se incuban desde meses atrás en borrascosas peleas a la que devienen inexorablemente los triángulos amorosos . Pero , como sucede siempre, nadie intervino porque “eran líos de marido y mujer”, dejando crecer un drama que cada día se acercaba más a la locura homicida.

En esta etapa traumática, los demonios de los celos obsesivos crecen hasta colapsar las débiles defensas emocionales de los amantes torturados en un drama sin solución. Atrapados en los celos obsesivos, la angustia del abandono y el despecho solo buscan eliminar al motivo de su drama, dejando todo por satisfacer su ensañamiento de una venganza asesina. 

¿Celoso yoooo...?
Los celos obsesivos constituyen uno de los factores más comunes en la ruptura de las parejas, de la que no se salvó ni el Padre del Psicoanálisis, Sigmund Freud, quien trató este tema como si diseccionara un organismo pero en cuya privada también era víctima de lo que cuestionaba en sus libros.
 Freud era exageradamente celoso con su esposa Para beneplácito de los celosos militantes y vergüenza de los fariseos de pacotilla, los más grandes Otelos , hasta llegar al grado de una rampante ridiculez, son precisamente paradigmas de la ciencia que recomendaban lo que no podían cumplir cuando se trataba de los devaneos de sus seres amados.Sigmund Freud dejaba sus recomendaciones sesudas en su vida íntima donde era un súper celoso convicto y confeso. Llegaba al colmo de prohibir a Marta, su prometida, llamar a su primo con su nombre de pila. Cuando se refería a él, tenía que decir: el señor X. Creía evitar de esa manera un trato demasiado personal o nostalgias peligrosas. Pero el buen doctor Freud no se paraba en medias tintas. Le dijo a la masoquista prometida que no tenía permiso de patinar en el hielo, ya que al caer, lo más seguro era que un joven la ayudara a levantarse, María pensaba que eso era amor y se sentía en la gloria. En realidad, el padre del psicoanálisis necesitaba un psiquiatra por culpa de esos malditos celos. Nobel explosivo  Nobel tenía celos explosivos El químico sueco inventor de la dinamita, Alfred Nobel, célebre fundador del premio que lleva su apellido, era otro Otelo incurable y no tuvo reparos en rehusarse a crear una categoría de “matemáticas” para el ansiado galardón porque, según se comentaba, su esposa tenía cierta afición por un matemático.Lo cierto es que, debido a los celos del sabio, los pobres matemáticos notables no tendrán nunca la esperanza de recibir un día el premio Nobel. Es decir, vieron cuadrado el círculo por culpa de la terciada que quería hacerle un antepasado colega al descubridor de la TNT quien era bastante explosivo cuando de celos se trataba. Claro que ante el público era un pacifista militante.  Vargas Llosa dejó morado el ojo a García Másquez Los celos arrasaron hasta con el apacible Mario Vargas Llosa quien no pudo contener la rabia por las intromisiones en su entorno personal y con un puñetazo dejo morado el ojo de Gabriel García Márquez, en una controvertida leyenda urbana del jet set del mundo literario.Ninguni de los dos dio mayores explicaciones del encuentro pugilisra aunque Gabo lució su ojo morado, sonriente y misteriosos. Desde esa fecha, los escritores más prolíficos de América Latina no se cruzan palabra ni para saludarse. ¿Cómo definir esos celos? Los celos como manifestación del amor están bastante devaluados, después de tantos crímenes “pasionales”, ridiculeces del tamaño de una catedral y la artillería de todo calibre de quienes se creen inmunes a este virus hasta que la perfidia los vuelve a la realidad. ¿Los celos son amor? En el turbulento siglo V, el Obispo y Padre de la Iglesia Católica, San Agustín, sentenciaba : “El que no tiene celos no está enamorado”.  Sab Agustín los justificaba Claro que se salvaban, aparentemente los sacerdotes que dizque eran castos, aunque tenían muchos “sobrinos”.En todo caso, el santo hablaba sin conocimiento de causa. Prafraseando a César Vallejo, prodríamos decir que San Agustín no tenía Marías que se van. “El amor es fuerte como la muerte; los celos son crueles como la tumba” señalaba el sabio Salomón (970 AC-931 AC). Lo extraño es que este poderoso rey de Israel tenía 700 mujeres reinas y 300 concubinas, cifra que consigna la Biblia y que parece bastante numerosa para estar dando celos a tanta fémina.  Robert Stevenson “De cualquier forma los celos son en realidad una consecuencia del amor: os guste o no, existen” afirmaba rotundo el escritor británico Robert Louis Stevenson.Sin embargo su colega francés , Honorato de Balzac sostenía¨” Ser celoso es el colmo del egoísmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad.”. Y, para variar, el genial dramaturgo irlandés, Oscar Wilde nos restregaba con su ácida ironía: Las mujeres feas son celosas de sus maridos. Las bonitas no tienen tiempo, ¡están siempre tan ocupadas en estar celosas de los maridos de los demás...! (Continúa)  Oscar Wilde
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