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Con un mensaje de convocatoria al diálogo, donde no faltó la autocrítica en su primer año de gestión y las disculpas a los maestros, el presidente Alan García, marcó el camino hacia una reconciliación nacional y la reafirmación de una economía dirigida a los más pobres.
"Si algún maestro a maestra se ha sentido maltratado por mí o por mis palabras, como nieto y como hijo de maestras les pido perdón y les ofrezco mis disculpas", señaló el Jefe de Estado ensu discurso de una hora con 55 minutos ante el pleno del Congreso. Con ese gesto buscó limar asperezas con los dirigentes y afiliados del Sindicato Unitario de Trabajadores del Perú (Sutep), protagonistas de una huelga duró del 5 al 19 de julio. En ese marco confrontacional, García había calificado a un grupo de maestros como "sinvergüenzas y ociosos", como gente que "no quiere trabajar". Remarcó que los profesores de la escuela pública son los más beneficiados con las medidas adoptadas por el Gobierno para transformar el sistema educativo hacia la calidad, siendo la Ley de Carrera Pública Magisterial (CPM) la más importante y trascendental porque se basa en la meritocracia.. Reconoció que este esfuerzo gubernamental por reformar la educación le costó muchos problemas a su administración, pero subrayó que todo se hace por el bien de la juventud y los propios docentes. Garantizó, asimismo, que no habrá ningún privilegio político ni partidario y sólo valdrán los méritos en el concurso para el nombramiento de 25 mil docentes estatales en el marco de la nueva ley de CPM, según informó Andina. Los services El tema de los services, una de sus promesas electorales y demanda de las centrales sindicales, no fue soslayado por el Jefe de Estado quien anunció que propondrá al Congreso una iniciativa legislativa para reducir el porcentaje de trabajadores de esta modalidad de tercerización en los servicios de una empresa, de 20 a 10 % del total de trabajadores en planilla.
Y, sin olvidar a los asalariados de las services, anunció que se establecerá mediante un proyecto de ley que las empresas usuarias respondan solidariamente por la prestación de salud de los trabajadores. Es decir, basta de subterfugios legales en contra de los trabajadores, además de limitarse su uso a actividades estrictamente complementarias. Puso el dedo en la llaga al enfatizar que, conforme crezca la creación del empleo, mayor debe ser la fiscalización en cuanto a la jornada de trabajo y las horas extras que no se pagan en el país pues las leyes se dan para que se cumplan. Por tal motivo, anunció que se creará un call center laboral gratuito (centro de llamadas) para recibir denuncias que permitan la inspección inopinada, sin avisos y nocturna. García resaltó que su gobierno quiere un empleo decente en términos del nivel de los salarios, en la jornada laboral, en los derechos a la seguridad social y la jubilación. Inversión En su papel de Jefe de Estado, García Pérez, hizo hincapié en el crecimiento de la economía como base para un desarrollo social inclusivo que abarca cada vez más a los sectores marginados, es decir los compatriotas que atraviesan la extrema pobreza y han sido los olvidados de los gobiernos de turno.
Aclaró que este crecimiento no sólo es resultado de la expansión mundial sino también respuesta de que el gobierno actúa con orden y prudencia sin caer en la exageración o la demagogia y ganándose la confianza de los que pueden generar empleo, ya sean grandes, medianos o pequeños inversionistas. Resaltó que este crecimiento económico no tendría futuro si no hubiera estabilidad macroeconómica, con una inflación menor al nivel internacional y evitando el déficit fiscal, lo que genera más confianza en el nuevo sol y una reducción de la dolarización a menos de 50 por ciento. Se pudo hacer más El presidente Alan García no se refugió en los éxitos macroeconómicos, como tradicionalmente hicieron sus antecesores, sino que reconoció que durante el primer año de su gobierno se pudo hacer mucho más para los pobres pero la realidad, los recursos y la falta de mayor capacidad frenó este avance.
“Faltó velocidad y profundizar en el área social, desburocratizar el país , hubo impaciencias por hacer e impaciencia en los calificativos por lo que pedimos disculpas”, expresó. Recordó que el plan de gobierno originalmente contemplaba los seis primeros meses para aplicar medidas y dos años más para obtener los resultados. "Nuestro Perú es un país de problemas profundos y de grandes conflictos que sacuden las instituciones, que deprimen las conciencias, y muchas veces nos llevan a creer que todo se ha detenido o que va a empeorar", indicó. Descentralización El mandatario destacó que la descentralización fue la gran reforma del Estado en los 12 primeros meses de su gobierno e incidió en que la primera línea de acción "exige fortalecer los gobiernos regionales y los municipios, porque sólo así, con descentralización se logró el desarrollo de las naciones avanzadas como Francia, Estados Unidos y Alemania".
En ese sentido, anunció la transferencia de empresas hidroeléctricas a las regiones e instó al Congreso aprobar la ley que entrega la Empresa Nacional de la Coca (Enaco) al Gobierno regional del Cusco. Sostuvo que están siendo transferidas 185 funciones y decisiones de los ministerios a los gobiernos regionales para darles mayor capacidad de acción, y anotó que en los últimos siete meses, 90 de ellas han sido entregadas Del mismo modo, dijo que Foncodes ha transferido sus proyectos de infraestructura a los gobiernos locales. El Mensaje a la Nación no se limitó a los autoelogios de los anteriores mandatarios sino que incluyó crìticas a la gestión gubernamental, no fue confrontacional y, por el contrario, giró en un llamado a la reconciliación nacional, con el apoyo y compromiso de los gobiernos regionales y locales. El primer paso hacia la consolidación de un proyecto nacional.
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