
Esta herbácea perenne y aromática acompañó a las civilizaciones más antiguas por sus propiedades saborizantes, nutritivas y medicinales, convirtiéndose en el símbolo de la paz y felicidad, tradición que se ha extendido a todo el planeta y que perdura en nuestros días,.
Los antiguos romanos lo consideraban también como una planta que alejaba las vibraciones negativas y contribuía a la felicidad, cualidades que fueron asimiladas en todas las culturas, aparte de ser uno de los ingredientes indispensables en la culinaria internacional.
Son las hojas de esta planta las que se utilizan como condimento, tanto secas como frescas, aunque secas poseen mucho más sabor y aroma. Es un pequeño arbusto de unos 45 cm de alto, los tallos, que a menudo adquieren una tonalidad rojiza, se ramifican en la parte superior y tienden a deshojarse en las partes más inferiores.
Toda la planta posee unas pequeñas glándulas donde está contenida la esencia aromática, de color amarillo limón, compuesta por un estearopteno y dos tipos de fenoles, uno de ellos carvacrol. Las raíces contienen estaquiosa y los tallos sustancias tánicas.
Propiedades medicinales
Desde hace décadas sus propiedades han sido ampliamente estudiadas, siendo las más importantes su actividad antioxidante, antimicrobiana y, en estudios bastante primarios, antitumoral, también se la considera tónica y digestiva.
Es un estimulante de las funciones gástricas, biliares, antiespasmódico y sedativo debido especialmente a sus principios activos en sustancias tánicas, terpeno, cimeno y aceite etéreo.
Se le considera también como diurético, emenagogo y expectorante bastante eficaz.
Abcesos y neuralgias

Decocción para frotaciones y cataplasma: cocinar en una copa de vino tinto 10 g. de flores y hojas de orégano. Filtrar el líquido y utilizarlo en frotaciones livianas para hacer lavaduras. Se puede aplicar en forma de cataplasma sobre la región afectada dos veces al día.
Asma
Durante diez minutos hervir en un litro de agua 30 g. de sumidades florales de orégano. Dejar que el líquido se enfríe, filtrarlo, dulcificarlo con miel y beberlo en copitas durante el día.
Bronquitis
1-Hervir en medio litro de agua durante 5 minutos 15 g. de sumidades florales y hojas de orégano. Filtrar el líquido y beberlo tres veces al día. Calentarlo en baño María cada vez que se vaya a consumir.
2- Mezclar 15g. de flores y hojas de orégano, 6 g. de uvas secas sin semillas, 30 g- de pedúnculos de cereza y 60 g. de azúcar. Hervir todos los ingredientes durante diez minutos en litro y medio de agua. Filtrar y consumir.

Infusión: Verter una cucharadita de sumidades de flores y hojas de orégano en una taza de agua muy caliente y filtrarla enseguida. Dulcificar con miel y beber durante dos o tres veces al día. Es indicado también en los resfriados.
Caries dental
Empapar un pedacito de algodón en el aceite de orégano que se vende en farmacias y colocarlo sobre la pieza dental afectada. Calma el dolor en poco tiempo.
Depurativo
Hervir en una taza de agua una pizca de sumidades florales y hojas de orégano. Dejas que el líquido se entibie. Filtrar y beber enseguida.
También se recomienda la infusión para la dismenorrea y mala digestión. Para provocar estornudos y aliviar el dolor de cabeza, reducir una pizca de flores y hojas de orégano a polvo muy fino y aspirarlo.
Propiedades culinarias
Es muy aromático y de sabor ligeramente amargo, incluso el de buena calidad puede llegar a entumecer la lengua, sin embargo, las variedades cultivares que han sido adaptadas a los climas más fríos, a menudo poseen un sabor menos intenso.

Imprescindible para la salsa de tomate, las verduras fritas y la carne a la brasa y, por supuesto, la pizza. Combina eficazmente con las aceitunas encurtidas y alcaparras; armoniza incluso con los platos picantes, populares de la cocina italiana meridional. Junto con la albahaca da el carácter a la gastronomía italiana. Las cocinas de otros países mediterráneos utilizan esta especia en menor medida.