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Mi Otro Yo
Repúblicas del tamaño de un sueño
Mi Otro Yo
Repúblicas del tamaño de un sueño | Repúblicas del tamaño de un sueño |
| jueves, 02/08/2007 | ||||||
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Esta historia es parte de la otra, de esa que no se registra en los textos oficiales o las refieren como un pecado, una vergüenza. Una la cuenta Miguel Checa y la otra José Ayala.
Ricardo Seminario y Aramburú, tenia 28 años, era muy joven y ya era coronel, era el Jefe.. Lo acompañaba Mariano Madueño, de 42 años, escritor y como él coronel. Frente a ambos, jadeantes de emoción, los nativos pronunciaban palabras de aliento y adhesión a la causa. Los loretanos, desde la época de los Incas, nunca habían sido sometidos y convertidos en parte del Antisuyo, tampoco por los españoles, menos por los Bandeirantes, esos crueles colonizadores que pretendieron convertirlos en sus esclavos. Solo fueron colonizados y evangelizados por misioneros que vinieron en nombre Dios. Cada vez eran mas lo nativos que se ponían bajo las órdenes de Seminario y Madueño. Estaba dispuestos a todo. Los líderes tribales instaban al Jefe militar a tomar la decisión. Es el mejor camino, decían comprender, que lo hecho, terminaría para siempre con el exterminio, el sufrimiento y el dolor. Casi rogaban al joven coronel. Valoramos tus conocimientos, como tú los nuestros. Andemos juntos, protejámonos mutuamente. Todos nuestros pueblos te apoyan. Efectivamente, estaban presentes o tenían delegados los hermanos, que así suelen identificarse: los Cocamas, Omaguas, Cocamillas, Shetebos, Shipibos, Conibos, Encabellados, Secoyas, Orejones, Iquitos, Cahuaranos, Aguarunas, Huambisas, Achuales, Jíbaros, Mayorunas, Mayos, Remos, Pisahuas, Marubos, Nahuas, Piros, Kichwas, Urarinas, Ticunas, Vacacochas, Witotos, Boras, Ocainas, Yahuas, Maynas y Záparas-Candoas. Todos con un mensaje claro, indiscutible: Defender Loreto. El coronel Ricardo Seminario y Aramburú, se había declarado Gobernador del Estado Federal de Loreto, instaurado el 2 de mayo de 1896 , ahora libre, una patria nueva, por la voluntad de sus gentes. El gobierno de Lima, dirigido por Nicolás de Piérola, había sido abofeteado con tal decisión, puesto en ridículo. La situación podía ser imitada en el resto del país. Solo optó por la única respuesta que podía y le era exigida por una oligarquía furiosa: desde el Callao partieron dos contingentes militares. El barco Constitución transportaba un cargamento de armas y pertrechos y una tropa por tierra se enrumbaba dispuesta a todo para acabar lo que denominaron un brote subversivo contra la patria. El joven militar Seminario y Aramburú, lo sabía. Debía tomar una decisión. Era el 10 de julio de 1896, mediodía, exactamente 12 meridiano. Mirando a los ojos de los presentes, el joven escisionista y militar dijo que lo mas heroico en ese momento era defender nuestro Estado Federal. Estaba convencido del valor y la firmeza de los hombres dispuestos a morir sin abandonarlo. Que el enemigo llegaría a Iquitos exhausto y cansado, pero se tenia que pensar en los traidores y enemigos de la causa. Les recordaba que la potencia militar del enemigo era superior, reafirmó que se sentía honrado por la confianza del pueblo. Enseguida, concluyó, que las condiciones para continuar con la gesta: No están dadas. Inmediatamente, un NO rotundo y unísono se dejó escuchar. Los guerreros nativos gritaban fieramente que podían acabar con el enemigo. Somos miles y queremos tu orden, clamaban. Ahora el militar o cedía al momento o respondía como lo hizo: Conozco al adversario, ustedes el terreno, somos un equipo un Frente para Loreto, pero no podremos contra la arremetida antifederalista. Habría un sacrificio de la población nativa. Un jefe nativo respondió: Preferimos eso a seguir viviendo como estamos. Finalmente, el coronel Seminario, manifestó que su decisión era No Luchar. Que mejor esperar un momento oportuno, con paciencia, con mucha paciencia. El 2 de mayo de 1896 será recordado siempre, hasta que llegue el momento de hacer realidad el ideal de libertad. En seguida, todos ser retiraron muy tristes... Los años 20 fueron vertiginosos, muchos cambios, el capitalismo penetrando la vida económica y social del Perú y una masa indígena furiosa buscando un sueño para acabar con los males que los azotaban: tragedia y utopía juntas para revolver la tierra. A mediados de esta década se desató, especialmente, en el sur andino, una importante movilización campesina que exigían sus tierras, el fin de los abusos y desbordando a sus organizaciones creían había llegado el tiempo del Tahuantinsuyo. Augusto Bernardino Leguía, el Pachacútec, temblaba de ira. Carlos Condorena Yucra, un aymara nacido en Huancané, tierra de indios rebeldes, era hijo de una cocinera y tenía como padrino a un comerciante. Fue a la escuela. Mas joven tuvo trabajo decente y viajó a otros países. Conoció a los anarquistas, aprendió que son los sindicatos y a los 22 años llegó a Lima, conoció a los amigos de Mariátegui y al joven estudiante radical Ezequiel Urviola. Si, el que lo dejó todo por salvar al pueblo y que encandiló –muchos años después- a otros estudiantes que hoy, en el siglo XXI, recuerdan lo idiotas que fueron entonces. Con los días Condorena Yucra, llegó a ser dirigente de la Federación de Indígenas del Perú y del Patronato Pro Indígena. Luego retornó a su pueblo, Wancho en Huancané, allí, la lucha campesina eran intensa. Muy temprano se reunió la asamblea de delegados de los ayllus aymaras, era el 7 d agosto de 1923, se acordó fundar Wancho Lima, Ciudad de las Nieves, capital de la República Aymara Tahuantinsuyana. Un dirigente dijo que el presidente Leguía les había autorizado fundar un pueblo, pero que ellos preferían fundar una república. Carlos Condorena fue nombrado presidente. Su primera medida, fue que en Wancho se reprodujera todo lo que Lima tiene, hasta convertirse, con el paso del tiempo, en una ciudad hermosa. Wancho Lima, la sede del nuevo poder, duró cuatro meses. En diciembre de 1923, Carlos Condorena viajó a Lima, buscaba que Leguía reconozca a la nueva República. Mientras hacia gestiones, el 16 de diciembre, se enteró por el periódico, que Wancho Lima había sido arrasada por las fuerzas del orden y una feroz turba alcoholizada. Murieron 3 mil indios, Condorena fue encarcelado. Otros puntos acordados por el gobierno de la república aymara fueron la abolición de las haciendas, el reparto de tierras y la educación para los niños. Hay mas historias. Esperamos que no se repitan. Escribir Comentario
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