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Chupeta organizó su ejército de sicarios (II) | Chupeta organizó su ejército de sicarios (II) |
| sábado, 11/08/2007 | ||||||
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A los 44 años de edad, Juan Carlos Ramírez Abadía, tiene un voluminoso prontuario que lo había convertido en el prófugo más buscado por la DEA, que ofreció una recompensa de 5 millones de dólares por su cabeza. Ahora los agentes antidrogas estadounidenses aguardan su extradición para negociar con Chupeta una disminución de pena a cambio de proporcionar información sobre la transnacional de la cocaína que ha extendido sus tentáculos a Europa, Asia y el Oriente Medio.
Fue acusado bajo cargos federales de narcotráfico en Colorado en 1994 y por el Distrito Este de Nueva York en 1995. Ramírez Abadía se entregó a las autoridades colombianas en 1996 para evadir la justicia estadounidense. Después de su salida de una prisión colombiana en 2002, dizque por buena conducta, Ramírez Abadía inició la tarea de reorganizar la mafia colombiana, doblegada por los narcotraficantes mexicanos, aliándose con el Cartel del Norte del Valle. La DEA tras sus pasos Las andanzas de Chupeta eran seguidas paso a paso por la DEA que alertaron ante el renacimiento de la mafia colombiana en momentos que los principales capos habían sido sacados de circulación, enviados a la cárcel o acribillados a balazos.
Esta organización opera principalmente en la zona del Valle del Cauca, en Colombia, otrora feudo del cartel de Cali de los hermanos Rodríguez Orejuela, de quienes tomó el testigo. Desde el puerto de Buenaventura, su influencia excede largamente al Pacífico. Según autoridades estadounidenses, unas 1.159 empresas y personas en Colombia, Ecuador, Panamá, Perú, España, Venezuela, Bahamas y Costa Rica colaboran con la banda. Chupeta se convirtió en capo del Cartel Norte del Valle junto a Diego León Montoya Sánchez (alias "Don Diego", "El Ciclista" o "El Señor de la Guerra") quien es considerado ahora por el FBI como el prófugo más buscado en el mundo, El área de influencia directa del nuevo cartel colombiano es el centro y norte del Valle, en municipios como Zarzal, Riofrío, Trujillo, Cartago y Tuluá. Se le sindica de haber introducido por las Bahamas y México más de 500 toneladas de cocaína. Actualmente su brazo armado se enfrenta a muerte con la banda de “Jabón”. Los Yiyos Para implantar la “disciplina” entre sus huestes arrinconadas por los carteles mexicanos y eliminar a delatores, Chupeta y Don Diego crearon el grupo de choque de la organización, "Los Yiyos", sicarios acusados de matar a más de 140 personas.
Sin embargo han hecho ingresar a EE.UU. una cifra no mensurada - calculada en centenares o miles de toneladas- de cocaína desde los `90. además, aparentemente bajo la protección del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia. La organización se resquebrajó ante las operaciones conjuntas de las policías de varios países que han logrado, en los últimos tres años y medio, la captura de al menos seis grandes capos del narcotráfico colombiano. El último, Wenceslao Caicedo Mosquera, "El Hombre de la Motosierra", cayó en marzo en Manta, Ecuador. No se descarta que Hernando Gómez Bustamante, otro capo recientemente extraditado a Estados Unidos . y ex miembro del Norte del Valle, tuvo mucho que ver con la captura de "Chupeta", aunque Óscar Naranjo, director de la policía colombiana, se apresuró en negarlo. Escribir Comentario
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“Chupeta” es el único capo del Cartel de Cali que sobrevivió a la Guerra de la Coca para levantar su nuevo imperio.
Para reseñar su historia delictiva debemos recordar que inició su turbulenta carrera con el Cartel de Cali que dirigían los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, enemigos acérrimos del Cartel de Medellín, del desaparecido Pablo Escobar Gaviria.
En el 2004, la Corte del Distrito de Columbia acusó al Cartel del Norte del Valle bajo la Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por la Intimidación (Ley RICO, por su sigla en inglés) y señaló a Juan Carlos Ramírez Abadía como uno de sus líderes.
Este ejército de sicarios, a semejanza del Sindicato del Crimen de la Cosa Nostra, se enfrascó en sangrienta guerra con los mafiosos mexicanos pero no pudieron recuperar gran parte de los feudos que mantenían en las selvas de Perú y Bolivia, donde también dejaron su secuela de muerte y destrucción.


No estoy insinuando que la estadía en el penal de Santa Mónica haya enloquecido a Magaly Medina, a lo que me refiero es que la “Urraca&rdquo...






