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Mi Otro Yo
Enanos
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Enanos | Enanos |
| lunes, 16/07/2007 | ||||||
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Los primeros contactos con ellos fueron maravillosos. Los cuentos infantiles europeos que los aludían parecían muy breves, luego la posibilidad mágica de verlos en el circo, en los pobres circos de los pobres, comprobamos que de lejos nos hacían reír, pero de cerca un cierto temor de niño nos invadía, entonces volvíamos a la distancia de los cuentos y de las tradiciones orales, y en estas últimas si que los habían feroces y malévolos, por lo menos en algunos de ellos. Cuanto mas crecíamos, mas escuchábamos la palabra enano. Cada vez mas frecuentemente, muchas veces con altas dosis de agresividad, casi como un insulto inapelable: ¡Enano! y hasta ¡Enano de m...! Algunas madres, y muchos menos padres, llaman a sus hijos enanos. Cuando llamé a alguien, con distraída intención enano, lo que obtuve fue molestar y disgustar. Aprendí y creo que muchas personas también, que la expresión tiene un acepción contundente, ofensiva, humillante. Sí, habemos gentes que juzgamos y condenamos a otros por sus diferencias físicas. Por esto hemos transformado la palabra enano en un insulto, de modo que quienes son físicamente pequeños, se sienten agraviados, aun cuando son conscientes que su valor de personas no se reduce a una expresión. Hoy, escucho con mucha atención, las palabras dichas por Margarita Guinovart, madre de una persona pequeña como ella, que dice: me basta con que la gente en general, las personas que nos cruzamos cada día en la calle, no se asusten cuando ven que Marina es enana. Tan bonita como cualquier otra niña de su edad, tan lista como otras, tan capaz de convertirse en un ser humano adulto maravilloso como cualquier otro; aunque sea diminuta en su especie (...) que nadie la llame enana, sino que eso sea sólo una descripción, como rubia o grandota. Pero que no se la juzgue en su conjunto, como persona, sólo por su aspecto... Y en esto sí que estoy dispuesta a exigirlo. Sí estoy dispuesta a luchar como una loba por ello... Los enanos no gustan los llamen así, prefieren: personas pequeñas, que no es un eufemismo, si reflexionamos en sus dificultades cotidianas que los hacen sentirse diferentes antes que discapacitados. Se sienten discriminados,. Los normales pocas veces entendemos que puede haber una discriminación en razón de la altura, mas aún, decimos lo que se nos ocurre, sin darnos cuenta que con ello estamos discriminando a un grupo o sector social. Al sentirse discriminados, los enanos o personas pequeñas comprenden que lo son porque son diferentes, y como tal, son una minoría en la sociedad de hoy. En el Perú, no están organizados como una minoría que lucha por su derechos, como en otros países. A pesar que hay la tendencia a actuar con mayor conciencia respecto de este tipo de problemáticas, sin embargo, siguen siendo ridiculizados, siempre de modo indirecto. Los medios y la publicidad en vez de combatir y romper los estereotipos negativos, los han reforzado, de modo que los enanos nunca dejan de serlo a pesar de tener otras capacidades y destrezas. Los propios enanos, construyen una imagen, una identidad de sí mismos a partir de la altura e interpretan el mundo desde la estatura. Dicen sentirse intimidados por la altura, a la que ven como una ventaja física. Un estigma en el desarrollo de los enanos es la asociación de crecimiento y madurez. Si crece es mentalmente maduro. ¿Y si no crece? Sólo puede ser débil o desvalido, también un enfermo, carente de potencialidades, y menos deseable, preferible. A diferencia de otros discapacitados o diferentes, los enanos no pueden ocultarlo, por lo tanto, son obviamente diferentes, son tratados según su altura y no según su edad por las personas, las que reaccionamos ante ellas, protectora, curiosa o insultantemente. Son visibles en el Perú, pero no se sabe como y cuando llegaron, aunque los peruanos nativos o andinos son muy bajos, sin embargo superan el 1.40 metros que como máximo alcanzan las personas pequeñas. Están presentes en la tradición oral y la mitología andina, pero no en la pre-hispánica; siempre nombrados como seres mágicos a veces terribles. Entre los mapuche se les conoce como Laftrache o caftranche que significa gente pequeña. No son los únicos pues comparten y hasta son confundidos con los Anchimallén. Se le conoce también, desde antiguo, en la Argentina. Hoy en Colombia, el torero Vidales, es muy famoso y tan alto como una banderilla. No confundamos, enanos con querubines, duendes y otros conceptos, pero esto es ya otra historia. Los médicos se refieren a ellos como personas con dwarfismo, una condición médica o genética de estatura baja, en algunos casos una persona con una condición dwarfing puede ser más alta que la otra, pero tiene un problema en los cartílagos que impiden crezcan los huesos, que se conoce también como acondroplasia, que no es una enfermedad.
En una exitosa película infantil, Shrek, hay un personaje que es malo porque es bajo, como tiene un complejo de inferioridad que lo hace muy malo, a ese personaje se le ridiculiza no por malo sino por bajito, por enano. Mientras tanto, aguardemos los días de circo, vayamos, unos a conocerlos; otros a reconocerlos, pero todos a revalorarnos. Escribir Comentario
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