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Los largos brazos de la mafia (III) | Los largos brazos de la mafia (III) |
| domingo, 12/08/2007 | ||||||
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Tras la sonrisa en su rostro refaccionado por la cirugía plástica, se esconde una tenebrosa historia de ejecuciones, intrigas y traiciones en Juan Carlos Ramírez Abadía, el encarcelado jefe del Cartel del Norte del Valle que amenaza negociar su condena delatando a la cúpula del narcotráfico latinoamericano. Son los brazos largos de la mafia que Chupeta se encargo de consolidar mientras fingía ser un hombre de negocios en Brasil donde tenía 28 residencias y oficinas, incluyendo una hacienda en el suroriental estado de Minas Gerais.
Su organización de fachada es propietaria de varias residencias en ciudades como Curitiba y Porto Alegre y en balnearios como Angra dos Reis y Jureré, una de las cuales está evaluada en 1,5 millones de dólares. Chupeta fundó la compañía Ramírez y Cía. Ltda. a finales de 1980, al inicio de su carrera como narcotraficante, luego cambió el nombre de la compañía por el de Disdrogas Ltda. y pasó la propiedad y administración a manos de personas de su confianza que pudiesen proteger sus bienes. Esas personas incluyen a sus padres, Omar Ramírez Ponce y Carmen Alicia Abadía Bastidas, y sus asociados de negocios Jorge Rodrigo Salinas Cuevas y Edgar Marino Otálora Restrepo. Se estima que tiene acciones por medio de testaferros en un total de 1.294 empresas e individuos en Aruba, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Perú, España, Vanuatu, Venezuela, las Bahamas, las Islas Vírgenes Británicas, las Islas Caimán y Estados Unidos. El conglomerado incluye firmas agrícolas, de aviación, de consultoría, de construcción, de distribución, financieras, de cría de caballos, de inversiones, manufactureras, marítimas, mineras, de ultramar, papelería industrial, farmacéuticas, de finca raíz y de servicios. La lista incluye a 19 cabecillas de los carteles de Cali, Norte del Valle y de la Costa en Colombia, tal como se señala detalladamente en www.treasury.gov/offices/enforcement/ofac/actions/index.shtml La cúpula
El puesto de capo de capos fue heredado por Jairo Ivan Urdinola Grajales, intensamente buscado por la DEA y quien era uno de los pocos que podía llamar al orden a Chupeta. Es uno de los que tiemblan ante un probable canje de condena por su cabeza. Otro de los personajes siniestros es Luis Hernando Gomez Bustamante (a) “Rasguño” de quien se aseguran que tomó el control junto con "Don Jairo" Wilbur Alirio Varela (ver foto). Sangrientas venganzas Un testigo de la crueldad de Chupeta es Deisy Fómeque Campos quien no ha podido olvidar la forma violenta como la mafia ha eliminado en el último año a 35 personas de su familia y a los amigos de sus dos hijos: Víctor Patiño Fómeque, de 45 años, y su hermano medio, Luis Alfonso Ocampo Fómeque.
Purgó una condena de seis años en Colombia, y a finales de 2002 fue extraditado a Estados Unidos con la acusación de haber continuado traficando desde la cárcel. Decidió colaborar con los hombres de la DEA y es uno de los principales testigos bajo el programa de protección del gobierno norteamericano. Su otro hermano, Luis Alfonso, aprendió del negocio a su lado. La mafia lo conocía con el alias de Tocayo y era señalado por las autoridades de ser el supervisor del transporte de la cocaína. Sus mismos socios se encargaron de asesinarlo hace un año, y su madre recuerda ese momento -cuando encontró flotando en las aguas del río Cauca el cuerpo de su hijo descuartizado- como el peor de su vida. "Me mataron a mi hijo, lo cortaron en pedazos y a todas las personas que estaban con él, incluso una mujer y dos niñas menores que también aparecieron flotando por el río Cauca", dijo. El miedo no le impidió a Deisy Ocampo narrar cómo ese domingo 8 de febrero su hijo Luis le avisó que iba a asistir a una reunión con Juan Carlos Ramírez Abadía, (a) Chupeta; Wílmer Varela (a) Jabón; Ramón Quintero, Pedro Nel Pineda y Laureano Rojas Rentería.
La primera fue a las 9 de la mañana del martes. Su hija contestó al teléfono: "Mamá, pase que la necesitan urgente". Al otro lado de la línea identificó la voz agitada de un hombre de la mafia: "No busque más a su hijo Luis que él está muerto, es un traidor, me dijo Juan Carlos Ramírez Abadía. Me exigió que nos fuéramos de Cali, que desocupáramos la ciudad y Colombia entera. Que si queríamos vivir, teníamos que irnos. Que éramos personas no deseadas porque mis hijos, tanto Víctor Patiño Fómeque como Luis Alfonso, eran unos traidores, unos sapos, y que ellos habían estado abriendo la boca ante el gobierno de Estados Unidos denunciándolos a ellos. Que nos atuviéramos a las consecuencias si no desocupábamos el país, y me colgó el teléfono". Busquen a su hijo en el río Una hora y media después y aún sin reponerse del pánico, volvió a timbrar el teléfono. Esta vez era la voz de Wílmer Alirio Varela, que le dijo: "Ustedes están pensando que yo maté a Luis y yo no lo hice. Fue Juan Carlos Ramírez Abadía, Chupeta, pero de todas maneras váyanse de Cali. Sus hijos están cooperando con el gobierno de Estados Unidos para jodernos a todos y ténganse de atrás porque va a ver muchos muertos. Vaya y busque a su hijo en el río Cauca, que ahí se lo mandaron", y colgó. Unos pescadores encontraron el cuerpo de un hombre descuartizado, flotando en las aguas del río Cauca. Se trataba de Luis, hermano de Víctor Patiño Fómeque, el narcotraficante más importante que ha colaborado a la justicia norteamericana en los dos últimos años. Escribir Comentario
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Chupeta descuartizaba a sus enemigos mientras maquillaba su imagen con empresas aparentemente legales.
La operación contra la red de narcotraficantes movilizó a la policía en los estados de Sao Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais, Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sul.
El arquitecto del cartel Norte del Valle fue José Orlando Henao Montoya que reemplazó a las mafias desmoronadas de Cali y Medellín. Gobernó con mano de hierro y se alió con Carlos Castaño, el jefe del grupo paramilitar colombiano de los comités de autodefensa que terminó traicionándolo en 1998, tras una de las sangrientas vendettas de la època.
El primero fue policía hasta 1988. Después ingresó al negocio del narcotráfico y fue escalando posiciones en el Cartel de Cali, además de asociarse con los narcos del norte del Valle.
La cita era a las 12 del día en la finca Alexandría, ubicada en el sector de Gota de Leche, en Buga, Valle. "Tranquila viejita que no me va a pasar nada. Voy con 10 de mis muchachos, unos primos y mi abogado". Eso fue lo último que Deisy habló con él. Tres días después recibió dos llamadas telefónicas en las que le anunciaban que la guerra era a muerte. 

Defensa del ex mandatario trata de impugnar declaraciones del suboficial EP (r ) Pedro Suppo, ex coordinador del gr...






