|
El embajador de Estados Unidos en Perú, Michael McKinley, acaba de anunciar que su gobierno (EE.UU.) evalúa la posibilidad de incrementar la ayuda económica destinada a la lucha contra el narcotráfico en Perú. Pero claro está que el presupuesto estimado es de 150 millones de dólares; aunque el Embajador evitó adelantar, porque el parlamento norteamericano no ha culminado el debate del presupuesto para el próximo año.
"Esperamos un aumento, pero aún no puedo adelantar nada porque se está debatiendo el presupuesto para ayuda nacional e internacional. Es posible (incrementar apoyo). Estamos bordeando los 150 millones de dólares para Perú este año", manifestó el diplomático, al punto de incidir en que “continuaremos (…) seguir trabajando con el gobierno de Perú en la lucha contra el narcotráfico.” Sin embargo, el diplomático McKinley, sabe que las zonas más emblemáticas son el Huallaga y el Valle de los ríos Apurímac y Ene – Vrae – En el caso último es el principal abastecedor de la cocaína a nivel nacional, oferta más de la mitad de droga que produce todo el país, además se ha convertido en una franja ambicionada por las firmas internacionales, especialmente las mexicanas y colombianas, como tal el cultivo de la coca se extiende a cada paso. Sin embargo, cuando todo se mapea desde Lima, poco se conoce lo que realmente ocurre en ese territorio amplio y altamente conflictivo por la presencia del narcotráfico y el terrorismo. Peculiaridades como que gran parte de sus habitantes viven en una situación de dependencia de los cultivos de la hoja de coca. Pero desde que se restringió el ingresó en grandes cantidades de algunos insumos químicos, especialmente del kerosene, muchos traficantes cambiaron por el desvío de coca ilegal a otras zonas de la selva y la sierra, para transmutar algunas cuencas, manantiales de agua dulce, en pozas de maceración de droga. Informaciones proporcionadas por los mismos pobladores dan cuenta que el precio del kerosene está en ascenso. Hasta diciembre del año pasado se comercializaba en 40 soles el galón, mientras que desde inicios de este año se ha incrementado hasta 60 y 70 soles. Esta realidad presionó a varios traficantes buscar otras zonas vírgenes, donde el costo del kerosene no sea tan elevado y les consienta obrar a sus anchas. De esta manera, el desvío de coca se inicia desde el corazón del Vrae, especialmente los distritos cocaleros de Llochegua, Sivia, Pichari, Santa Rosa, o gran sector del Ene, utilizando hasta tres rutas: dos hacia la sierra de Ayacucho y una hacia la provincia de Satipo en la región Junín. El desvío a la sierra de Ayacucho, se dan continuando la carretera San Francisco, Machente, Huanta. Por esta ruta semanalmente arriban a la provincia ayacuchana de Huanta no menos de ocho camiones tipo lanchas, cada una con capacidad entre dos a más de tres toneladas de coca. Desde ahí continúan hacia algunas cuencas de las provincias de Acobamba, Churcampa y Tayacaja en la región Huancavelica. Mientras la otra ruta continúa hacia otras zonas de la provincia de Huancayo en la región Junín. La otra ruta es continuando la carretera que comunica desde la selva del distrito de Anco, provincia La Mar (Ayacucho) hacia los distritos de Tambillos y Acos Vinchos en la provincia Huamanga, región Ayacucho, para continuar a diversas cuencas, incluida hacia la provincia de Chincheros en la región Apurímac. Mientras, la ruta por el Vrae, continúa hacia el distrito del río Tambo, aunque en este caso, algunos tramos lo hacen navegando en botes (la carretera recién está en construcción), finalmente llegan a diversas cuencas del río Perené en la provincia de Satipo, región Junín, donde el kerosene no es tan limitado como en el caso del Vrae. En los tres casos (sierra y selva), los narcotraficantes elaboran enormes cantidades de droga, sin haber invertido sumas elevadas en la compra del kerosene, que es el elemento básico para la elaboración de la Pasta Básica de Cocaína, o el clorhidrato de cocaína. No se trata de una desalentadora y estéril queja, sino con el interés de hacer de conocimiento general, la realidad que atraviesa la lucha contra el narcotráfico en la zona donde ya se cultiva cerca de las 20 mil hectáreas de coca, y donde con urgencia se debe tomar medidas inmediatas para evitar que el narcotráfico transforme a nuestro país en otra Colombia llena de caos y asesinatos.
Visitas: 295
|